Guardia detuvo a ocho, amenazó a diputado y golpeó a un músico
San José (elpais.cr) - Varios miles de trabajadores, mujeres, sindicalistas, políticos, estudiantes, indígenas y pacifistas, entre otros, desfilaron el 1 de Mayo en Costa Rica para oponerse al plan escudo del gobierno, que pretende enfrentar la crisis económica.
Durante toda la jornada, se registraron tres incidentes entre manifestantes y elementos de la Fuerza Pública, que concluyó con la detención de ocho jóvenes en la tarde, la golpiza por parte de la policía al músico salsero, Iván Pitti, quien intervino para evitar que un guardia atacara a un compañero cuando estaban en un restaurante cerca de la Asamblea Legislativa.
Además, después de que un policía golpeó al músico, otro tomó del brazo y amenazó al legislador del Partido Acción Ciudadana (PAC), Alberto Salóm, quien trató de evitar el enfrentamiento entre los guardias y los músicos.
Salóm se identificó como diputado con el oficial, quien le respondió que “no me importa que sea diputado”, pero el incidente no llegó a más por la participación de un grupo de periodistas ciudadanos. El músico fue trasladado a un hospital cercano para recibir los primeros auxilios, ya que sangraba profusamente en el cráneo.
La marcha
La consigna de los sindicatos que prevaleció durante el tradicional desfile fue combatir al Plan Escudo del Gobierno contra la crisis económica, que contiene diversas iniciativas para reducir jornadas laborales.
El 1 de mayo es feriado en Costa Rica desde 1890 (cuatro años después de las manifestaciones obreras de Chicago que llevaron a conmemorar esta fecha en todo el mundo), pues también se celebra un aniversario de las luchas contra los "filibusteros" estadounidenses que invadieron Centroamérica en la década de 1850.
Mucha alegría, banderas, pancartas, marionetas, mascaradas, bandas, distribución de volantes con la razones para oponerse a la política económica del gobierno de Oscar Arias, fue la tónica de la celebración del Día Internacional del Trabajo.
El tradicional desfile inició en la Iglesia de la Merced, en el sector oeste de San José, donde el Arzobispo, monseñor Hugo Barrantes, ofició una misa, hasta la Asamblea Legislativa, en la parte este de la ciudad.
Durante la homilía, el máximo jerarca de la Iglesia Católica hizo un llamado al diálogo social y exhortó al gobierno a escuchar la voz de los diversos sectores sociales para encontrar un punto de equilibrio.
Tras la Eucaristía, Barrantes comentó que “existe la necesidad de que las agendas de cada grupo se lleven a un diálogo porque, de lo contrario, cada uno se va a encerrar en su punto de vista y eso no le hace bien al país”.
Organizaciones sociales, incluidos gremios sindicales, cooperativistas, agricultores, movimiento comunal y otros elaboraron la semana pasada su propio plan para enfrentar la crisis, para presentarlo al Gobierno, que en principio está dispuesto a “dialogar”.
Los sindicatos aseguraron que el plan gubernamental traslada las pérdidas de la crisis económica internacional a la clase trabajadora, con la excusa de impedir despidos de trabajadores de las empresas.
El ex presidente de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), y dirigente de Consejo Unitario Sindical del Magisterio y Movimiento Comunal, José Antonio Barquero, expresó que el Plan Escudo “es un atropello contra la clase trabajadora y no puede ser que la jornada laboral y los salarios se disminuyan”.
Dijo que “el Gobierno cree que con esas medidas reactivará la economía, pero es aumentando los salarios, que ellos van a ser un factor importante en la reactivación de la economía”.
Durante la jornada, la presidenta de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), Beatriz Ferreto, comentó que el plan pretende “que los trabajadores sacrifiquen la mitad de su salario y vivan sin las condiciones mínimas de subsistencia”.
Un par de jóvenes usaron como crítica máscaras con la cara del presidente, a quien algunas pancartas tildaron de “vende patrias” por su apoyo al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, así como por “supuestos negocios” de los gobernantes con la privatización de instituciones estatales.
