SAO PAULO (dpa) - En la "Rua das Noivas" o "Calle de las Novias" de Sao Paulo todo, absolutamente todo, gira en torno al día que para muchos es el más importante en la vida: el día de la boda. En una aglomeración récord, más de 100 comercios ofrecen a los novios una selección sin fin de ropa y trajes, velos, zapatos y medias. En las vidrieras resplandecen coronas, coronillas y brazaletes para novias que meses antes se prepararan febrilmente para el gran día.
"El casamiento es un mecanismo para crear necesidades", dice Marcello sonriendo mientras toma un "cafezinho", un café chico, fuerte y negro en el bar "Cafe Catetos", ubicado justo en frente de su local. Ahí vende vestimenta masculina muy elegante, también de manufactura propia, para los novios.
Una boda con hasta 200 invitados es cara. "Con toda la parafernalia eso cuesta el precio de un automóvil nuevo. Para gente con menos dinero es el equivalente a un pequeño Fiat por 24.000 reales (9.200 euros/13.200 dólares), para gente un poco más acomodada se trata de un Honda Civic por tal vez 40.000 reales (15.400 euros/22.200 dólares)", calcula gráficamente Marcello.
Como con el equipamiento del automóvil, los límites hacia arriba son infinitos, y podría también ser un auto usado. En el caso de la vestimenta y los trajes, tampoco tienen que ser necesariamente comprados, ya que pueden alquilarse. La primera vez que un traje se alquila cuesta más caro que cuando ya fue usado alguna vez. En el establecimiento de Marcello, al quilar por un par de horas un traje negro hecho a mano cuesta 900 reales.
Hace décadas que los novios se visten en la Rua Caetano, cuya reputación como "Calle de las novias" llegó mucho más allá de Sao Paulo. De eso se ocupa no sólo el sitio web propio, sino también la flamante revista "Rua São Paulo Caetano Noivas", que con una edición de 40.000 ejemplares se puede comprar en todo Brasil. La revista tiene mucha publicidad, ofrece también consejos, como por ejemplo para celebrar las populares bodas en la playa. "En ese caso, la novia debe vestir una minifalda y nada de velos largos", dictamina uno de los consejos.
De algún modo la pareja de novios tiene que ser transportada como corresponde desde la iglesia al salón de la fiesta y así es como también Fabio Brisque montó su negocio. Ubicado en la "Rua das Noivas", ofrece un "Chevrolet Master de Luxe" restaurado del año 1939, además de una limusina. "Cuatro horas, 600 reales y el sábado tengo cuatro bodas", cuenta Fabio, que también ofrece a los novios imprimir corazones rojos y los nombres propios en la chapa identificatoria del vehículo.
El mercado de las bodas en el país católico numéricamente más grande del mundo todavía es gigante y está en aumento. En 2008, 960.000 parejas pronunciaron el "Sí quiero", un 4,5 por ciento más que en 2007. En Sao Paulo, unas 55.000 parejas contraen matrimonio por año. "Seamos honestos: toda mujer sueña con casarse de blanco", señalan. Para poder afrontar los costos, muchas parejas se endeudan o aceptan con gusto las ofertas con pagos en hasta diez cuotas. Mayo es además en Brasil el mes tradicional de bodas, aunque cada vez más es desplazado por diciembre, el mes del verano y de las vacaciones.
A quienes los precios de la Rua Caetano le resultan demasiado caros, se puede dirigir en busca de ayuda a João. Día tras día, se sienta en una silla venida a menos frente en uno de los pocos locales que no ofrecen artículos para bodas, sino una colorida mezcla de alimentos para perros, paja y utensilios para animales domésticos.
"Hay muchos comercios en las calles laterales donde uno puede encontrar ropa y trajes de la misma calidad, pero mucho más baratos que en la Rua das Noivas", asegura él. Su trabajo es guiar a los interesados a los comercios de la competencia. Si los clientes compran, João se hace con una comisión. Y es que en una boda son muchos los que salen ganando.