Johannesburgo, (dpa) - Hace exactamente 20 años se terminaba de manera oficial el comercio mundial de marfil. El 17 de octubre de 1989, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) decidió una prohibición de comercio total para el "oro blanco" después de que el número de elefantes se redujera cada vez más dramáticamente.
En un principio, el acuerdo tuvo éxito en muchos países, sin embargo a partir de 1997 comenzaron las excepciones. Es así que los defensores de los animales no tienen motivos para festejar, a pesar de que el número de animales se va recuperando lentamente en el sur de África. Lo cierto es que la caza furtiva aumentó al igual que la violación de las estrictas reglas.
La demanda procede sobre todo de Asia. "Si no se detiene la caza furtiva, la suerte de los elefantes está echada en algunos países. Ahora hay sólo 470.000 elefantes africanos, en 1981 eran el triple", subrayó la bióloga Daniela Freyer de la organización defensora de los animales Pro Wildlife. La organización, con sede en Múnich, advirtió acerca de más excepciones a la prohibición del comercio, como las que pidieron Zambia y Tanzania. "La mitad de las 23 toneladas de marfil que fueron incautadas desde principios de año eran de Tanzania", explicaron.
Otros defensores de los animales opinan lo mismo. Jason Bell-Leak, del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW, por sus siglas en inglés) estima el número de los elefantes cazados al año por el marfil en 38.000. "No hay dudas de que la prohibición de 1989 llevó poco después de su puesta en vigencia a una caída en la demanda de marfil en Asia... los precios cayeron y con ello se redujo necesidad de matar elefantes, un buen ejemplo para un plan de protección de especies que funcionó demasiado rápido", opinó.
Sin embargo, también él parte de la base de que las varias excepciones realizadas desde 1997 erosionaron la prohibición. El año pasado, por ejemplo, hubo en el sur de África una controvertida venta de depósitos estatales de marfil en Botswana, Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica. Allí, la cantidad de elefantes se recuperó en los últimos años. Según el gobierno sudafricano, viven hoy día en esos cuatro países 312.000 elefantes. Sudáfrica incluso aprobó la matanza discriminada de animales que estaban de más, aunque la medida fue detenida en 1995 después de protestas en todo el mundo.
Bajo fuerte protesta de los defensores de animales, se vendió por 15 millones de dólares la mayor cantidad de marfil en 20 años: 101 toneladas. Sólo se permitieron compradores de Japón y China. Mientras los países con poblaciones de elefantes amenazadas en el este y oeste de África incendiaron simbólicamente los colmillos de los animales, los países del sur querían usar el marfil para financiar la protección de los animales, como por ejemplo armando un grupo de guardaparques ("rangers") que limite la cada vez mayor caza organizada de marfil en el sur de África.
Después de esta venta especial, se terminó por nueve años. Recién después volverá a haber ventas especiales. Daniela Freyer, de Pro Wildlife, cree sin embargo que se trata de una "farsa", ya que la moratoria sólo rige para los cuatro países que ya pudieron deshacerse de sus existencias de marfil. "Otros países podrán seguir arruinando la protección de los elefantes", indicó. Una coalición formada por los países africanos de Kenia, Ghana, Togo, Mali, Liberia, Sierra Leona y República Democrática de Congo pide una prohibición del comercio sin baches para los próximos 20 años.