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Sin democracia participativa no habrá seguridad social

Fuente: Héctor Ferlini Salazar  |  2012-07-25

Salario-pensión… indicador crudo de la realidad

Si consultamos un diccionario, encontraremos que salario se define, -con más o menos palabras- como la remuneración que recibe una persona por su trabajo. En algunos casos encontraremos además, asociado el concepto “por cuenta ajena”. Por su parte, la definición de pensión aparece regularmente relacionada con palabras tales como subvención, auxilio, subsidio, ayuda.

Pero si ponemos ambos conceptos en perspectiva socio-histórica para el caso de Costa Rica y los países de la región centroamericana, podemos afirmar que el salario y la pensión son los recursos con que cuenta una persona para sostener su vida, al carecer de bienes materiales o medios de producción que le generen una renta suficiente. Tenemos entonces dos opciones para afrontar la vida: poseer bienes o medios de producción en cantidad y calidad suficiente, ó percibir un salario o pensión.

Esta caracterización nos permite despejar dudas en relación con quiénes son las personas que reciben o auto-reciben un salario o pensión… que dependen de ese tipo de ingresos para vivir. Así, caemos en la cuenta que el sistema que se nos ha impuesto, ha creado una serie de expresiones laborales que le permiten encubrir la situación real en torno al tema.

Enumero:

-      Micro y pequeñas empresas que nunca logran despegar

-      Trabajadoras y trabajadores “por cuenta propia” en ventas ambulantes

-      Economía familiar de subsistencia generalmente agrícola

-      Trabajo independiente profesional o semiprofesional (le llaman freelance)

-      Profesionales en consultorías esporádicas no asociadas a la corrupción

-      Intermediación en áreas de la industria y el comercio

-      “Representantes” de marcas de cosméticos, lencería y similares

-      Personal de múltiples empresas, instituciones y organizaciones que trabajan bajo el régimen de servicios profesionales

-      Taxistas, porteadores, taxistas-“piratas”

-      Albañiles, carpinteros, fontaneros, jardineros, mecánicos de electrodomésticos a domicilio…

-      Servicio doméstico por horas

-      …

Revise cualquiera de estas opciones, y encontrará lo siguiente: son personas que no tienen bienes o medios de producción en cantidad y calidad suficiente para sostener su vida, luego entonces, dependen básicamente de su trabajo para generar los ingresos necesarios para vivir. Es común incluso que muchas de estas personas si tienen una perspectiva administrativa, utilicen la expresión “me pago un salario”, para referirse al ingreso que generan para sí, y al hecho de que complementariamente “apartan” lo necesario para cubrir otras necesidades funcionales de la operación y asegurar la continuidad de su trabajo. Pero la cultura dominante no le llama a lo que reciben estas personas salario. Esto es una falacia: el salario se lo paga cada quien, a como puede. Algunas de esas personas buscan en su actividad económica independiente su realización, pero solo algunas. Quienes tienen en este sistema socio-económico la capacidad real de asumir la responsabilidad salarial, la han ido dejando de lado. El sistema ha creado mecanismos para evadir el pago de salario; así, importantes sectores de la población que dependen de su trabajo, ya no tienen quien asuma la responsabilidad salarial. El sistema no habla de salario, sino de comisiones en algunos casos, y a muchas de esas personas no se les denomina como empleadas, sino colaboradoras o representantes. El sistema lo esconde, pero se trata de salario precario en la mayoría de los casos.

Ese sistema, -hábilmente y mostrando su carácter- se desembarazó de una parte muy significativa de la población que no entra en las consideraciones oficiales, y oficiosas, sobre el tema salario-pensión. Así, es posible mostrar en algunas ocasiones estadísticas con buena cara, o en camino a tener buena cara.

¿Hay mejora salarial? Para responder esta pregunta tendríamos que analizar tanto los aumentos concretos en el empleo formal, como la situación de vida de las personas en esos grupos poblacionales señalados, que dependen de su trabajo aunque el sistema los haya expulsado abierta o sutilmente hacia el espacio de salario-precario (dependen de sus capacidades humanas, no de bienes o propiedades).

