Washington, (dpa) - Hace años, Michael Steele quería ser sacerdote, pero después cambió de opinion y se convirtió en abogado. Y tras una serie de altibajos de carrera política, alcanzó ahora una cumbre provisional: al convertirse en el primer presidente negro de los republicanos estadounidenses, Steele, considerado un político de ideas moderadas, hizo historia.
Steele, de 50 años, nació en la base aérea Andrews cerca de Washington y después fue dado en adopción. Una asociación de beneficiencia católica hizo de mediadora. Sus padres, ambos demócratas, lo educaron en Washington en la fe católica, un factor decisivo durante su juventud.
Entonces acudió a un seminario sacerdotal tras sus estudios básicos, pero después tuvo dudas y salió en 1983. Tras estudiar derecho, trabajó en un bufete de abogados, pero eso tampoco le satisfacía, de forma que cambió de trabajo y entró en una gran firma inmobiliaria para después dar su salto a la política.
Con carisma, encanto y una sonrisa brillante, Steele siguió ascendiendo. Primero se convirtió en jefe de distrito de los republicanos en Maryland y después llegó a la cúpula del partido en ese estado. Por primera vez atrajo la atención nacional en 2002, cuando se convirtió en vicegobernador de Maryland. Fracasó cuatro años después en su intento de entrar en el Senado, pero se recuperó rápidamente de esa derrota.
Dirigió entonces un grupo de activistas republicanos que reclutaba candidatos para ocupar cargos políticos en todo el país, y desde allí apoyó a los defensores del aborto dentro de sus propias filas. Sin embargo, en la mayoría de cuestiones políticas, Steele se posiciona claramente en la línea republicana.
Steele no da importancia a ser afroamericano como el actual presidente, el demócrata Barack Obama y, según sus propias palabras, se ve más bien como "un republicano que casualmente es negro".