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El Twitter de Trierweiler

Fuente: Enrique Uribe Carreño  |  2012-06-16

En vísperas de la segunda vuelta de las legislativas, un simple “tuit” enviado por Valerie Treiweiler, la actual primera dama de Francia, se ha convertido en misil de alto alcance mediático e incluso político. Durante los tres últimos días, a pesar de la espada de Damocles que pende sobre la suerte del euro, todos los medios de comunicación han glosado ampliamente sobre este acontecimiento cuya crónica hubiera podido quedar consignada en principio en unas cuantas cuartillas en la prensa cotilla. El caso fue que en dicho “tuit” la primera dama de Francia dio su respaldo a un candidato disidente del partido socialista, que para completar, compite por el escaño de diputado con Ségolène Royal (la ex pareja y madre de los cuatro hijos del presidente galo). Los comentaristas han visto en este asunto una variedad de fenómenos: un simple arreglo de cuentas entre mujeres celosas, Hera Trierwiler y Zeus Hollande, un vaudeville, una pequeña miseria de alcoba, un Dallas en el Elíseo, una primera gaffe de la primera dama de Francia, una estupidez,  un déjà vu de la frivolidad política francesa, en todos los casos una metedura de pata. A mí me parece que este caso revela algo más profundo que tiene que ver con la libertad de expresión de la mujer (casada) en general, y con la función de la primera dama en particular –incluso si en Francia no existe como en los EEUU la función institucional como tal-. 

Claude Lévi-Strauss en su libro de memorias “Tristes trópicos”, al contar el encuentro que tuvo en Sao Paulo con un grupo de brasileños de la élite paulista, señalaba que esta gente “no eran personas de verdad, sino más bien funciones cuya importancia intrínseca parecía haber determinado su presencia en dicho grupo”. En efecto, lo propio del rol del funcionario es precisamente eso, anular a la persona de carne y hueso para dejar actuar la función. En este orden de cosas, el papel de la primera dama es una función de la cual se espera la prudencia, el recato y sobre todo el silencio. La pregunta es si estas “cualidades” femeninas se deben exigir hoy día a las compañeras sentimentales de los mandatarios.

Quizás algunos de los aspectos que despersonalizan al funcionario hayan sido en el pasado un progreso necesario para el paso de sociedades tradicionales en busca de modernidad. Los Estados crearon roles y funciones en las diferentes administraciones para garantizar la neutralidad, el anonimato y la eficacia en la ejecución de decisiones burocráticas y para poder luchar contra el nepotismo y el clientelismo de los poderosos.  

En el caso del “tuit” de Trierweiler hay un aspecto técnico que no es anodino. Podría arriesgarme afirmando que las nuevas tecnologías son verdaderas herramientas de emancipación que acrecientan la libertad en general y la liberación femenina en particular. Ya han aparecido muchos estudios sobre el papel de las redes en la primavera árabe o sobre la elección de Zapatero tras el 11-M. Twitter es a la libertad de expresión lo que fue la contracepción a la apropiación del cuerpo para la mujer. Una  herramienta útil para consolidar la identidad femenina. Recuerdo que en mi infancia, las casas tenían un solo teléfono, y eran los padres y los hermanos mayores que filtraban o censuraban las entradas y salidas de las llamadas hechas por mis hermanas y vecinas. Hoy las cosas han cambiado. Los asesores del presidente podrán controlar el perfil mediático de las primeras damas, escogiendo los medios más favorables, pero nunca más podrán controlar los “tuits”. Si Antígona hubiera tenido twitter a su disposición seguramente Creón no habría sido tan expeditivo en su condena y la heroína hubiera podido politizar su causa antes de morir. 

El sociólogo alemán Norbert Elias afirmaba que la revolución femenina constituyó la mayor revolución de la historia occidental. Más impactante que la revolución francesa y la revolución industrial. Antaño, la identidad de una mujer estaba supeditada a la su padre, su marido, e incluso sus hijos varones; la mujer se situaba en el terreno de la reproducción, de la cohesión familiar, de la seducción, de las artes y ciencias, o de la abnegación. La modernidad permite que la mujer, si lo quiere, se sitúe en todas estas esferas al mismo tiempo, así ella encuentra su propia identidad. 

En la conquista de una identidad femenina desvinculada de la dominación masculina, la conquista de la palabra libre ha sido esencial. En muchas sociedades tradicionales (amazónicas y africanas) son los hombres los que cuentan los mitos y las mujeres las que narran los cuentos infantiles. Esta división sexual de la narración tiene consecuencias obvias en la distribución del poder político. Muchos autores han insistido sobre esta división que asocia la mujer a lo húmedo, a la noche, a la naturaleza, a la brujería y la magia, a la luna y la oscuridad, al ámbito privado, y en cambio se asocia el universo masculino a lo seco, al fuego, a la luz, al cielo, a la ley, al sol, a las armas, a lo público. Hay una expectativa social según la cual una mujer debe ser “femenina”, es decir sonriente, simpática, atenta, sumisa, discreta, recatada, incluso mantener un bajo perfil. La pretendida feminidad no es más que la conformidad ante las expectativas masculinas. La relación de dependencia en relación a los otros (y no solamente los hombres), escribe Pierre Bourdieu, tiende a volverse constitutivo de su ser. 

A pesar de que el “tuit” de Valerie Trierweiler haya sido un ataque a otra mujer, este desafortunado mensaje afirma sin embargo la independencia de la consorte del monarca. Hay que recordar que Royal (la víctima actual) ya ha sufrido el machismo de la clase política francesa y lo ha hecho saber. “No han aceptado -se queja Ségolène Royal- nunca que una mujer tenga un destino político en el nivel más alto”. Royal ambiciona la presidencia de la Cámara de Diputados que salga de los comicios el próximo domingo. En el caso de que gane, aunque según los sondeos es poco probable, sería la primera mujer en ocupar este importante cargo.