Salario-precario es entonces, también, el que tiene como características la informalidad, la inconstancia, la inseguridad, la ausencia de cobertura de la seguridad social (salud, pensión-digna, aguinaldo…). Así viven estas personas. El sistema les dice que no son asalariadas, pero en contraposición a la otra forma de afrontar la vida sí lo son, solo que se les despojó del asidero legal que da la formalidad. Y si no tienen salario plenamente reconocido, tampoco tendrán pensión como beneficio construido socialmente, a lo sumo, podrán vivir en su vejez con los ahorros que individualmente hayan logrado como parte de la privatización del sistema de pensiones que entregó el poder a las operadoras privadas.

Según datos del Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica, para el año 2006 había en la categoría “Ocupados asalariados de la empresa privada” 933,100 personas; mientras tanto en la categoría “Ocupados asalariados del Estado” se encontraban 264,915 personas. Para una Población Económicamente Activa de cerca de dos millones, cabe preguntarse entonces, ¿es la diferencia de cerca de 800 mil personas una población empresaria capaz de sostenerse con base en otra forma de economía no-salarial?http://www.tdc.odd.ucr.ac.cr/pantalla2.php?var1=1&var2=2&var3=3

La complejidad del análisis sobre salario-pensión

Con las consideraciones anteriores como referencia, entraré ahora a algunos señalamientos particulares que nos muestran el panorama en el tema salario-pensión. Este comentario, por razones de espacio, no entrará en detalles técnicos, busca más bien colocar una discusión que enfrente las falacias en torno al asunto que nos ocupa, así como un enfoque de solución.

Salario formal

Al Consejo Nacional de Salarios le corresponde la fijación de salarios para el sector privado. El 27 de octubre del 2011, este Consejo modificó la metodología para la definición salarial aprobando una propuesta impulsada por la representación sindical. Lo novedoso del acuerdo es que se considera tres componentes para el sector privado:

- Inflación acumulada

- Inflación adelantada (elemento nuevo)

- Un porcentaje por concepto de crecimiento del PIB de los últimos 5 años (elemento nuevo)

Desde el punto de vista sindical, esta nueva fórmula constituye un logro pues no solo se reconoce la inflación acumulada, sino que se agrega la previsión inflacionaria que se espera ocurra en el periodo para el cual se hace la fijación. Además, el porcentaje por crecimiento del PIB se estima como un mecanismo de distribución de la riqueza.

El acuerdo del Consejo Nacional de Salarios toma la precaución de supeditar la aplicación a que no se den condiciones excepcionales de la economía. En un órgano tripartito donde el sector sindical es un tercio de los votos, la valoración de cuáles se consideran condiciones “excepcionales” de la economía es evidentemente una limitación a tener presente. Además, cabe preguntarse, ¿cuáles elementos estructurales y coyunturales pesaron en esa decisión para que los sectores empresarial y gubernamental la apoyaran? ¿Hay consideraciones relacionadas con la necesidad de mantener en un nivel aceptable el mercado interno? ¿Cuál es el peso de las empresas privadas enfocadas al mercado interno en el Consejo Nacional de Salarios? Además: al incorporar el mecanismo de aumento vinculado al crecimiento del PIB, ¿hay interés de comprometer al sector laboral en ese crecimiento y podría esto operar como mecanismo que mediatice las demandas sindicales? Son todas cavilaciones… ¿Es hilar fino? Quizá, pero de cara a la situación de incertidumbre de nuestra economía regional y a un deterioro sensible en las condiciones de vida (salario-pensión precario en aumento) vale la pena afinar el lápiz de antemano sin demeritar la propuesta sindical.

Para el caso de los salarios del sector público, las organizaciones estiman que hay un retroceso. Se ha discutido en torno a la inflación acumulada que no se dio en el primer semestre del 2012 y a la fijación unilateral de parte del gobierno de solo ¢5,000 en enero de este mismo año.

La Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público, está integrada por la máxima autoridad o su representante de los ministerios de Hacienda y Trabajo, la Dirección General de Servicio Civil, y representantes sindicales. Pero en enero del 2012, el gobierno fijó por decreto un alza de 5 mil colones sin negociar, es decir, la comisión negociadora quedó en nada. La movilización sindical produjo una marcha importante el 15 de febrero que provocó una ronda de negociaciones.

