Save the Children denuncia que las «bombas extranjeras» matan o hieren cada mes a 37 niños en Yemen

Save the Children denuncia que las «bombas extranjeras» matan o hieren cada mes a 37 niños en Yemen

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Niño hospitalizado en Yemen. Save the Children

Madrid, 26 Mar. (EUROPA PRESS).- La organización no gubernamental Save the Children ha denunciado este martes que cada mes las «bombas extranjeras» que se están utilizando en la guerra de Yemen están matando o dejando heridos a 37 niños yemeníes.

Según el análisis de datos realizado por esta ONG, al menos 226 niños yemeníes «han sido asesinados y 217 han resultado heridos» en los últimos doce meses como consecuencia de ataques aéreos realizados por la coalición liderada por Arabia Saudí, «una media de 37 menores al mes».

De este balance de niños víctimas de ataques aéreos, «210 estaban dentro o cerca de una casa cuando sus vidas fueron destrozadas por bombas que habían sido vendidas a la coalición por gobiernos extranjeros, tales como Reino Unido, Estados Unidos o Francia».

Save the Children ha exigido a estos países, entre los que ha incluido a España, que procuren «la protección de los niños y las niñas atrapados en conflictos armados en lugar de vender armas a sus gobiernos».

Según los datos del Proyecto de Monitoreo de Impacto Civil (CIMP, en sus siglas en inglés), cerca de 150 niños viajaban en coche o cerca de uno cuando sufrieron algún tipo de impacto, «a veces mientras huían por seguridad».

«Save the Children considera que es probable que el número de niños y niñas muertos y heridos sea incluso mayor debido a que no se informa públicamente de todas las víctimas civiles en Yemen», ha indicado la organización no gubernamental.

Tras recordar que se cumplen cuatro años del inicio de la guerra de Yemen, Save the Children ha denunciado que los ataques aéreos «han sido la principal causa de las lesiones y las muertes de niños y niñas yemeníes relacionadas con la guerra». «A lo largo del cuarto año de conflicto, el 46 por ciento de los niños y niñas muertos o heridos fueron alcanzados por bombas lanzadas desde un avión», ha indicado.

Según los datos del CIMP, los ataques aéreos «mataron o hirieron regularmente a niños y niñas al alcanzar áreas pobladas, donde el riesgo de víctimas civiles era mayor». La ONG ha recordado en un comunicado que el 17 de abril de 2018 un ataque aéreo alcanzó la casa de una familia en la ciudad portuaria de Hodeida, «matando a un hombre, a su esposa y a cinco de sus hijos».

«El 6 de agosto 40 niños y niñas fueron asesinados de un total de 51 personas cuando un ataque aéreo alcanzó un autobús escolar en un mercado local. El 10 de marzo de este año más de diez niños y niñas murieron cuando cinco casas fueron atacadas durante un ataque aéreo», ha denunciado la ONG.

«Ningún niño debería tener que soportar el terror de un ataque»

El director de Save the Children en Yemen, Tamer Kirolos, ha dejado claro que el uso de «armas explosivas» en zonas pobladas «es una táctica cruel ya que destruyen indiscriminadamente a su paso». «Es imposible imaginar el terror que debe sentir un niño o una niña cuando una bomba cae sobre su casa, incluso muchos murieron o resultaron heridos mientras huían del peligro. Ningún niño o niña debería tener que soportar el terror de un ataque aéreo, sin embargo, en Yemen sigue ocurriendo, dejando profundas cicatrices físicas y mentales», ha advertido.

Tras señalar que, desde la reactivación del conflicto en Yemen, se han registrado «más de 19.000 ataques aéreos», Save the Children ha alertado de que estos bombardeos «han devastado hospitales, escuelas y todo tipo de infraestructuras», provocando «un daño terrible a la población».

Sameer (nombre ficticio) es un niño yemení de ocho años que fue víctima de un ataque aéreo en Hudaida cuando regresaba de la oración con su abuelo. «Oí al cohete venir, explotó y después de eso me desmayé. Mi padre me llevó a la ambulancia y la ambulancia me llevó al hospital. Después de tres días me desperté. (…) Ojalá la guerra se detuviera, las cosas se calmarían», ha explicado.

El pequeño Sameer sufrió graves lesiones en la cabeza y tuvo que someterse a una cirugía. Cuenta con el apoyo de Save the Children, que está atendiéndolo junto a otros niños que han sufrido bombardeos. La organización ha contado que está pagando su tratamiento médico y medicamentos y que, en algunos casos, está aportando especialistas que ayudan a los niños a recuperarse psicológicamente de sus experiencias.

Además, ha creado espacios seguros donde los niños y las niñas pueden jugar, aprender y comenzar a sentirse niños de nuevo. Save the Children ha recordado que en Yemen hay 24 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria.

«Millones de niños y niñas están al borde de la inanición en una de las peores crisis humanitarias de nuestro tiempo. La violencia también ha llevado a tres millones de personas a abandonar sus hogares, la mitad de ellos menores de edad», ha señalado.

«El sufrimiento de los niños debe terminar»

El director general de Save the Children España, Andrés Conde, ha advertido de que «los niños y las niñas de Yemen son las personas más afectados por esta crisis» y ha recalcado que «su sufrimiento debe terminar».

«Yemen es un ejemplo de libro de cómo cada guerra es una guerra emprendida contra los niños. Urge detenerla y por ello exigimos que tanto las partes en conflicto como los gobiernos cumplan con la legislación internacional, lo que significa que las escuelas y los hospitales deben ser seguros, que las armas explosivas nunca deben usarse en áreas pobladas y que las armas no se deben vender donde se corra el riesgo de que serán utilizadas para violar el derecho internacional», ha afirmado.

«Cualquier persona que viole las reglas de la guerra debe ser responsabilizada y los niños y las niñas deben obtener el apoyo y la ayuda que necesitan para recuperarse de las heridas físicas e invisibles de la guerra», ha subrayado Conde.

Por último, Save the Children ha reiterado su llamamiento para que los países dejen de vender armas a las partes en conflicto en Yemen mientras la guerra siga matando y «mutilando indiscriminadamente» a niños, «para asegurarse de que exista un efectivo control y rendición de cuentas».

«El acuerdo positivo alcanzado en diciembre en Estocolmo sobre la redistribución de las fuerzas armadas en Hodeidah fue un primer paso positivo, pero se necesita más para alcanzar una paz duradera para los niños y las niñas de Yemen», ha concluido Conde.

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