Ideologías religiosas y su protagonismo en la política costarricense

Ideologías religiosas y su protagonismo en la política costarricense

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Elecciones en Costa Rica.

Los movimientos políticos neopentecostales se basan en las enseñanzas de las iglesias pentecostales norteamericanas fundadas a comienzos del siglo XX (1907), de las cuales toman su doctrina religiosa centrada en la difusión y estudio del evangelio. El Vaticano estima que actualmente existen 400 millones de feligreses pentecostales en el mundo. La teología de la liberación ha visto contrarrestado su poder revolucionario y ha sido desplazada por la teología de la “prosperidad” (estrategia utilizada y financiada desde los EU). Las iglesias pentecostales están llegando hasta los pobres y necesitados, y más recientemente, con la expansión del movimiento de renovación espiritual en muchas iglesias, a las personas de todos los niveles sociales y profesionales. Su desarrollo y expansión en Latinoamérica no es casual por la focalización en grupos indígenas y sectores excluidos, lo cual puede calificarse como una acción de inserción neocolonial.

En la actualidad, la participación pública de pastores y seguidores de iglesias evangélicas o neopentecostales en los procesos electorales viene creciendo y fortaleciéndose en un frente conservador en América Latina. Participan en elecciones, haciendo uso de su poder simbólico y retórico, con el fin de vincular sus creencias a la oferta política, canalizando así la desesperanza social de la población y su malestar con los partidos políticos.

Las características que distinguen la participación política neopentecostal, a los pastores y sus iglesias, de forma sintética, son: posturas ultra-conservadoras en relación con la familia y restrictivas de las libertades sociales; son abiertos defensores del neoliberalismo y la sociedad de consumo; poseen gran capacidad económica ligada al aporte de sus feligreses; realizan todo un despliegue mediático a través de sus emisoras, canales de televisión y redes sociales; sus pastores se caracterizan por su capacidad de oratoria y el carisma sobre las multitudes; interpretan las escrituras bíblicas como argumentos políticos en contra de procesos políticos progresistas, es decir su discurso político es un discurso moralista.

En relación con los movimientos feministas y de diversidad sexual, su posición es conservadora a cualquier alteración del orden patriarcal de los roles de mujer y hombre, de cualquier aspecto sexual distinto a la reproducción y niegan cualquier idea liberal o progresista de la familia o las reformas para ampliar derechos y la democratización de la sociedad. En cuanto al modelo económico, en general, la política a la que se adhieren o promueven los pastores y las iglesias pentecostales es coincidente con el exitoso, ahorrador, constante y abnegado, donde “el éxito” material aparece como una prueba de elección por Dios.

La mayoría de los miembros de estas iglesias son personas de estratos socio-económicos bajos, los cuales han sido históricamente excluidos de las acciones políticas con excepción de la del voto útil a favor de los partidos tradicionales en época de elecciones. El Estado ha sido inoperante en la cobertura de las necesidades materiales de estas personas. Desde la academia, las acciones sobre esta población han sido también insuficientes.

Las y los miembros de estas congregaciones encuentran en las iglesias no solamente motivación para trabajar duro y así mejorar sus condiciones de vida (y de esta manera ser bendecidos); sino que también han encontrado en éstas solidaridad y sentido de pertenencia; e incluso espacios de ocio. La oferta es tentadora ante una sociedad individualista, clasista y excluyente. Los pastores líderes de estos grupos, saben muy bien vender un discurso de esperanza a cambio de un seguimiento fiel y ciego. También a través del diezmo han logrado acumular la riqueza necesaria, que les permite financiar su participación en las elecciones. Poseen  muchos elementos a su favor: estructuras organizativas, infraestructura, votantes fieles, y un discurso que a punta de miedo e ignorancia convierte a los feligreses en verdaderos soldados abanderados del evangelio; el cual es interpretado a la justa medida y conveniencia de sus líderes; quienes realmente son los “bendecidos”.

En Costa Rica el ascenso de Fabricio Alvarado tiene preocupada a gran parte de la población, pues arremeten contra los derechos humanos, la lucha por la igualdad de género y el amor entre personas del mismo sexo. En los últimos días se han producido ataques físicos a personas gays, cierres de escuelas (por no estar de acuerdo con la inclusión de las guías sexuales en los colegios) e incluso algunos de sus adeptos han llamado, a través de medios de comunicación masiva, a matar a los homosexuales. Estamos ante un movimiento oscurantista, fundamentalista de gran alcance e impacto. Es imperativo que en la segunda ronda, este partido sea derrotado, porque el futuro venidero en manos de estas iglesias tendría un costo sin precedentes en el país.

(*) Elena Arce S. es Antropóloga

6 Comments

  1. Gracias Elena por poner claro este tema. Me preocupa el papel de tonto útil de muchos católicos que apoyan a Fabricio, defendiendo según ellos la familia y no se percatan del verdadero peligro que estos movimientos significan. Con un candidato inexperto, sin ninguna preparación en nada, con unos diputados electos cuasi-analfabetas, pretende dar un saldo a la no corrupción y la pulcritud en los procesos, es estúpido tener tanta fe, cuando todo apunta a lo contrario.

  2. Rogelio Cedeño Castro

    Parece que la jerarquía católica anda, como se dice, detrás del palo y desde hace mucho rato. Los pentecostales, con gran astucia le han venido ganando la partida.

  3. Fabián Solís Murillo

    Para empeorar las cosas, el Tribunal Supremo de Elecciones se ha hecho de la vista gorda ante esta situación. Los expertos en materia electoral no tuvieron la capacidad para anticipar esta situación y no cerraron el portillo cuando tuvieron la oportunidad. Pensaron seguramente que en un país meramente católico la prohibición para participar en política aplicaba únicamente a esa religión, ahora los partidos evangélicos pululan como buitres en torno de cadáveres en descomposición, sin que haya forma de frenar su avance. Igual actitud refleja la Sala Constitucional, que debería actuar de oficio en vez de esperar denuncias ciudadanas ante semejante desvergüenza.

  4. Guanacste ,Alajuela ,Limon,Puntarenas y San Jose le daran el triunfo a Restauracion nacional.Esto no lo para nadie.
    Nadie votara por estar a favor del PAC,en todo caso sera por estar en contra de los evangelicos,lo cual no es un gran motivador.

  5. Gracias, Elena. Solo quisiera aportar que la gran culpable del ascenso político de estas sectas es el Vaticano que con tanta saña persiguió la teología de la liberación, bloqueando así el compromiso de la iglesia católica con la justicia social. Pensemos que cuando Helder Camera llevaba adelante a las comunidades de base de los Sin tierra, estas sectas pentecostales no tenían ningún relieve en Brasil, país que actualmente está devorado por las sectas de la Prosperidad.

    1. Hola Tatiana, un abrazo antes que todo,me alegra que te hayas leído el artículo. Efectivamente, la teología de la liberación fue socabada desde la misma iglesia católica; lo cual es una lástima, pues al no contradecir la fé de gran parte de la población en AL tenía un gran potencial de ser aceptada y su poder revolucionario hubiese generado importantes cambios en nuestros países.

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