Como producto de ello, los sindicatos lograron que no sea la Autoridad Presupuestaria la rectora del tema del empleo público, como estaba en las intenciones del gobierno. Asimismo, el Ejecutivo se comprometió a presentar “en el seno de la Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público, la iniciativa de Ley de Empleo Público para su discusión y eventual acuerdo, previo a su remisión para trámite ante la Asamblea Legislativa…. De no alcanzarse un consenso entre las partes sobre el proyecto de ley en el plazo establecido, el Gobierno remitirá la iniciativa para su respectiva tramitación legislativa. En cualquier situación, el proyecto de ley, u otra iniciativa en esta dirección, se apegará a los principios constitucionales, respetando los derechos adquiridos, convenios colectivos de trabajo, convenios de OIT ratificados por el país, y no contemplará la modalidad de salario único”. Pero en relación al tema salarial, según el acuerdo firmado, “El Gobierno de la República reitera que mantendrá la vigencia del Decreto No. 36966-MTSS-H de fijación salarial por 5000 colones para el primer semestre del 2012, porque genera un aumento porcentual mayor para los grupos de menores ingresos. En el segundo semestre del 2012 el Gobierno aplicará la fórmula convenida en el 2007 para la fijación del ajuste salarial, adicionalmente, se aplicará un 1% a la base de los funcionarios que devengan salarios base superiores a 268,000 colones el cual se pagará en la primera quincena del mes de octubre de 2012”. Así está escrito en el acuerdo firmado.

Como se ve, la política salarial restrictiva que no compensó el aumento en la inflación se sostuvo marcando un claro deterioro.

Salarios / pensiones:

Como complemento, es claro que mejores salarios, de alguna forma, beneficia a las pensiones pero los estudios actuariales son los que mandan. El régimen de pensiones no se basa en la revisión del costo de vida como han defendido los sindicatos, sino que el criterio es estrictamente actuarial, es decir, con base en consideraciones estadísticas y matemáticas se analizan sostenibilidad y riesgos para establecer las pensiones. Si el costo de vida aumenta, nada que hacer, pues no se parte de un criterio de distribución de la riqueza, sino, como se señaló al inicio de este artículo, el concepto pensión aparece más bien asociado a términos como subvención, auxilio, subsidio, ayuda.

Según esto, la persona que es “beneficiaria” de la pensión debe seguir viviendo no con base en el criterio de que durante toda su existencia ha aportado a la construcción de riqueza… como ya terminó su etapa “productiva” (¿?) ahora debe ser auxiliada, siempre que haya contribuido. Y siempre que los indicadores actuariales lo validen. Si no ha contribuido como resultado de que fue expulsada del empleo formal, el sistema quizá lo lamente, pero no puede hacer nada, a lo sumo, -aunque haya contribuido a la generación de riqueza- le auxiliará con una pensión no-contributiva acreditable al sistema clientelar.

 

En el Consejo Nacional de Salarios, el sector sindical ha defendido que las pensiones deben actualizarse en relación con el costo de la vida, pero la CCSS actúa solo con estudios actuariales y no con base en el criterio del costo de la vida. No hay, además, base para esperar eso en las actuales condiciones de clara limitación de recursos por debilidades muy marcadas en la distribución fiscal de la riqueza.

Salario/pensión: ¿base de la seguridad social ó mecanismo para disciplinar?

El salario y la pensión, -para quien no tiene bienes o medios de producción en cantidad y calidad suficiente- simbólicamente es lo único que se posee, de ahí se derivan los otros “beneficios”. En este contexto del subtema, salario/pensión: ¿base de la seguridad social ó mecanismo para disciplinar?, vale la pena tomar en cuanta algunas consideraciones.

1. Menores salarios equivale a menores pensiones, menores salarios también implica presión que empuja hacia el endeudamiento y el fortalecimiento del sistema financiero especulativo. Menores salarios asociados al consumismo promovido por ese mismo sistema, es un factor generador de un mercado cautivo, -por desesperación- para el crédito especulativo, no productivo. Ese sector de la población mayoritario que no cuenta con bienes o medios de producción en cantidad y calidad suficiente para afrontar la vida, se encuentra entonces atrapado en un sistema formado por un tridente: a) salarios deprimidos por el concepto de la economía financiarizada, según el cual debe controlarse la inflación a cualquier costo y debe priorizarse la actividad de las empresas de cara al mercado global por encima de la vida digna, b) una maquinaria que promueve el consumismo, c) un dominio absoluto de la vida nacional e internacional por parte del crédito especulativo que exprime el salario formal y el precarizado.

2. La pensión por su parte, como elemento derivado directamente del salario por interpretación actuarial, produce una situación de incertidumbre, no solo por riesgo de agotamiento de fondos, sino además por calidad de la pensión de cara al aumento del costo de vida. Queda en incertidumbre además, pues si se pueden precarizar los salarios, se podrán precarizar las pensiones.

