Madrid, (dpa) - Un film que "reivindica el sonido sin juicios de valor". Así definió Jorge Drexler "Un instante preciso", el documental del español Manuel Huerga que tiene en el compositor y cantante uruguayo un protagonista de lujo y que hoy fue presentado en la Casa de América de Madrid.
"Todo puede ser utilizado si tienes una idea poética de qué decir con ello, desde los timbres de una bicicleta a una guitarra", defendió el artista afincado en España.
Y eso es precisamente lo que se le ve hacer en el film que en el pasado Festival de Málaga se hizo con el Premio del Público y que se prepara para competir en octubre en el Festival de Cine de Londres y para ser exhibido en Sao Paulo.
Tan pronto se pone a hacer música con el timbre de una bicicleta aparcada en las calles de Barcelona como invita a una banda de música con la que se topa a tocar con él sobre el escenario unos compases a ritmo de vals.
Rodado a finales de 2007 durante 10 días, el documental muestra en blanco y negro una gira de siete conciertos que Drexler ofreció en teatros de varias localidades cercanas a Barcelona y que dieron como resultado su disco "Cara B".
El DVD del film saldrá en España el 21 de octubre y por las mismas fechas lo hará también en Argentina. En Chile se verá en televisión y en Estados Unidos se distribuirá en formato digital.
Realizado con cuatro cámaras en las actuaciones y con una o dos en los exteriores, la película queda muy lejos de ser el típico film de "making off" o "backstage". Y es que, si algo tenían claro Huerga y Drexler cuando se lanzaron a hacer realidad la idea, era eso.
"No queríamos que fuera la retransmisión de un concierto, son todos instantes robados, da una sensación de atemporalidad", explicó el cantautor. Carecían de ideas preconcebidas y decidieron abrirse a lo que la realidad les deparase, sin tratar de orquestar nada.
No hay voces en off, no hay entrevistas... sólo el músico trabajando con los suyos, actuando, bromeando; el sonido, cualquier sonido, como hilo conductor, y los títulos de sus temas como divisiones de una película que retrata un momento preciso pero que a la vez pierde la temporalidad. "El centro de la película es la espontaneidad", resumió Drexler. "Sin hablarlo, nos dimos cuenta de que el guión lo escribió el azar".
Acostumbrado a la cobertura de conciertos e incluso a la realización de video clips, a Huerga su personaje principal se lo puso fácil en este proyecto que prácticamente surgió de la amistad y las ganas de hacer algo juntos.
"Jorge lo facilita mucho, es muy extrovertido, nunca para de hablar, siempre está inventando; es un espectáculo en vivo, no sólo en el escenario, también fuera", explicó el cineasta.
"Me encanta cómo utiliza las palabras incluso cuando está hablando coloquialmente, eso hace que el diálogo sea muy rico. Imanta al público, imanta a la gente que lo rodea, es un personaje del que te enamoras fácilmente, te gusta que sea tu amigo y es un excelente músico", dijo Huerga para sonrojo de un Drexler a quien no siempre gusta ser el centro de atención.
"Ser protagonista evidentemente debe ser algo que le tiene que gustar a uno porque si no, no te subes a un escenario, pero no siempre me gusta ser protagonista, no soy un artista muy mediático", admitió. Quizá por eso disfrutó enormemente en el proceso de rodaje, salvo en exteriores. "A mí no me gusta ir por la calle con una cámara y un micrófono". Lo suyo son los escenarios.