San José, (Prensa-Cruz Roja) - Producto del sismo de 6.2 grados que afectó a Costa Rica el jueves 8 de enero, un grupo de cruzrojistas del área de juventud se desplazó a diferentes albergues ubicados en las zonas de desastre para compartir con los niños que presenciaron de forma directa este fenómeno.
Con la insignia de “Retorno de la Alegría” proyecto de la Cruz Roja Juventud un grupo de 20 cruzrojistas se fueron para las zonas afectadas por el terremoto y realizaron actividades como “show” de títeres, actividades con payasos, pinta caritas, juegos y figuras con globos, llevando alegría a los niños e intentando mermar los días difíciles que han tenido que vivir producto de esta emergencia.
Retorno de la Alegría es un programa que trabaja desde hace cuatro años, con el objetivo de ayudar a los niños a superar el trauma generado por una emergencia.
Estas actividades intentan sanar las heridas emocionales buscando que el niño supere su miedo producto de esto se han logrado arrancar sonrisas e incorporar nuevamente a cientos de niños en su entorno social beneficiándose con esto 300 niños aproximadamente.
Wilmer Saborío, de Cruz Roja Juventud, comentó “para nosotros fue una experiencia muy gratificante pode ayudar a niños que han pasado por esas circunstancias, incorporándolos nuevamente a su entorno social”. Es importante rescatar que los cruzrojistas que trabajan en el proyecto “retorno de la alegría” son jóvenes de entre 16 y 20 años lo que les permite identificarse con mayor facilidad con los niños y adolescentes del área.
En su objetivo de llevar sonrisas una cruzrojista vestida de muñeca e identificada con el nombre de “Paty” se dedicó a jugar con los niños. Al final del día una de las niñas del alberge de Poasito le comentó a “Paty” que ese mismo día le habían regalado una muñeca a la cual de ahora en adelante la iba a llamar “Paty” y cuando se sintiera mal le iba a contar todos sus problemas. Elieth Moraga de Cruz Roja Juventud comentó que ese es uno de los resultados, el cual los llena de satisfacción, por que demuestran que su trabajo dio resultados positivos.
Un milagro de vida
Bajo un toldo a la orilla de su casa temporal (una tienda de campaña), en el albergue de la comunidad de Poás de Alajuela, Katherine Rodríguez una niña de 7 años, se entretiene leyendo una revista, mientras se abriga del frío y del viento que trae la tercera noche después de la tragedia.
Ella junto a su familia perdieron todo el pasado jueves 8 enero, en el terremoto que afectó la zona. “Nosotros vivíamos en un lote que nos heredó nuestro padre, pero fue tan fuerte el movimiento que el piso se abrió las paredes cayeron, nuestras esposas e hijos salieron de milagro… se hizo un guindo en la parte de atrás y las casas se pueden caer en cualquier momento”, indica don Gilbert Rodríguez, padre de Katherine.
“Nosotros nunca habíamos vivido una emergencia y uno dice pobrecitos y ya, a veces ni donaciones daba, ahora se me parte el corazón de ver el espíritu humanitario, ver la ayuda y del trabajo de tantas personas que desinteresadamente viene a ayudar”, dijo Rodríguez.
La familia Rodríguez García está integrada por 38 personas, diez hermanos que construyeron juntos en el lote que les heredó su padre, y que con los años fue sumándose las esposas, los hijos y los primos, Las personas dicen reconocen que lo importante es la vida humana. Todos ellos eran peones, recolectaban fresas, trabajaban en construcción, pero sus lugares de trabajo están imposibilitados por los derrumbes.
“En el albergue, nos han tratado muy, el personal de la Cruz Roja ha estado muy atento con nosotros al igual que las demás instituciones presentes que nos están apoyando”, decía con gran resignación Rodríguez luego de tener grandes perdidas materiales.
La Familia Rodríguez García no sabe cuantos días estará en el alberge, lo que se sabe es que el personal de Cruz Roja Costarricense hará todo lo posible por que las condiciones en que estén sean las mas cómodas ante las circunstancias.