Mis sinceras felicitaciones por tan interesante relato sobre su infancia y lo que significaron la muerte y los cementerios en otros tiempos. Como siempre vivimos en Santa Ana, hasta el dia de hoy, parte posterior de la Centenaria Iglesia Parroquial, desde pequeña, por una de las enrejadas ventanas de la Villa Sorelois, me acostumbre a sentir un enorme respeto por los funerales, en especial me impresionaban los pequeños ataudes blancos de los niños pequeños que morian de parasitos intestinales y otras enfermedades infantiles. Y eso me dolia y me parecia injusto.
Pero un pueblo pequeño como el nuestro no tenia un cementerio fastuoso como el de San Jose, pero eso si, muy bien cuidado y encalado como permanece hasta el dia de hoy.
No fue sino cuando ingrese al UCR que inquieta por la investigacion historica, acompañaba a don Rafael Obregon Loria, los domingos, para tomar datos genealogicos de las principales familias. Su extraordinaria pluma me ha traido tambien a la mente muchos recuerdos de los funerales de mi padre y de mi madre que ya no descansan en el. Y que seria largo de contar todos los secretos que encierran sus funerales.......
Por eso al igual que Ud. me parece muy valioso que se rescate todo ese patrimonio nacional por medio de la Junta de Proteccion Social. Tal vez asi nuestro pueblo recupere tambien su Historia Nacional.
Compañero excelente relato y comparto su apoyo al proyecto, la mejor idea en ya hace un buen tiempo! siempre es necesario aprender nuestra historia y no olvidarla, porque sino nos ocurren cosas como que dos hermanos, ancianos (y sà sà no hablo de los Tinoco) hayan tomado el poder de Costa Rica