Ortega y Chayo, un final de novela

Ortega y Chayo, un final de novela

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Rosario Murillo y Daniel Ortega. Archivo/El19digital.com.

Chayo, con sus joyas de fantasía sobrecargada, semejando una vieja gitana en la avenida Reforma de Ciudad de México, que mostró su lealtad a quien la pondría al frente del ejecutivo nicaragüense, no dudando de voltear su espalda a su hija ultrajada: era la hija o el poder!, no mostró duda en su elección por el poder. Bueno, es que dicen que el poder es muy sabroso: adormece el alma y acaba con la conciencia transmutándola, todo se vale. Si aquí en este país nuestro donde hay que repartir los caramelos con todos, se mueren por llegar al poder y lucrar con el, cómo será en Nicaragua donde no hay leyes que valgan.

La revolución sandinista triunfó porque Jimmy Cárter obligó al asesino Somoza a abandonar el país en veinticuatro horas, aunque después lo obligó a dejar los EEUU para ir al encuentro con el bazucazo en Paraguay. Después de ahí, Ortega hizo múltiples alianzas pero ninguna era segura, entonces comprendió que lo mejor era la moda latinoamericana de parejas poderosas: Chayo fue providencial, convertida en vicepresidenta por métodos espurios, sería el bastón de su vejez.

Como nada es eterno en esta vida, las juventudes se rebelaron contra una pobreza cínicamente inducida por Ortega y comenzaron la insurrección sin miedo: ya habían perdido todo en sus cortas vidas, hasta el miedo, por qué no perder la vida, si morías dejabas de sufrir y si sobrevivías tendrías una oportunidad en la nueva Nicaragua.

La pareja real, aislada de las realidades por sus paramilitares y las hordas de cubanos y maduristas, creyó que con unos pocos muertos todo terminaría pero no fue así, Nicaragua estaba en llamas y eso significaba irse o luchar hasta triunfar: esto desde luego sería imposible para un realista pero el poder embrutece los sentidos y sino que lo digan los Tachos.

En la era soviética, era común la frase de que Stalin era una madera que lo mismo servía para hacer un garrote que un icono. En Nicaragua la madera de Ortega sólo sirvió para hacer garrotes porque su imagen quedó deteriorada hace más de tres décadas y nadie lo idealiza, salvo algunos progresistas nuestros trasnochados, que iban allá a besarle las pezuñas.

“No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista: ni médico que lo cure”, todo termina porque así es el ciclo de la vida. Si Papa Doc se transmutó en su hijito fue por el subdesarrollo de Haití, pero Nicaragua ha evolucionado y sus ciudadanos están hartos de vivir en otros países porque sus mandatarios no les dejan otra oportunidad, los nicas aman a su país y viven esperando regresar, más los humildes que sufren vejámenes en tierra extraña. No he conocido un solo nicaragüense que deje de hablar con acento nicaragüense, es como los argentinos o los mexicanos, no pueden hacerlo: lo traen en la sangre.

Entre Chayo y Daniel se puede hablar de un amor entrañable, algo así como historia de amor, solo que nunca aprendieron a pensar. Pudieron haberse quedado en Nicaragua gustando sus millones en paz, pero la ambición los dejó ciegos. Basta leer las declaraciones de Humberto su hermano, quien no quiere que se le confunda con la pareja real, no quiere seguir huyendo por siempre y sabe que tarde o temprano el poder de su hermano se vendrá abajo.

Hoy, mientras escribo esta crónica de la novela de los Ortega-Murillo, siguen cayendo bajo las balas los inocentes, Nicaragua vive un estado de sitio por fuerzas extranjeras: castristas y maduristas, es decir los nicaragüenses son asesinados por filibusteros de Cuba y Venezuela, en su propio suelo. Esto me recuerda al Che Guevara matando cubanos en la Sierra Maestra y después en Camagüey, el che era sencillamente un asesino, un psicópata, que amaba matar y siguió haciéndolo después en Bolivia.

León Trotsky cuya sed de matanzas sólo pudo ser eclipsada por otro asesino: Stalin por mano de Ramón Mercader. Hoy día el mundo es otro y no puede sostenerse el poder por la fuerza de las armas, vean sino al pequeño dictador coreano negociando con Trump, sabe que no hay otra, y es que el mundo se mueve por alianzas económicas más que por amistades o lealtades, los únicos que aún pensaban en ese sistema: Raúl y Maduro, saben que están aislados, que ya el ALBA no representa nada, hasta la constitución está cambiando Cuba para entrar en la economía de mercado.

Veremos pronto el final de la novela de Daniel y Chayo.

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

5 Comments

  1. kenneth Jimenez Varela

    Desgraciadamente llevan a un pueblo, a su segunda lucha armada, dónde un luchador del FMLS, se transforma en el nuevo dictador de Nicaragua. Deberas que el poder corrompe, hasta cambio su forma de ver la vida. De izquierda pasa a ser de derecha, con plenos poderes para destruir de nuevo un país, que creímos se reconstruía,pero no es así.

    1. cual segunda?? no se sabe ni cuantas, lea la historia de ese pais.

  2. Quincho Barrilete

    Hmmmm…La Izquierda…su mea culpa ….El Borron y cuenta nueva!

  3. Floria Fernandez Escalante

    Gratamente sorprendida con la vision del doctor.Yo que lo tenia entre el grupo de trsnochados progres enamoradados del Alba y su Comandante Galactico y Eterno.
    De la Chayo y el Mico mandante es poco lo que se puede agregar ,mas que desearle a los hermanos nicaraguenses un mejor futuro.

  4. mi opinion es la de que ese pais no lo arregla nadie, esa genetica tiene algo raro , indefinible,historias de guerras, desorden , pobreza , invasiones, oligarquias inamovibles,pobreza por cantidades industriales, falta de educacion por donde se vea, que se yo?? eso no lo arregla ni charles de gaulle, de todos modos Costa Rica es el colchon para mitigar por los siglos de los siglos, que Dios nos ampare.

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