IMAGEN

¿De quién es la responsabilidad?

Fuente: Alfonso J. Palacios Echeverría  |  2012-04-26

El tristísimo panorama político del país, la descomposición ética y moral de los tres poderes de la República, los innumerables casos de corrupción en todas sus modalidades, desde cobrar coimas y ejercer chantajes hasta el tráfico de influencias para que amigotes se beneficien con contratos públicos por servicios, pasando por el uso indiscriminado de bienes y recursos públicos para beneficio personal, por lo general se lo achacamos a los políticos y las autoridades de los tres poderes. Pero, ¿son ellos realmente los culpables, o son solamente los actores de las fechorías, porque la responsabilidad se encuentra en otra parte? Es una pregunta interesante, que trataremos de responder, dentro de nuestra limitación, porque no puede ser que abunden las quejas, las denuncias, los escándalos por medio de la prensa, y todo siga igual.

La cuestión es, si son necesarios todos estos elementos circunstanciales para que el ciudadano reaccione y para que el político tome conciencia de que él es solo un ciudadano más que en este momento representa y defiende los derechos de sus otros iguales. Porque hasta ahora lo que hemos visto es que los distintos grupos políticos, no importa cuál sea su orientación ideológica, ven el cargo público como parte de un “reparto del botín” que se obtiene cuando los ciudadanos, inútiles espectadores, les conceden el poder y la representatividad y luego se desentienden de todo, no participan en la vigilancia del cumplimiento de planes, programas y proyectos que ofrecieron en campaña los gobernantes de turno.

Mi interpretación personal es que la responsabilidad última es de todos los ciudadanos, los mismos que nos dejamos embaucar cada cuatro años, escuchando los cantos de sirenas de los candidatos durante las campañas políticas, y nos olvidamos que no son más que una mafiocracia enquistada en el poder para beneficio propio y de sus compinches, y luego pasamos los años siguientes quejándonos de su mala actuación, de su mediocridad, de su falta de rumbo, de su deshonestidad, y en algunos casos de sus actuaciones delictivas.

La participación en política se vive desde los dos lados: el ciudadano representado y el ciudadano representante. Y en ambos se encuentra falta de motivación cuando no ha habido elementos externos suficientes para dar importancia a algo que a mí me parece esencial: la participación ciudadana permanente para la construcción de una sociedad con una democracia madura, en la que salimos ganando todos.

Es decir, creo que la participación ciudadana debe ser algo que tanto ciudadanos como representantes tengan interiorizada como práctica normalizada en la vida en comunidad. Esto hoy, sólo se da en un porcentaje relativo pequeño de ciudadanos y también de políticos. Cambiar esto, es una responsabilidad compartida.

El político no debe tomar distancia con respecto al ciudadano, como estamos contemplando en nuestro país desde hace ya muchos años, sino buscar las fórmulas más eficaces y constructivas, para que haya una permanente vinculación entre los ciudadanos y las instituciones públicas en las que los representantes toman las decisiones que afectan a todos. Cada ciudadano, debe asumir que la importancia de votar se prolonga en la acción continua desde los distintos sectores de los que forma parte, como elemento esencial para un progreso social rico y común, expresando sus opiniones y criterios, organizándose para contrarrestar arbitrariedades, persiguiendo a los delincuentes.

Encontrar la forma idónea y viable de hacer política participativa no es sencillo. Requiere pedagogía e incluso una práctica constructiva que genere la mejor fórmula en cada país o comunidad. La falta de políticas facilitadoras y la tendencia individualista de nuestra sociedad de hoy, ha contribuido a alejar a ciudadanos y políticos, cuando en realidad, ambos deben sentirse como son: elementos imprescindibles e inseparables de un proyecto común. Es una responsabilidad necesaria. Es una responsabilidad compartida que dará legitimidad a cada gobierno, en la contribución común al desarrollo de los pueblos y las ciudades.

