Cualquier excusa es buena para golpear al más débil. Esta es la consigna del periódico la Nación.
Liberación Nacional cuenta con todos los ingredientes necesarios para mantener engrasada la multimillonaria maquinaria electorera con que cuenta.
Debemos hacer un análisis simple de lo sucedido el domingo con la finalidad de no caer en desánimos, y ser objetivos al reconocer nuestras debilidades. Las fuerzas económicas que mueven los hilos en Liberación, son enormes.
No vamos a criticar a doña Laura. Siempre hemos creído que fue un grave error el atacarla, y ahora es la presidenta electa de los (as) costarricenses. En un país en donde el machismo aún prevalece y decenas de ellas son agredidas diariamente, cientos vieron en la candidata liberacionista a su Némesis. (Lástima que no castigó a Narciso)
Dijimos muchas veces que doña Laura es el rostro que los Arias querían mostrarle al país: proveniente de una familia de clase media, sería la primera mujer en ocupar la Presidencia de la República. Privilegiada por el partido, y gracias a su propio esfuerzo, obtuvo logros dentro del grupo que hoy nos gobierna.
La maquinaria Liberacionista supo ver, leer, medir y mercadear inteligentemente la trama: estaban al tanto del gran apoyo femenino que obtendría la candidata. Muchas madres solteras y cabezas de familia, también ven en ella a su salvadora.
En esta campaña no hubo el quiebre de votos del que nos hablan algunos; simplemente mujeres de otras agrupaciones optaron por darle el apoyo masivo a una representante de su propio género. Si los políticos en muchas formas les han fallado, tienen toda la razón al querer probar suerte con ella. Aún es muy prematuro conocer a ciencia cierta que nos deparará el destino. Además, aunque lo intuyamos, sería muy mezquino y de mal gusto mencionarlo en este momento.
Quienes verdaderamente perdieron en esta contienda fueron los hermanos Arias; el número de diputados refleja que el tamaño del partido Liberación Nacional disminuyó en al menos tres puntos porcentuales (37%). Se abstuvieron de votar por diputados de este partido un 9% de sus votantes. De no haber mediado una mujer, con seguridad estaríamos hoy esperando los resultados de una segunda ronda electoral. El verdadero liberacionista no “quiebra” el voto. Ese grupo ya empezó a declinar.
La composición de la Asamblea Legislativa prueba sin duda, el debilitamiento de los hermanos Arias. Doña Laura leyó mal el mensaje, al decir que el gane comprueba el apoyo a los actuales gobernantes. El soporte lo recibió de muchas mujeres que sufren vejaciones, a ellas se debe su triunfo.
Según don Julio Rodríguez (olvidando su neutralidad); los opositores a Liberación Nacional únicamente son profetas del odio, dedicados al triste oficio de desacreditar los valores políticos (¿?) y a erosionar el estado de “Derecho”. Según él, es falso que vivamos en una democracia prostituida.
Nuevamente discrepo con el columnista, el asunto es más grave aún: es una democracia maquiavélica, en donde el partido en el poder ha penetrado todos los Poderes de la República.
La destrucción de la oposición fue bien planeada y él lo sabe. Dejando de lado procesos mediáticos que no deseamos recordar, por indeseables; nadie puede negar que el deseo del poder económico que gobierna a Costa Rica, fuera el de cargar sobre los hombros de una sola persona, la cruz de la corrupción en que se han sumido muchos políticos del país desde hace bastantes años. Muchos de ellos amigos del actual gobierno.
Muy pocas personas conocen que a don José María Figueres, la Fiscalía General de la República decidió liberarlo de culpas; al no encontrar delito que perseguir. Él puede entrar a nuestro país cuando le plazca y don Julio Rodríguez, el “neutral”, jamás lo denunció, ni le pidió que devuelva el dinero que le pagaron. Liberación Nacional no quería escándalos y sus deseos fueron cumplidos. La prensa capitalista enmudeció.
Una vez destruida la oposición, necesitaban un elemento que los desuniera (M.L.); lo demás sería pan comido, lo único sorpresivo es que esta vez se les atravesó una borona: perdieron fuerza legislativa y el partido Liberación se debilitó. Al final da lo mismo ganar la presidencia por medio punto que por cinco. Si no se tiene el control legislativo, carecen del poder absoluto que deseaban. Fue un triunfo a medias, ni siquiera lograron descabezar del todo a la debilitada Unidad Socialcristiana.
Otto Guevara jugó un papel importante dentro de la estrategia liberacionista. Al atacar insolentemente a doña Laura le dio fortaleza, haciéndola aparecer como una víctima más del grosero machista. Atacar a don José Figueres Ferrer, conociendo las consecuencias, no puede verse como otro acto “impensado”. La maquinaria Liberacionista no juega a perder.
Uno a uno, todos los pasos han sido hábilmente planeados. Muchas personas conocidas vaticinaron en este mismo medio (Nuestro País) la derrota y explicaron las razones. Lo sucedido no es una sorpresa, ni algo que nos impresione. La lucha apenas comienza y no será fácil, ellos se aprovechan de la sencillez de nuestro pueblo, y así lo proclama el señor Rodríguez.
Costa Rica es cada día un país más desigual, según los informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Estado de la Nación, y del Banco Mundial, entre otros, pero el periódico La Nación considera que lo sucedido el domingo, fue un gran triunfo para el país. En realidad los que “ganaron” fueron los mismos de siempre.
Don Ottón Solís puede tener algunos defectos, y no aplicar las fórmulas de “mercadeo” que ellos manejan: pero es un hombre honrado, trabajador y con un profundo conocimiento de los problemas que aquejan a la patria. Su integridad jamás le permitiría hacer trueques con defraudares tributarios o de otra índole. El P.A.C. creció; las elecciones del 2006 se vieron afectadas por la desbandada de miembros del partido Socialcristiano. Está vez el crecimiento es real y fuerte. La distancia real entre esta agrupación y la máquina liberacionista es de únicamente 12 puntos, no deberíamos desaprovechar esta plataforma.
Le dimos una buena pelea al Goliat centroamericano, con pocas herramientas y casi sin recursos, pero con valentía y entrega. No será fácil amedrentarnos. No existe gloria alguna en insultar desde una esquina del periódico La Nación, a los que no creemos en ellos. También existe un pueblo bueno que no come cuento, ni se deja impresionar por la otra amenaza anunciada por don Oscar Arias; la dictadura democrática. Don Julio desea hacer explotar sobre los pobres “el inmenso tesoro de la libertad”. Igual que siempre; ofreciendo promesas intangibles a los más necesitados. Los pobres no conocen la libertad, únicamente conviven con las necesidades diarias que los agobia. Sean concretos en las ofertas que les hacen.
Quedamos notificados; según el columnista, la oposición en Costa Rica está compuesta por indeseables. Por cierto, no conocemos cuales son las grandes obras que el distinguido impoluto ha realizado a favor de los pobres. (Se cree un prócer de la Patria)
Vivamos el día de hoy avivadamente, con fuerzas renovadas. Recordemos que esta lucha es de todos los días, pronto llegará el momento de los cambios. La mayoría de los que estamos en esta trinchera no tenemos ambiciones políticas, lo que hacemos es de manera desinteresada y buscando una patria mejor. Quién siente más orgullo... ¿El vasallo o el patriota?
(*) Administrador