3. Según una nota publicada por la Agencia de Información Fray Tito para América Latina, “… la Organización Internacional del Trabajo (OIT) difundió el Informe sobre el Trabajo en el Mundo 2012: Mejores empleos para una mejor economía. El documento hace un análisis de la situación del empleo en el mundo y señala que ésta se está deteriorando sin indicios de que mejorará en el corto plazo. Agrega que la crisis mundial del empleo se refuerza mediante la creación de empleos precarios. En 26 de las 50 economías investigadas, las llamadas ‘formas no convencionales de empleo’ se incrementaron en los últimos años. "Sin embargo, algunos países han logrado generar empleos y al mismo tiempo mejorar la calidad del trabajo, o al menos uno de sus aspectos. Por ejemplo, en Brasil, Indonesia y Uruguay las tasas de empleo han aumentado y la incidencia de trabajo informal ha disminuido. Esto se debe a la introducción de políticas sociales y laborales adecuadas”, se explica en el informe. Para combatir este deterioro cada vez más serio del empleo y sus graves consecuencias, la OIT propone la adopción de una combinación de políticas favorables a la creación de empleo, basada en impuestos y en el aumento de inversiones públicas y beneficios sociales”, finaliza la nota de ADITAL.

4. La propuesta de la OIT no es la adoptada por los países de la región. Según el Informe Mundial Sobre Salarios 2010-2011 de la OIT, desde el 2006 hubo una reducción del crecimiento salarial. En ese año fue del 4,2 como porcentaje regional, dándose en el 2008 un crecimiento de solo 1,9 y pasando a 2,2 en el 2009. http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@dgreports/@dcomm/@publ/documents/publication/wcms_146710.pdfImportante: En este comportamiento latinoamericano que reseña la OIT en su informe, debemos tener presente el peso de Brasil con una política de mejora salarial consistente: este país alberga a casi el 39 por ciento del sector asalariado de la región, según el mismo documento de la OIT. Más bien el organismo mundial señala que en América Latina no hay “un patrón discernible, y se muestran “grandes diferencias entre países con niveles relativamente similares de desarrollo económico (p: 56 del mismo documento). “La decisión de Brasil de aumentar de manera considerable los salarios mínimos continúa siendo una excepción en América Latina”. Una muestra de 11 países latinoamericanos que regularmente ajustan sus salarios mínimos, indica que la mayoría optó por ajustes apenas coincidentes con la inflación pasada.

 

 

Inflación durante el pasado período de aplicación del salario mínimo (%)

Último ajuste nominal del salario mínimo (%)

Bolivia

11,8

12,0

Brasil

5,4

12,0

Chile

1,8

3,2

Costa Rica

6,9

9,1

Colombia

7,7

7,7

Ecuador

8,8

9,0

Guatemala

9,4

7,2

Honduras

10,8

100,0

México

6,5

4,6

Uruguay

3,6

7,0

Venezuela

27,7

10,0.

Informe Mundial Sobre Salarios 2010-2011 de la OIT

5. Este panorama que se nos describe en los puntos 3 y 4 no muestra un camino, -al menos en Centro América- hacia condiciones de vida digna con base en el concepto amplio de salario que hemos expuesto en este documento. Todo lo contrario, la región centroamericana camina, -incluida Costa Rica- hacia una profundización del empleo precario y el salario-precario. Por contraposición con el caso brasileño comentado por la OIT, tenemos la situación de Honduras, donde un aumento al salario mínimo impulsado por el presidente Zelaya fue uno de los elementos presentes en el golpe de Estado, y en enero del 2012, la dirigencia empresarial celebró como “acuerdo histórico” un limitado incremento salarial que “protege la inversión y la actividad empresarial gracias a lo cual no aumentará el desempleo”. Revisiones de prensa muestran lo anterior, y en esas mismas noticias, las centrales sindicales de este país, expresan que “el aumento del desempleo ha hecho aceptar bajos porcentajes en el aumento al salario mínimo”. http://www.laprensa.hn/Secciones-Principales/Honduras/Apertura/De-L-300-a-650-seria-aumento-al-salario-minimo-en-Honduras#.T9i_-hfSrug