¿Todo suena a idealismo, verdad? ¿A pura teoría? Así parece, pero en algunos lugares del planeta, no muchos, se ha logrado esta simbiosis, a veces por corto tiempo, pero con resultados excelentes. La mayoría que se declara en contra de la política va creciendo continuamente, consideran la democracia como una utopía y no dudan en exteriorizar su descontento con quienes gobiernan. Si bien es cierto que la situación actual de nuestra sociedad es bastante complicada, habrá que hacernos la pregunta: ¿Qué grado de culpa tengo en esta disfunción social?

Una buena democracia no se constituye a partir de buenos gobernantes, es un trabajo conjunto de políticos y ciudadanos, y mientras uno esté desvinculado del otro, se obtienen los resultados que ya conocemos y que vivimos cada día.

Un número significativo de costarricenses  padecemos de un individualismo casi patológico, lo que da como resultado el poco o nulo valor que le damos al bien común y todo ello se traduce en desinterés por la vida política. Sin darnos cuenta, tarde o temprano, este desinterés nos perjudicará directa y personalmente, pues el que no nos importe el mal que sufre nuestra sociedad nos conduce a tomar decisiones muy a la ligera que a la larga nos afectarán. Por ejemplo, si no me intereso ni conozco los problemas de mi país, no procuraré en pensar los medios para remediarlos, mejor no me involucro y cedo mi confianza y mi voto a cualquier partido sin tener alguna razón de peso para hacerlo.

No obstante, es comprensible que la mayoría ya no confiemos en la política; la causa es que hemos identificado tanto a la política con los candidatos y sus partidos políticos, que desconfiar es casi instintivo porque éstos nos han fallado ya muchas veces al no cumplir sus promesas. Pero hacer dicha identificación y creer que nuestro voto es la meta es reducir la política a lo mínimo. La política es un mundo más grande y nuestra participación va más allá; aún después del voto, es nuestro derecho y obligación velar que el representante electo cumpla con sus propuestas y/o exigirle que lo haga. No permitirle que, una vez estando en el poder trabaje para su propio beneficio o por el de unos cuantos, ya que es una falta grave a la verdadera democracia, al bien común y a la dignidad de la persona quien es fundamento y fin de la convivencia política.

Existe otra dimensión de análisis que todo el mundo deja de lado, no le pone atención, y es el hecho de que se ha inculcado en la conciencia colectiva que la organización ciudadana es un producto de la extrema izquierda que tiende a desestabilizar el orden social. Y digo inculcado, porque es una forma de debilitar la mente de los ciudadanos todos, a fin de que no se aglutinen alrededor de causas justas o para exigir el cumplimiento de sus derechos, porque a las corrientes capitalistas/neoliberales no les conviene que existan ciudadanos pensantes, sino masas estupidizadas fáciles de manipular.

En conclusión, este es un tema sobre el cual deberíamos reflexionar con mayor frecuencia. Es muy fácil denunciar, acusar, ejercer presión para que se persiga a los delincuentes de cuello blando que están entronizados en los tres poderes, pero la principal conclusión a la que debemos llegar es de que la responsabilidad es nuestra. Si tenemos este desastre de gobierno, y este desastre de poder judicial, y este mega desastre que es la asamblea legislativa (fiel reflejo de las inmundicias de las cúpulas de los partidos políticos), la culpa es nuestra. Somos nosotros, los ciudadanos, los que colocamos en sus cargos a los gobernantes y legisladores, y por medio de ellos a los magistrados, de forma irresponsable y absurda. Votamos con el hígado en las elecciones, no con el cerebro, porque de todas formas nos lo tenían tan intoxicado que lindábamos en la frontera de los débiles mentales. 