Entre tanto, el ex diputado y dirigente sindical, Luis Armando Gutiérrez, acusó que "se está recargando en la clase trabajadora el peso de las medidas contra la crisis”.
El dirigente considera que “las empresas también deben soportar los costos. Todo debe ser compartido, no solo la clase trabajadora debe sacrificarse”.
Por otra parte, la Liga Internacional de Mujeres Pro Paz y Libertad de Costa Rica (UMPAL), se pronunciaron “por construir un presente y un mañana mejor, que nos incluya y personalice, junto a la niñas, niños y adolescentes, a todas las mujeres y los hombres trabajadores y a nuestros adultos mayores”.
Tras sostener que “nosotras no hemos provocado ninguna crisis”, explicaron que se oponen a los planes que pretenden flexibilizar las jornadas de trabajo.
“Nos oponemos a la reducción del salario, nos oponemos a las reformas al Código de Trabajo que pretenden convertirnos en simples mercancías”, indicaron.
Como respuesta a los planes del Gobierno proponen “empleo de calidad, guarderías infantiles, Cen Cinai en cada distrito, equipados y con un adecuado y permanente abastecimiento de alimentos, mobiliario y personal”.
Además, mejores y nuevos programas de atención sanitaria para las mujeres, así como “alto a todo tipo de violencia, la doméstica que nos afecta directamente, y la institucional que nos golpea directa e indirectamente”.
“Alto a la impunidad delos saqueadores de las arcas del Estado y de los destructores del Estado social de Derecho”, demandó la Liga de Mujeres.
Incidentes
Durante la marcha, al costado norte del edificio de la Caja del Seguro Social, el comandante de la Fuerza Pública, Juan Carlos Arias, ordenó a un grupo de unos 30 oficiales, expertos antimotines sin casco y sin escudos, separar de la marcha a un grupo de anarquistas, que encabezaban el desfile.
Alegó que los muchachos y muchachas habían pintado grafitis en edificios públicos y rótulos comerciales de la Municipalidad, además de que gritaban improperios contra el Gobierno, el Presidente de la República y la policía.
Sin embargo, los anarquistas se sentaron en la calle, mientras que una de sus integrantes, Esperanza Tasies, reclamó que la maniobra de la policía “es un acto militar para reprimir la libertad de expresión”.
Gracias a la participación de un abogado, no identificado, y del dirigente sindical Luís Armando Gutiérrez, se convenció al jefe policial para que sus subalternos quitaran el cordón humano que habían formado para separar a los anarquistas del desfile.
Posteriormente, a las dos de la tarde, tras la finalización del desfile, en el Paseo de los Estudiantes, un grupo de policías abordó a varios de los anarquistas, detuvo a ocho, y los trasladó a las celdas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), cerca del lugar.
A las seis de la tarde, la abogada Olga Carrillo Bianchi, logró que un juez procesara a los jóvenes por contravención, ya que supuestamente habían dañado propiedad pública y lanzado ofensas contra las autoridades.
La Fuerza Pública habría presentado pruebas como fotografías y vídeos de las supuestas acciones de los jóvenes, quienes durante la marcha estuvieron con pasamontañas y pañuelos cubriendo sus rostros.
Los jóvenes fueron advertidos por el juez que no podrán cometer otra contravención en los próximos 30 días.
Carrillo dijo a Nuestro País, vía telefónica, que la policía quería que los jóvenes se disculparan por.las supuestas ofensas, pero le dijo al juez que los muchachos demandaban que los oficiales también se disculparan porque varios habían sido golpeados.
Finalmente, poco después de las 9 de la noche se registró el incidente entre un grupo de músicos, quienes se bajaban de un taxi para ingresar al restaurante cuando discutieron con los miembros de la Fuerza Pública.
Tras la agresión del joven, quien sangraba profusamente, los oficiales hicieron que el oficial involucrado ingresara a un camión, donde lo mantuvieron oculto a pesar de las protestas del legislador y del Defensor Adjunto de los Habitantes, para lograr identificarlo, lo que fue imposible.