El gobierno de la barbarie

El gobierno de la barbarie

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Si miramos con un poco de calma lo que está sucediendo a nivel mundial no podríamos más que concluir que se instaló la barbarie como estilo de gobierno y en las relaciones internacionales. Y entendemos por ese término la actitud de la persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás.

La barbarie está extendidamente considerada como un comportamiento falto de civilidad, agresivo, símil al comportamiento más bien instintivo y carente de razonamiento que ostentan los animales.

Se manifiesta en situaciones amenazantes. En la guerra o en una alguna situación en la cual una persona se siente amenazada, como puede ser un asalto, es donde normalmente se manifiestan las características típicas que definen a la barbarie, y esto es así porque estos contextos proponen que la persona que las atraviesa deba hacer uso de su comportamiento más instintivo para defenderse, y claro, sacar a relucir toda la agresividad que tiene adentro para poder ganar o imponerse a su enemigo o agresor. Mientras tanto, se suele llamar bárbaro a aquella persona que presenta justamente un comportamiento bruto, imprudente, violento y falto de todo tipo de urbanidad.

Sin embargo, la barbarie que hoy contemplamos no obedece a situaciones amenazantes experimentadas por quien así se comporta, sino que es –para llamarla de alguna manera- una política de Estado en el tratamiento de su propia población o en las relaciones con otras naciones, caracterizándose por el uso de la fuerza, en sus múltiples formas de manifestarse. Desde el uso de los medios de comunicación para inocular en las mentes de los ciudadanos mentiras palmarias, hasta el ataque indiscriminado con armas modernas más mortíferas que las antes conocidas.

Es sabido que la historia no es un desarrollo lineal de evolución. Es un conjunto de procesos que pueden implicar avances pero también retrocesos. Mucho se decía que los temores de la guerra fría ya se habían superado, que se avanzaba hacia la posmodernidad y la consolidación de la democracia, en las que el diálogo, la libertad de opinión y la asociación, se imponían a los enfrentamientos militares y a la destrucción. No era así, surgía entre la obscuridad el fantasma del terrorismo, y con ello el pretexto para continuar la guerra.

Y lo más terrible de ello resulta en que algunos movimientos terroristas, como los que hemos visto en Siria, han sido alentados y financiados por las potencias occidentales, dentro del juego de sus intereses económicos.

En todo este juego de intereses, la actual guerra en Siria, Afganistán y otros lugares,  impulsada principalmente por el gobierno de los Estados Unidos se ha querido presentar como una lucha entre religiones, como un enfrentamiento entre civilizaciones o como una pelea entre Occidente y Medio Oriente. Sin duda alguna están implícitos todos estos elementos, pero la guerra actual está caracterizada por una lucha de poder por zonas estratégicas y por una recomposición del capitalismo global, lo que implica una vuelta a la intervención del Estado para evitar crisis y recesiones, rompiendo en mil pedazos las falacias del “libre mercado”.  Pero su diferencia con el intervencionismo anterior, es que ahora se fusiona el gasto en armamento, espionaje, tecnología y seguridad, es decir, el capital financiero con el gran complejo industrial militar de las compañías proveedoras de materias primas para la guerra.

Detrás de todo lo que estamos viendo a nivel planetario: la continuidad absurda de la guerra en Afganistán, cuando se sabe que los terroristas allí asentados prácticamente no poseen ya fuerza alguna; la generación de una guerra sin sentido en Siria, para alimentar la industria bélica norteamericana y europea; la devastación persistente en Irak; la carrera armamentista en que se han envuelto algunos países árabes, socios de los Estados Unidos; el genocidio sionista impulsado por Israel; detrás de todo ello, repito, se encuentran los intereses capitalistas financieros globalizados, a quienes no importan los millones de muertos y la destrucción de países enteros, siempre y cuando se defiendan los intereses comerciales que sustentan.

