BERLÍN (dpa) - Muchos ni siquiera saben que existe. Otros no lo consideran una enfermedad, aunque sus efectos son devastadores. Puede destruir dentaduras, pero sobre todo minar la autoestima de quien la padece, poner fin a sus relaciones sociales y acabar arruinando para siempre su vida. La fobia al dentista es una patología muy grave y para curarla ya existe el primer centro especializado en España.
A nadie le gusta ir al dentista. El mero recuerdo de la bata blanca y la jeringuilla provoca escalofríos a mayores y niños. "Pero los odontofóbicos sufren mareos, náuseas, sudores, temblores, diarrea y ataques de pánico sólo de pensar en acudir a una consulta", explica el dentista alemán Michael Leu, que en 1997 fundó la Sociedad Alemana para el Tratamiento de la Odontofobia y se convirtió en poco tiempo en pionero en toda Europa.
Paralizados por el miedo, durante años esos pacientes van postergando o anulando sus citas con el dentista y descuidando con ello su dentadura hasta encontrarse ante un problema extremo. Se avergüenzan tanto de sí mismos que en muchos casos pierden sus amistades, esconden su problema a sus familiares e incluso son incapaces de salir de su casa. "Muchos creen que la única salida es el suicidio", agrega el Doctor Leu en entrevista con dpa.
Desde no sonreír nunca a no comer en restaurantes por miedo a perder la dentadura o evitar cualquier contacto con el sexo opuesto. Muchas veces los odontofóbicos son personas jóvenes con éxito, pero el miedo que les despierta el dolor, el taladro, la camilla y el olor típico de las consultas los paraliza por completo en todos los ámbitos de su vida privada.
"Quiero poder volver a besar a mi marido", reconocía una paciente antes de armarse de valor para coger el teléfono y después de consultar mil veces la página web, llamar al equipo del doctor Leu de la Gentle Dental Office (GDO).
Según él, "más del diez por ciento de la población sufre fobia al dentista", una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). A ese porcentaje se suman "las muchísimas personas que tienen un miedo aterrador al dentista", recuerda Leu. Entre ellos se encuentra la popular actriz española Amaia Salamanca, protagonista de la serie "Sin tetas no hay paraíso", basada en la versión homónima colombiana.
Lamentablemente "muchas veces esa enfermedad se asocia a otros problemas", afirma Leu. Por ello, para tratar la odontofobia de forma exclusiva, la GDO llega ahora a España, concretamente a Barcelona - donde lleva asentada más de un año- y a Madrid, después de exitosas experiencias en Alemania, Austria, Suiza, Francia, Italia e Inglaterra.
El doctor Leu y su equipo, formado en parte por antiguos pacientes, buscan remedio al problema con un tratamiento propio basado en métodos "rápidos y seguros": en sólo tres citas y bajo anestesia general, lo que permite evitar todos los dolores e hinchazones tras la operación, aseguran. "El paciente ni ve ni siente nada".
Primeramente, el interesado realiza un test online que evalúa si el problema es realmente una fobia al dentista, en cuyo caso, el doctor Leu acude personalmente a la primera cita en cualquiera de las 50 ubicaciones que tiene en toda Europa.
"Voy sin bata blanca, se trata de crear empatía con el enfermo, de que confíe en nosotros para que vea que le comprendo y que no es el único que sufre ese problema", expone en la entrevista en Berlín.
En ese encuentro, una primera toma de contacto, conoce al paciente, realiza su diagnóstico y elabora el presupuesto. El odontofóbico, que en buena parte de los casos no es capaz ni de abrir la boca, no tiene que hacer nada, lo que le quita el miedo a acudir a la segunda sesión, explica el médico.
En esa segunda visita se realiza la intervención médica, que en España, al estar prohibido el tratamiento ambulante con anestesia, se practica en una clínica a la que acuden los dentistas, anestesistas y asistentes de GDO. Si el paciente quiere hacerlo en la propia consulta del dentista, tiene que desplazarse a Alemania o Suiza.
En la tercera y última se finaliza el tratamiento y se asesora al paciente, que cuando sale, ha recuperado su salud bucodental y dejado atrás su fobia, afirma Leu en Berlín. "Naturalmente no le gusta ir al dentista, pero ya no es fóbico y es capaz de acudir a cualquier consulta dental tradicional", asegura.
Sin embargo, no todos se fían de las bondades de ese tratamiento. "La anestesia general tiene muchísimos riesgos, creo que las operaciones hay que hacerlas con sedación, para que el paciente siga consciente", considera el dentista Ignacio Balda, de Madrid.
Además, en su opinión ese tipo de tratamiento en sólo tres sesiones "lo único que logra es encarecer los presupuestos". La odontofobia es una enfermedad aún poco conocida que no sólo exige mucho tacto sino también amplios recursos. Los precios del tratamiento de la clínica alemana van desde los 7.000 hasta los 18.000 euros, según la categoría en la que se encuentre el paciente, precisa Leu.
"En 40 años de profesión, nunca he tenido el problema ese de la odontofobia. Nadie quiere venir al dentista, pero es más por el miedo a la factura que a la jeringuilla. Creo que estamos sobrepasando la cosa de la ciencia para convertirlo todo en negocio", criticó Balda.
Internet: www.miedo-al-dentista.es