La queja de Royal es compartida por una gran parte de la población que ve que el acceso a los más altos cargos del Estado siguen vedados a las mujeres francesas. Por el momento, en el país de Simone de Bouvoir, Flora Tristan, Marie Curie, las mujeres que buscan hacerse con la presidencia terminan como Juana de Arco, quemadas en la vorágine de los partidos.

Ahora, si se compara a Francia con otras latitudes, no digamos con la Europa nórdica, sino con América latina, el país galo sale mal librado. Ya que la lista de mandatarias en América latina se alarga lustro tras lustro. Argentina fue pionera con Isabel Perón, luego la Nicaragua pos sandinista con Violeta Chamorro, le siguieron Mireya Moscoso en Panamá, Michel Bachelet en Chile, Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Kirchner en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica. En el cielo político galo persisten nubarrones; ¡a nivel mundial Francia ocupa el puesto 69 con menos de un 20% de diputadas!. Aunque quedaron fuera del gobierno figuras de talla presidencial como Martine Aubry y Ségolène Royal, hay que señalar sin embargo puntos positivos: François Hollande acaba de formar el primer gobierno paritario de la historia de Francia. 

Muy seguramente, por encima de las divergencias actuales, tanto la Sra Royal como Madame Trierweiler compartirían la afirmación de Charles Fourier de que la civilización está en relación directamente proporcional con el grado de independencia del que disfrutan las mujeres, e igualmente estarían de acuerdo con Flora Tristán, quien le contestó al filosofo de los falansterios, “y sobre todo del grado de poder político que conquistemos nosotras”. 

(*) Enrique Uribe Carreño es Corresponsal de Elpais.cr en Estrasburgo, Francia.

Comentarios

  • Sonia Franco2012-06-16 Es un placer leer articulos como este, con aportes historicos, estilo cuestionador y todo enmarcado en un muy agradable estilo.
  • ESPERANZA URIBE CARREÑO2012-06-16 MUY INTERESANTE SU ARTICULO , EN DONDE LA MUJER JUEGA UN PAPEL IMPORTANTE EN DIFERENTES PAISES Y EN ASPECTOS IMPORTANTES COMO LA POLITICA. ESTA REVOLUCION DE LA MUJER DESDE UN PUNTO DE VISTA EL HOGAR TOMO OTRO RUMBO , SIN SER MACHISTA.
  • Lilian Perez -R2012-06-17 Felicitaciones Enrique por tan interesante articulo.
  • Nathalie Boumaraf2012-06-18 Como decía una diputada en la radio esta mañana: "¿conoces el femenino de "député"? Suppléante!" Gracias Enrique por tu análisis, muy interesante. ¡Siempre es un placer leerte!
  • Alix Carreño Patiño2012-06-19 Hola Enrique : Que interesante el artículo, , Quién diría lo que sucedería con el pasar de los tiempos,, ha sido una necesidad que la mujer intervenga en los campos politicos, revolucionarios y económicos. Te felicito, porque esta en muy buena manos estos comentarios..
  • Péteri Andrea2012-06-20 No he leído un artículo tan interessante desde hace algunos meses. Muchas gracias por el link y espero ler muchos artículos más de este nivel de tí. Gracias. Andrea
  • Silvine Bourgeois-Besnard2012-06-22 Gracias por tu articulo, Enrique. Pero el que sea una mujer como V. Trierwieler quien lo provoque me asombra. Si comparto todo lo que has escrito a proposito de la mujer politica en Francia y en el mundo, y por lo que se refiere a la revolucion femenina del siglo veinte, pienso que le haces un honor tremendo al compararla con mujeres politicas que lucharon, han luchado y siguen luchando por sus propias competencias, su dinamismo, sus convicciones, y su trabajo constante para imponerse en este mundo del poder tan masculino todavia. Y a proposito de Antigone que se merece todo nuestro respeto, pienso que era mas la rebelion de un individuo ( que sea hombre o mujer)contra el poder que la rebelion de una mujer, y seria mas justo comparar Hang san shui a nuestra Antigone. VT no es una de esas mujeres politicas. No es ella la que los franceses acaban de elegir sino el. Sin embargo estaba muy muy presente aquellos dias de "la passation des pouvoirs" y el tuit no fui mas que la conclusion de una actitud grotesca: agarrandose al brazo del Presidente en el Eliseo, besandole en la boca place de la bastille hasta el "famoso" tuit... VT no es coherente: por un lado no quiere llamarse " primera dama", proclama que es un estatuto que no le conviene pero por otro acepta el staff del Eliseo puesto a su disposicion ( de 5 a 7 personas dirigidas por un " chef de cabinet"!) Que quiera ser independiente, me parece muy bien pero como lo han explicado varios periodistas ( hombres y mujeres) tiene que elegir entre esta independencia y su estatuto oficial. A lo mejor podria pedir consejos al senor "Merckel" ( que tendra otro apellido).... que sigue trabajando sin molestar a su mujer... Para terminar quiero anadir que este tipo de mujer no sirve la noble causa de las mujeres sino todo lo contrario, regalando por su actitud argumentos a todos los fundamentalistas y conservadores , los argumentos de siempre: les mujeres no saben controlarse provocan los conflictos ( Hélène de Troie) etc. y por cierto le senora Trierweiler solo se comporto como una mujer rabiosa y celosa... contra otra mujer, politica esta que tiene el mérito de luchar con ahinco por sus convicciones ( y no tengo simpatia especial por Ségolène Royal). Valérie Trierwieller es contraproducente por nuestra causa.

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