La falta de agua puede desatar revoluciones

ENTREVISTA        Por Ralf E. Krüger (dpa)

PARÍS, 14 mar (dpa) - El el marco del Foro Mundial del Agua que se celebra esta semana en Marsella, la Unesco ha publicado un informe de 700 páginas sobre el estado de los recursos mundiales. Su principal autor es el bioquímico canadiense Richard Connor, que en una entrevista con dpa advierte de la presión social y política a consecuencia de la falta de agua.

dpa: Aumento de la presión poblacional, cambio climático, contaminación del agua por la industria y la agricultura... ¿Se nos acabará pronto el agua?

Connor: En principio, tenemos la misma cantidad de agua que hace una eternidad. Pero hay una diferencia importante: la cantidad de aguas subterráneas a la que se accede se ha triplicado en los últimos 50 años. Y estas aguas subterráneas no se renuevan, sino que fluyen en dirección al océano y escasean en las reservas.

dpa: ¿Qué ha cambiado desde el último Foro Mundial?

Connor: En los últimos tres años, apenas ha habido cambios en cuanto al ciclo hídrico global. Lo que se ha acelerado es el cambio político y social, y eso tiene consecuencias directas en el agua y su consumo. Un ejemplo: en 2010 hubo sequía en el norte de Europa y Asia. El gobierno ruso decretó una prohibición de exportar cereal, que dos meses después resultó en que se duplicaron los precios de mercado. Algunos observadores sostienen incluso que este encarecimiento del precio de los alimentos fue uno de los detonantes de la primavera árabe. Y demuestra la vinculación directa entre el agua y lo que sucede.

dpa: ¿Ha aumentado con ello el riesgo de que estallen guerras por el agua?

Connor: No, no hablamos de riesgo de guerra por el agua. Cada vez hay más países que comparten su agua. La cooperación en este sentido tiene ventajas para todos los implicados. Pensemos por ejemplo en cinco países que compartan el cauce de un río. Cada uno podría construir su propia presa para producir electricidad, o podrían unirse, construir una central conjunta de alto rendimiento y repartirse la electricidad producida. Esto acerca a los países económicamente, y podría llegarse a los mismos acuerdos con la seguridad alimenticia. Así funciona hoy.

dpa: ¿Qué regiones son actualmente las más afectadas?

Connor: Depende de a qué riesgo nos refiramos. A menudo, se trata de la conexión entre dinero y agua. Hay regiones con absoluta escasez de agua -por ejemplo cercano oriente, el suroeste de Estados Unidos, Yemen o Afganistán- que simplemente no tienen suficiente agua. Y hay otras regiones que tienen agua pero no tienen dinero para utilizarla. Sudáfrica sólo utiliza entre un tres y un cuatro por ciento de su potencial para la energía hidráulica, mientras que Europa o Norteamérica utilizan el 60 por ciento.

dpa: ¿Qué opina de la creciente adquisición de tierras cultivables en África por parte de países como China o Arabia Saudí?

Connor: Se trata de un tema relativamente nuevo. Como afecta a las relaciones bilaterales, y como autor del informe sobre el agua, prefiero no hacer declaraciones. Como particular, diría que para quienes tienen dinero pero carecen de recursos hídricos, llevar crecimiento económico a una región con recursos pero que no se puede desarrollar es una opción. La cuestión es cuántas ventajas se reparten. La adquisición de gigantescas superficies de terreno puede verse en la mayoría de los casos como adquisición de agua, pues esa tierra se utiliza para plantar algo, y para eso se necesita agua. Aunque no se diga explícitamente, implícitamente se necesita definitivamente sumar el agua a la tierra para poder utilizarla.

dpa: Organizaciones humanitarias han criticado el último informe mundial sobre el agua, calificándolo de colección de generalidades. ¿Qué opina?

Connor: Los varios autores del informe opinamos que las organizaciones humanitarias no siempre son muy realistas y, a menudo, tienen sus propias motivaciones. Lo que algunas organizaciones califican eventualmente de aburrido, yo lo llamo neutralidad. Yo también tengo mis problemas con algunas organizaciones humanitarias. Creo que muchas preferirían que tuvieramos más en cuenta su punto de vista. Pero nuestro mandato es el que es.