Comentarios

  • Rodrigo Castro F.s22s402012-04-26 Excelente comentario. Tiene toda la razón el articulista al señalar lo que dice con tanta clardad, como siempre. Vivimos quejándonos, pero cuando debemos hacer algo real, nos hacemos a un lado y dejamos que todo .siga igual
  • Marco Soto2012-04-26 Bueno, al menos lo reconoce, no solo su voto, sino su propia inacción, yo diría más, no solo lo que el mismo señala sino lo que en su propio articulo se define, mucho berreo y poca propuesta, pero sobre todo trabajo concreto, es bueno elucubrar, pero sin trabajo no es más que eso. Por eso, qué hace, que construye usted en su comunidad? En estos lares mucho berreo, mucho análisis y poca, poquisias propuestas y trabajos concretos.
  • Rodrigo Castro F.2012-04-26 Muy bien, Don marco, y le pregunto: ¿ha hecho usted algo.... al menos "berrear"? ¿O es que no se ha dado cuenta que el papel de los que señalan el mal es tan importante como el de los que lo erradican? Si no existieran los que con su preclaro pensamiento analizaran los hechos y sus circunstancias, la masa de los indiferentes no se daría cuenta de nada. ¿Qué tiene Usted en contra del articulista? ¿Le ha hecho algún daño, excepto el de obligarlo a pensar?
  • Observador de la Cosa Pública y Privada2012-04-27 Los esterotipos por generalización ( v.g. "todo el mundo" según el articulista) debe invitar por lo menos al comentario, y de esta manera por más buena fe que anime a quienes exponen su pensamiento en estos espacios, los aportes de los participantes con sus opiniones enriquecerá los diferentes puntos de vista expuestos en los mismos. Puntualizando sería interesante conocer cual es la percepción sobre lo anterior de parte del señor Palacios.
  • Manuel Castillo2012-04-28 Efectivamente los responsables somos todos, sin embargo también hay grados de culpa, personalmente pongo mas responsabilidad en los que tienen voz y en los que tienen la capacidad de acción en la macro escala. Respeto el aporte intelectual y la opinión de académicos, la opinión genera comentarios, de allí también se aprende y se desarrolla la conciencia. Pero si no hay respuestas tampoco habrá debate y se reproduce el circulo vicioso del mal que dura 3 días y luego nada, Ciertamente hay razones justificadas para producir y esperar mas, hay que trascender más allá de la opinión y pasar a la acción y aquí es donde nos quedamos cortos, porque si bien los cambios se perfilan en el tintero estos se construyen en las calles, aunque tampoco ello resulta suficiente. No bastan las palabras sin acciones concretas pero efectivamente hay causas históricas que explican parte del comportamiento de hoy. Los ecos de 1986 nos recuerdan parte de esas causas cuando la lucha era por la renovación del modelo económico, político y social del país y/o por la instauración de un nuevo modelo. Aparte de los movimientos sociales del 2010, en Costa Rica el momento histórico decisivo mas reciente fue en 1986 y no podemos obviar que hay una gran responsabilidad histórica generacional con una gran cuenta pendiente. En el momento crucial todos los sectores nos quedamos muy cortos en la respuesta y hoy vemos claramente el resultado de esos errores y el costo de la inercia política en ese crucial momento y eso le heredamos a las generaciones siguientes. En 1986 cada quien hizo lo suyo desde sus posiciones, en mi circulo de afinidad personal, la ausencia de liderazgo y de acción unificada de grupos intelectuales, progresistas y de la izquierda independiente así como del movimiento popular independiente en general, no supo tomar el momento histórico y no formó la estructura política de partido que pudo haber aglutinado a propios y a los disconformes de otras tendencias y partidos. Con oído sordo el movimiento popular independiente no escuchó el llamado histórico y se quedo sin participación unificada en el proceso del 86. A propósito del llamado histórico, en declaraciones de la dirigente universitaria chilena Camila Vallejo expresó: “hay que procurar proponer una alternativa de cambio en las instituciones. Los problemas de la nación no se van a resolver porque salgamos a la calle, sino cuando cambiemos el proyecto político y económico. El movimiento estudiantil y social debe levantar un programa político que sea vinculante en la toma de decisión, y