San Salvador, (dpa) - Las remesas familiares procedentes de salvadoreños que residen en Estados Unidos cayeron un 40 por ciento en la zona oriental de El Salvador, donde la incidencia de los envíos es determinante para la vida de la población, revela hoy un reportaje de la prensa local.
Las remesas familiares llegaron a representar en El Salvador un 17 por ciento del producto interno bruto (PIB) y permitieron paliar la pobreza de sectores campesinos empobrecidos por el abandono de la agricultura en los últimos 20 años, según analistas económicos.
El conservador "El Diario de Hoy" indicó que municipios que en la última década florecieron como consecuencia de las remesas familiares, como San Alejo e Intipucá, entre otros, ahora se encuentran deprimidos.
En las sucursales de los bancos no hay filas para recibir las remesas, los comercios están vacíos y las casas de descanso construidas por los inmigrantes están cerradas porque no han venido de vacaciones.
Fuentes del Banco Central de Reserva (BCR) indican que en 2009 se recibieron hasta ahora 190 millones de dólares menos de los que habían ingresado hasta junio de 2008. A nivel nacional se estima que la caída es de un 10 por ciento. Anualmente ingresan más de 3.500 millones de dólares en concepto de remesas.
Wilber Quintanilla, un economista salvadoreño residente en Los Angeles, escribe en un artículo del medio digital "ContraPunto", que uno de los motivos por los cuales hay crisis de remesas en El Salvador son las llamadas "remesas domésticas".
Éstas se refieren a los envíos de dinero en los propios Estados Unidos, ya que los inmigrantes viajan de un estado a otro en busca de mejor situación laboral y mandan remesas a sus familias que están en territorio norteamericano y no a El Salvador.
En Estados Unidos residen 2,7 millones de salvadoreños, especialmente en Los Angeles, San Francisco, Washington, Texas y Nueva York.
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