6. La inexistencia, reducción o acoso contra la negociación colectiva y la libertad sindical (situación generalizada y comprobable en la región centroamericana) ponen en un estado irresoluble la precarización salarial que es más aguda en los casos de las mujeres y la juventud como se puede revisar en los mismos documentos de la OIT, tanto en el Informe Mundial Sobre Salarios 2010-2011 como en el Panorama Laboral 2011 de América Latina, asimismo hay abundantes datos en el Estado de la Región, especialmente en el Capítulo IV. (Informe IV Estado de la Región http://www.estadonacion.or.cr/index.php/biblioteca-virtual/centroamerica)

7. Sumemos a esta realidad cruda, y que solo se refiere al salario en el empleo formal, el hecho de que en términos generales los sistemas de seguridad social dependen del empleo, es decir del salario-pensión formal. Quien no cuenta con bienes o medios de producción en calidad y cantidad suficiente para garantizar su vida y no tiene tampoco salario-pensión formal, se encuentra en el desamparo absoluto aunque de momento sus negocios le estén saliendo bien. La seguridad social es parte del salario, es salario social.

8. La situación socio-económica de las mujeres y la juventud ameritan todo un tratamiento especial no posible aquí por razones de espacio, pero las mismas fuentes citadas en párrafos anteriores abundan en elementos. En el Panorama Laboral 2011 de América Latina y el Caribe(http://oit.org.pe/WDMS/bib/publ/panorama/panorama11.pdf) se advierte sobre el “imperativo de abordar situaciones como el desempleo juvenil, la persistencia de la informalidad, la baja cobertura de la seguridad social y la necesidad de enfrentar la pobreza rural a través del trabajo”. Está claro entonces que el tema no es solo socio-económico, sino especialmente político desde el punto de vista de mujeres y jóvenes para hacer valer sus derechos. Para la juventud, salario/pensión en el momento actual implica preguntarse: ¿dónde está el mercado laboral para el cual nos forman en las universidades y centros de formación profesional?, ¿cuáles son las condiciones de ese mercado desde el punto de vista de la oferta salarial?, ¿cuáles son las expectativas que ofrece ese mercado laboral desde el punto de vista de la jubilación?, ¿ofrece certezas para la juventud la perspectiva salarial?

9. A esta altura, vuelvo a plantear la interrogante: salario/pensión… ¿base de la seguridad social ó mecanismo para disciplinar? Algunas aproximaciones sintéticas por razones de espacio:

  1. En las condiciones actuales del modelo vigente, el salario-pensión es equivalente a dignidad. No tenerlo de forma adecuada y justa (ya sea en su expresión formal o en la precaria) es estar en situación de exclusión. La depresión salarial (formal o precarizada) equivale entonces a depresión de la dignidad

  2. Simbólicamente entonces, esa situación de depresión salarial implica sometimiento e impotencia socio-política en un contexto ideológico donde no hay otras fuerzas que se opongan al sistema impuesto.

  3. Es además un recurso para la mediatización socio-política en el marco de la estructura de mercado como elemento dominante, que es también, una matriz ideológica que genera pasividad, individualismo, indiferencia y conformismo.

  4. Por tanto, es una situación de realidad: por oposición al poder vigente y visible, la situación de depresión salario/pensión reafirma y recuerda que no se cuenta con poder. Reafirma y recuerda quien o quienes tienen el poder. Genera sujeción.

  5. La depresión salario/pensión es una expresión descarnada del carácter de un sistema depredador hasta de la vida humana, de la persona.

  6. La situación actual de la economía mundial, -a pesar de salvedades posibles para el caso de América Latina- muestra la pérdida de una base real para la dinámica económica, la financiarización campea. En ese marco, el trabajo asociado al salario ha perdido hasta su importancia creadora de riqueza. La riqueza hoy no deriva fundamentalmente de la producción, sino de los malabares financieros. El salario como factor productivo y la pensión derivada de aquel ya no tienen al mundo a sus pies. Pasaron a segundo plano y se puede prescindir de su presencia.

  7. En este marco, el salario es sumisión; la pensión (en el espacio clientelar) es ayuda ó caridad y además hay que merecerla pero sin abusar pues el sistema no debe ser recargado.

  8. Salario/pensión -sin plantear la transformación del sistema depredador- implica recuperar la dignidad como elemento central, y ello es contradictorio con este nivel del capitalismo: las compañías transnacionales, -en el marco de la financiarización- están obligadas irremediablemente a la depresión del salario-pensión.

