MANAGUA (dpa) La crisis alimentaria en Guatemala, el derrocamiento del presidente de Honduras Manuel Zelaya y los conflictos entre el gobierno de Nicaragua y los países donantes marcaron el año 2009 en Centroamérica, según coinciden fuentes políticas y diplomáticas.
Guatemala se vio afectada por una severa sequía que destruyó cultivos de maíz y frijol, alimentos de consumo básico, lo que provocó la muerte de 469 personas y llevó al presidente Alvaro Colom a declarar el "estado de calamidad pública" nacional en septiembre pasado.
Se estima que al menos 25 niños guatemaltecos murieron por hambre este año en el llamado "corredor seco" (norte y noreste), donde la sequía y los efectos de la crisis mundial se sumaron a los "altos y vergonzosos índices de extrema pobreza y desnutrición", según dijo Colom.
Aunque la crisis se logró paliar con el envío de ayuda humanitaria extranjera, no se descarta que pueda repetirse el año próximo, por lo cual la Coordinadora de ONGs y Cooperativas guatemaltecas planteó una reforma agraria integral como solución de fondo al problema.
Para Helmer Velásquez, director ejecutivo del organismo, hacen falta "medidas radicales y de fondo: un proceso de reforma agraria integral, que asegure a los campesinos acceso a tierra, a crédito, tecnología, mercado y semillas criollas".
Sin embargo, admitió que no será fácil aplicarlas, porque en Guatemala el 3 por ciento de los productores (terratenientes) acapara casi el 70 por ciento de la tierra productiva y deja al 97 por ciento de los campesinos con tierra insuficiente o sin tierra", y carentes de créditos y asistencia del Estado.
Esto ha provocado el conocido dato de 49 por ciento de los niños en situación de desnutrición crónica, la cual llega al 70 por ciento en el caso de población indígena", explicó Velásquez.
En Honduras, la crisis económica quedó opacada este año por un conflicto político que se inició el 28 de junio, cuando el presidente Mel" Zelaya fue sacado en pijamas de su casa por soldados y expulsado a Costa Rica, desde donde inició una larga batalla por su retorno, que aún no concluye.
Tras intentar dos veces sin éxito ingresar a Honduras, primero por aire a bordo de un avión militar venezolano y después por tierra desde la frontera norte de Nicaragua, Zelaya apareció el 21 de septiembre en la embajada brasileña en Tegucigalpa, junto a familiares y asesores.
Desde su refugio, convertido luego en encierro, acusó al gobierno de facto de torturarlo" con la presencia de militares que rodean la sede diplomática, y de condicionar su salida a la firma de una renuncia pública al cargo, lo que insiste en rechazar.
Contrario a lo que Zelaya esperaba, el Congreso hondureño sepultó sus planes de retornar al poder cuando el 2 de diciembre votó en contra de su restitución, decisión que renovó las quejas de la comunidad internacional pero no generó mayores protestas dentro de Honduras.
Pese al apoyo internacional a Zelaya, que derivó en bloqueo de ayudas y la exclusión de Honduras de organismos multilaterales como la OEA, el gobierno de facto logró imponerse sobre la ruptura del orden constitucional y aislar al depuesto mandatario dentro de su país.
Ante la nueva situación, una de las pocas salidas que parece asomar es un eventual acuerdo con el presidente electo Porfirio Lobo, vencedor de los comicios del 29 de noviembre que Zelaya y sus aliados de izquierda en América Latina rechazaron por ilegítimos".
También en Nicaragua, la sombra de unas elecciones calificadas como fraudulentas" por la oposición derivó en pugnas entre el gobierno de Daniel Ortega y la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos y los países de Europa.
El año concluye sin que la Unión Europea (UE) destrabe un fondo de 100 millones de dólares, congelado" tras los comicios municipales de 2008, donde el tribunal electoral adjudicó al gobernante Frente Sandinista 105 de 146 alcaldías y se negó a revisar el escrutinio como lo exigía la oposición.
Y cuando la UE comenzaba a evaluar la posible reanudación de la ayuda, un grupo de magistrados judiciales proclives al gobierno emitió una insólita sentencia que autorizó la reelección de Daniel Ortega, pese a que la Constitución vigente prohíbe optar al cargo de forma continua y en más de dos ocasiones.
El sorpresivo fallo del 19 de octubre alarmó a los gobiernos europeos tradicionalmente más solidarios con Nicaragua. La Comisión Europea expresó su preocupación" y el Parlamento Europeo condenó" la decisión judicial mediante una resolución aprobada por diputados conservadores.
Lejos de tranquilizar a los donantes, Managua exhibió entonces otra perla" de su peculiar diplomacia: molesto por las críticas del eurodiputado holandés Hans van Baalen a Ortega, el vicecanciller Manuel Coronel llamó paisucho" a Holanda, ante el asombro del cuerpo diplomático.
Aunque la Cancillería pidió disculpas a Holanda, ese incidente quedará como un feo recuerdo de este gobierno", confió a dpa un embajador europeo que no pudo precisar si en 2010 se reanudarán los desembolsos de la UE.
No obstante, el retiro de esa ayuda ha sido minimizado por el gobierno nicaragüense, que se muestra reconfortado por el el apoyo incondicional" de su colega venezolano Hugo Chávez a través del suministro constante de petróleo y millonarios recursos líquidos.
La oposición ha acusado a Ortega de violentar la Constitución al no rendir cuentas ante el Parlamento sobre la cuantiosa ayuda venezolana, que según la oposición estaría siendo manejada como un negocio privado por la familia presidencial para comprar hoteles, haciendas de ganado, distribuidoras farmacéuticas y medios de comunicación.