Estamos, pues, ante la instauración de una barbarie más asquerosa que las que nos refiere la historia, porque es más sofisticada, más amplia y profunda, y sus consecuencias son catastróficamente más grandes para la humanidad entera. Es la misma barbarie que, por ejemplo, se ha apoderado de gobiernos como los de Argentina y Brasil, o con otras modalidades de Panamá y Nicaragua. Y, proporciones guardadas, tienen el mismo sello de identidad de la barbarie del capital norteamericano y sus socios europeos.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

6 Comments

  1. El gobierno de la barbarie también se apoderó de Costa Rica desde la revolución o golpe de estado del 48,en este país se cumples las órdenes de la embajada de la barbarie, que le pregunten a Oscar Arias,Helena Chacón, Otto Guevara, Laura Chinchilla. Abel Pacheco, figueres, Luis Guillermo Solis…SOMOS COLONIA , CHUPA MEDIAS,ARRASTRADOS…!!! QUE VERGUENZA!!! un país que raja ante el mundo la Abolición del Ejército y de tener un premio nobel de la paz, pero lacayo de un gobierno de la barbarie eso también es asqueroso.

  2. Tenemos la misma barbarie del tiempo de los imperios romano ,de los mongoles ,de Atila , Alejandro Magno , ect.Solo que ahora es peor porque los metodos y medios son mas sofisticados y eficientes. Cuanto hemos ” avanzado”.

  3. carolina jimenez

    Gracias por su articulo y sus verdades! Es triste vivir la ultima etapa de la vida en medio de la barbarie! Mirar el entorno mundial sumido en la irracionalidad de los intereses economicos. Enterrar los suenos de un mundo mejor y mas justo para todos. Es dificil ser feliz cuando ninos y civiles inocentes son mutilados o muertos por la guerra.
    El pensamiento creativo del hombre: la ciencia y tecnologia, puestos al servicio de la destruccion de otros.

  4. Nosotros mismos somos culpables de la situación actual por la forma en que nos comportamos, por ejemplo, al endeudarnos para comprar un carro nuevo para ostentar, en vez de comprar un “pichirilo” en buen estado de contado, los dos cumplen exactamente la misma función;o al comprar teléfono de marca en vez de uno que cumpla con la función sin importar si está de moda o no, al seguir con la maldita maña del Tico de beneficiar todo lo extranjero sobre lo nacional, sin importar si se está pagando de más por algo inferior, etc. Todas estas acciones benefician a el gobierno de Barbie y no al que queremos tener.
    Si queremos progresar como sociedad no podemos pretender que papá gobierno lo tiene que hacer todo, el principal cambio lo tenemos que hacer nosotros mismos como sociedad.

  5. roberto umaña alvarez

    El gobierno de la barbarie y la Evolución Natural.
    “La barbarie es “símil al comportamiento más bien instintivo y carente de razonamiento que ostentan los animales”. “Es –para llamarla de alguna manera- una política de Estado en el tratamiento de su propia población o en las relaciones con otras naciones”. Entonces,desde niños y ya adultos, los seres humanos somos condicionados no por la Evolución Natural que busca “lo mejor” para sobrevivir como especie “protectora” por ejemplo, de al menos el mundo natural en que vivimos. La ciencia se equivocó si la barbarie del ser humano es producto de la Evolución Natural, como estrategia de conservación. Por lo que las religiones, la educación, la política, la cultura y otros sistemas sociales del mundo, sus jerarquías, son exactamente una cortina de humo para el ser humano, que tarde ya a su muerte física debe experimentar conocer el error de la vida corriente.

  6. Jose Lobo Guayer

    El comportamiento de los estados nacionales es basicamente instintivo, y obedece al instinto de la raza y en un ultimo nivel, de la especie. No es casualidad que el vidente del libro de Apocalipsis acertadamente se refiera a ellas con las caracteristicas de bestias miticas movidos por instintos primarios. De alli que es necesario que sus dirigentes sean personas de elevadas cualidades espirituales y morales, para que puedan llevar las riendas de la gran bestia de la raza. Sin embargo, la desgracia de los estados nacionales en estos dias es que han caido en manos de filisteos, gente que francamente ha sido puesta alli precisamente para garantizar las ruinas de los paises. Vease esto en el caso de EEUU.

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