  9. No estamos entonces solamente ante un tema de crisis de los sistemas de seguridad social y de condiciones para vivir, tiene implicaciones emocionales, políticas, culturales; en suma, de poder. Salario-pensión es, entonces, un mecanismo para disciplinar. Para sujetar al poder presente y evidente.

 

Sin democracia participativa no habrá seguridad social

Conclusiones:

 

  1. Podemos entender seguridad social como compensación ó como derecho; como prestaciones ó como expresión de una vida plena y autónoma, sin sujeciones a un poder depredador de la vida.

  2. Seguridad social, desde esta óptica, implica la participación de la población organizada. En este nuevo momento histórico, no habrá seguridad social sin participación socio-política, sin democracia participativa. El sistema depredador y sus fuerzas operadoras necesitan destruir el sistema de seguridad social porque es directamente opuesto a su proyecto basado en la deshumanización y la destrucción de la vida. Seguridad, entendida entonces como certeza: seguridad-social/certeza-social, solo es posible entonces con democracia participativa, con un poder popular que se oponga al poder devastador y proteja la vida. En las condiciones actuales, el sector que desde la concepción clientelar de la seguridad social se le llama “beneficiario” no es el titular del poder para evitar la destrucción.

  3. Ello lleva a la necesidad de fortalecer el movimiento social y dejar de lado la concepción mesiánica de la política: una forma más de clientelismo.

  4. En el tema salario/pensiones, el sector del movimiento social a fortalecer es el sindical, pero no aislado, sino en alianza con el resto del movimiento social, especialmente el comunitario por ser el espacio de construcción unánime y plural de seguridad social con democracia participativa como elemento distintivo.

  5. La estructura salario/pensión, es una estructura de poder, que expresa culturalmente sumisión y subordinación. Se aprovecha el clima que crea para someter y disciplinar.

  6. La solución en el marco del sistema capitalista es la lucha por una distribución de la riqueza mediante vía fiscal, a fin de fortalecer el sistema de seguridad social como complemento del salario y la pensión. Es el salario social.

  7. Desde este punto de vista, el salario, -tanto monetario como social- es la base para la seguridad social en el marco de una sociedad basada en la acumulación y no en la distribución como matriz central del modelo económico. El salario monetario, como capacidad de acceder a una calidad de vida digna, y el salario social, como complemento que expresa la distribución de la riqueza. Además, el salario monetario como forma de involucramiento del sector laboral en la estructura productiva vía capacidad de compra para el mercado interno. El salario monetario, como expresión también de la productividad laboral y fortalecimiento de la productividad general.

  8. Ello implica, nuevamente, comprender la democracia participativa como parte de la seguridad social. Sin ella, esta propuesta no tiene viabilidad política.

  9. No solo porque ello implica incorporar la dimensión política al concepto de seguridad social, sino además porque sin esa democracia participativa, sin movimiento social estratégicamente articulado, no será posible recuperar y profundizar el sistema de seguridad social.

  10. Sin democracia participativa, sin empoderamiento, no será posible proteger y mejorar el salario/pensión como base de la seguridad social.

  11. Sin salario/pensión no hay prestaciones de salud, no hay sistema educativo, no hay vivienda, no hay seguridad alimentaria, a no ser que se obtenga desde el espacio de la caridad, y no desde el espacio de la dignidad.

  12. Seguridad social implica democracia participativa.

  13. Seguridad social implica dignidad como elemento central de la convivencia social, en contraposición a la sumisión/subordinación.

  14. Seguridad social es, entonces, cómo me veo como persona junto a mis semejantes, seguridad social no es entonces que me dengarantía de que recibiré protección, enfoque propio del clientelismo.

  15. La dignidad se convierte así en un elemento clave de la construcción política de la democracia participativa.

  16. Sin democracia participativa no habrá seguridad social. La tarea es construir democracia participativa desde las organizaciones propias del movimiento social y, además, desde aquellas creadas por la misma institucionalidad pero vaciadas de contenido por el mismo sistema. Con democracia participativa, superando la democracia formal vacía y falsa, podremos recuperar, profundizar, y desarrollar la seguridad social, base de la cual es el salario-pensión.

 

(*) Comunicador con una maestría en Administración (UCR), docente en la Escuela de Economía Agrícola y Agronegocios de la Universidad de Costa Rica, director del periódico SURCOS.

Artículo escrito para la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en el marco del proyecto sobre Gobernabilidad y Convivencia Democrática.

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