para eso resulta clave estar presentes en el espacio de poder, las organizaciones de estudiantes necesitan una estructura partidaria como herramienta”. Muy bien por ellos, han escuchado el llamado histórico, saben muy bien cual es el camino y que es lo que deben hacer. Lo anterior me hizo recordar los 80s, como buen romántico político esperaba mucho mas del movimiento popular independiente, pensé que el siguiente paso natural en su evolución política era encontrar su lugar en el momento histórico y trascender, pasando de movimiento popular a una estructura política unificada de partido, pero esto no se logró. Desde el inicio de la crisis de los 80s se perfilaba el crucial momento que se avecinaba lo cual motivó el interés personal por aclarar la posición del movimiento popular general y empecé a preguntar al respecto en mi particular circulo de acción, la respuesta fue;“ Nuestra tarea es formar y no dirigir”, lo cual es muy valido y correcto, el problema fue que no se logró reconocer el momento histórico y los que se estaban formando no encontraron la estructura política en donde identificarse, integrarse y participar, terminando absteniéndose o siendo absorbidos por los partidos establecidos. De modo que responsables somos todos pero unos cargamos más que otros con la responsabilidad. De todas formas ya es tarde para darse con la piedra en el pecho y es necesario hacer algo. Hoy parece que nos encontramos ante otro momento histórico de cara al 2014, hoy debemos intentar hacer los ajustes necesarios para continuar de la mejor manera. Necesariamente el cambio se produce en las calles pero el poder se logra en las urnas y aquí es fundamental la presencia de una instancia política que logre y merezca su adhesión. Para dar el salto y tratar de revertir la situación necesariamente se debe enfocar mas a la tarea pluralista del trabajo comunal de base, produciendo procesos educativos concientizadores en el camino de la solución de los problemas y necesidades particulares de las comunidades.
  • Flora Fernández2012-04-30 Si algo he sido, es precisamente particiatva: a nivel municipal involucrándome desde la elaboración del plan regulador hasta el apoyo a políticos de elección popular para uealcancen el pder y ahí me representen, pero una vez "encaramados" lo primero que hacen es darnos la espalda y hacer literalmente lo que les da la regalada gana "para eso tienen el poder" y para los ciudadanos revocar nombramientos no es algo sencillo, es quizás mucho más difícil que llevarlos al poder. Ignoro qué fue el hecho tan notable de "86", pero sí fui parte de la luchaa contra ALCOA, del COMBO y por supuesto contra el TLC: el denominador común de todas esas magnas luchas populares fue la traición de los políticos, ALCOA se firmó (si no se ejecutó fue por razones de viabilidad empresarial, pero los políticos no representaron la voluntad popular), el COMBO se detuvo pero vía TLC metieron la apertura telecomunicaciones y pronto harán alguna matráfula con las leyes de electricidad y el TLC que tenían perdido para el referéndum (pese a la desigualdad financiera y política del NO) lograron vencernos con el fraude mediático en complicidad con CNN y el TSE se apuró en dar por correcto y reconocer el triunfo del SI de manera asquerosa. Díganme por cual grupo traidor es preferible votar: por el PASE que se plegó al gobierno igual que lo hacen los mentados "cristianos" o por el PAC de Judas Solís? Todavía nos queda un ML para servir a la derecha extrema o los cosabidos y podridos PLN y PUSC... Lo que soy yo, votaré para diputados por FA, pues tanto Merino como Villalta han respondido bien y me han representado con corrección, pero a nivel presidencial, de qué sirve votar por un partido minoritario? ... solo para seguir berreando!

Su comentario

Nombre

bt5ubx

Normas de uso

La opinión en los comentarios es la de los usuarios, no de ELPAIS.cr - No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes o injuriosos. - Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. - Una vez aceptado el comentario, será publicado.

Clima
BCCR El dólar
COMPRA ¢534.45
VENTA ¢545.34
Encuesta

¿Cree usted que el PLN dará tres comidas diarias a 339 mil personas?

Lotería
Sorteo: 9 marzo 2014

61

589

Primer premio

55

900

Segundo premio

71

846

Tercer premio