Jerusalén, (dpa) - "¡Cristo ha resucitado, Aleluya!" rezaba hoy en latín el Santo Sepulcro de Jerusalén, donde cientos de católicos asistieron a la misa pontifical del Domingo de Pascua.
Oficiada por el patriarca latino de Jerusalén, Fuad Twal, la misa tuvo lugar frente al punto en el que se cree que Cristo resucitó del sepulcro, dentro de la iglesia que lleva su nombre y donde se encuentran el Gólgota o Monte Calvario y la piedra de su unción.
Cánticos, peticiones, un evangelio y un sermón recitados en diferentes idiomas recordaron hoy el momento en que María Magdalena acudió al sepulcro y encontró la piedra removida. Otros hacían mención a la manifestación de Jesús vivo a sus discípulos.
"El momento más inesperado y más sorprendente de la historia de la humanidad es testimonio de la victoria de Cristo sobre la muerte y el mal", dijo Twal en su sermón en árabe.
Algunos miembros de la comunidad católica de Jerusalén entraron al sepulcro durante la misa, mientras el resto participaba con cánticos en latín.
"Estoy feliz. Es una experiencia única. Siento que Jesus está con nosotros", dice Rosi Casteñeda, una peregrina venida por primera desde México.
"Es un momento mágico. Mi espíritu se abre delante del lugar en que resucitó Cristo. Recorrer los últimos lugares en los que estuvo antes de su muerte es, no sólo volver atrás en el tiempo, sino estar en contacto directo con Jesús", dice la argentina Wilma Serial, a quien su hijo lleva del brazo.
"Venimos aquí a acompañar, no a pedir. Queremos estar con María en el momento de la muerte y resurrección de su hijo, porque sólo una madre puede entender ese dolor y ese sufrimiento ", añade apretando la mano de su hijo.
El fervor iluminaba los rostros de todos los presentes en la ceremonia, que culminó con una procesión solemne de tres vueltas al sepulcro y una última visita del patriarca a la piedra de la unción .
Las campanas del Santo Sepulcro suenan desde este Sábado Santo y durante todo el día de hoy con frecuencia en símbolo de alegría. Una alegría que este año comparten latinos, griegos ortodoxos, armenios, sirios, coptos y etíopes, todos los ritos cristianos presentes en Jerusalén y cuya semana santa coincide.
A pesar de coincidir por segundo año en el tiempo, no lo hacen en sus celebraciones ya que cada rito tiene asignados un tiempo y una hora de rezo en los diferentes lugares santos según lo establecido en el "status quo".
Este orden, que permite su convivencia dentro del Santo Sepulcro, envuelve sin embargo las ceremonias en cierta rigidez ya que a menudo son terminadas con urgencia ante la mirada persecutoria del rito siguiente que espera su turno de plegaria.
Las mayores celebraciones de la Semana Santa culminaron con la misa de hoy, aunque los franciscanos celebrarán el lunes la aparición de Jesús resucitado a los discípulos de Emaús en la aldea palestina de Al Queiba y otros ritos llevan a cabo celebraciones en el Monte de los Olivos.
Gran parte de los palestinos cristianos que viven en ciudades cisjordanas como Belén o Ramallah no han podido asistir a la Semana Santa de Jerusalén por la orden de las autoridades israelíes de cerrar Cisjordania con motivo de la pascua judía, que este año coincide con la cristiana.
Dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén se vivieron intermitentes momentos estos días por las restricciones al paso que la policía israelí imponía a los vecinos palestinos de la ciudad.
Cerca de 2.500 policías han controlado la Ciudad Santa desde el inicio de la pascua judía o "pésaj" para evitar enfrentamientos entre fieles cristianos, judíos y musulmanes.