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Continuidad del gobierno de “partido” o cambio político de una coalición opositora

Fuente: Juan Manuel Vásquez May  |  2013-05-27

Necesitamos una reforma electoral para tener como requisito mínimo de triunfo electoral el 50% de los votos emitidos y referendo revocatorio para todos los puestos de elección popular, o sumarnos al abstencionismo.

La crisis del régimen político costarricense, que apenas ha asomado durante los últimos gobiernos, tiene que ver, por lo menos, con:

1. las repercusiones de las crisis económicas producto de los modelos económicos insostenibles a mediano y largo plazo que han sido promovidos bajo la perspectiva de los intereses de las élites políticas y económicas costarricenses sobre todo en los últimos 30 años;

2. una deslegitimación de la institucionalización de los partidos políticos, viejos y nuevos; y, 

3. la crisis de un régimen presidencialista, perimido ya en lo mejor de la historia política contemporánea reciente, que surge con nuevos partidos políticos, específicamente, con el surgimiento de un tercer partido, el Partido Acción Ciudadana (PAC), en las elecciones presidenciales, de diputados y de algunos representantes municipales del 2002. 

Esto último se ha consolidado desde entonces con nuevos partidos que en la Asamblea Legislativa incluso han alcanzado a aliarse durante el último gobierno, poniéndolo en crisis, gobierno que, en vista de ello, ha buscado cooptar el funcionamiento del poder judicial para sus intereses de conservación de una hegemonía política hace mucho tiempo ya precaria, una precariedad manifiesta con el bipartidismo de los años 80 y 90, y que terminó de hacerse patente del lado de la decadencia generalizada que ostenta el “partido liberacionista” hoy.

El abstencionismo, por su parte, que en las más recientes elecciones alcanzó a ser el gran triunfador en cifras absolutas, con más de la tercera parte, cerca del 35%, del padrón nacional electoral, mientras Laurita no recibió sino alrededor del 30% de ese padrón, ha provocado que esa crisis al nivel del régimen presidencialista sea más fuerte, explicable por los efectos de las luchas en el sistema multipartidista actual del Congreso, como lo sabe todo hijo de vecino estudiante de ciencias políticas, y hoy haga temblar la hegemonía precaria, corrupta y clientelar del “liberacionismo” y de lo que resta del bipartidismo, alcanzando a poner en crisis incluso la acción política del resto de los nuevos partidos.

El crecimiento del abstencionismo hace mella peligrosamente, sobre todo para las mayorías desposeídas, en la resultante débil representatividad de los gobernantes y sus efectos en el funcionamiento del Estado costarricense, poniendo en crisis lo que queda de la seguridad social y el estado social de derecho.

En ese contexto los partidos tradicionales no han variado sus estrategias y se han aliado al gran capital y a las instituciones del sistema político-económico global o regional (sobre todo a través de los TLC bilaterales o regionales, el FMI y el Banco Mundial), respondiendo a sus necesidades e imposiciones, y a un nuevo empresariado mezquino y explotador que incluso está alcanzando a padecer los problemas de la incompetencia del Estado para gestionar la infraestructura vial o, en general, para mejorar lo que llaman la “competitividad cantonal”, si le agregamos a lo primero el estado de los servicios públicos, de las instituciones locales estatales, de la calidad de vida, el ambiente, el empleo y el clima empresarial, entre otros, y lo segmentamos a nivel local, por cantones. 

Son aliados queridos por esas élites políticas tradicionales en las que incluso con nepotismo y cinismo corrupto y clientelar participan y se benefician, y que cooptan los intentos de operación de las pequeñas y medianas empresas, y el funcionamiento de calidad, universal y eficiente de las empresas públicas y las instituciones autónomas. 

En el caso del PAC, surgido, en gran parte, de una facción del “neo-liberacionismo” neoliberal corrupto de la hegemonía en el Partido Liberación Nacional (PLN) de los Arias Sánchez y su séquito, degeneración rampante del “liberacionismo estatista” oficialista y pro-oligárquico de Figueres Ferrer convertido en una mezcla de sectarismo, corrupción, oportunismo y clientelismo desde los años 80, decimos que en el caso de esa “segunda fuerza” en que se convirtió el PAC después del fraude electoral arista de 2006, hoy cada vez más cerca de demostrarse, los cambios a nivel estratégico y táctico han quedado muy abstractos respecto de la realidad de su precaria institucionalización, que a lo interno de su organización a alcanzado niveles altos de oportunismo, fraccionalismo y conservatismo.

Además, hoy, los nexos del PAC con la sociedad organizada y el pueblo han alcanzado niveles altos de apatía y corporativismo, de “amiguismo” y clientelismo, prácticas que son plenas de realidad en la mayoría de los otros partidos del espectro político-partidario costarricense, sobre todo de los viejos tradicionales. 

El mismo régimen electoral formalista de los partidos a nivel nacional, y, sobre todo, el que los procesos de renovación de las estructuras partidarias, la implementación de lo acordado en los dos Congresos Ciudadanos y el peso de una estructura organizativa extraparlamentaria a lo interno del Partido Acción Ciudadana hayan sido precarios en el proceso de su institucionalización, es resultado del conflicto que se produce en medio de dos polos: 

a. el polo de la cooptación de incentivos e intereses creados de una dirigencia conservatista, que siempre ha confiado caudillístamente en el prestigio de la tecnocracia populista de Otón Solís, y,

b. el polo de un fraccionalismo que ha llevado a esa dirigencia a marginar y arrinconar a una izquierda progresista y democrática, en su efectiva y honesta praxis política, que no ha logrado alcanzar su mayoría de edad y cada vez es más cooptada a convivir con los altos niveles de sectarismo, oportunismo, clientelismo y conservatismo que ha alcanzado ese partido a hoy, desencantando con ello a muchas y muchos costarricenses que engrosan ese mismo partido, el abstencionismo y los movimientos sociales y populares.

Esto ha tenido como resultado un débil vínculo con la sociedad organizada, el pueblo y las luchas y movimientos sociales, políticos y populares, que ha perjudicado su desempeño electoral: es un descuido de la incidencia, como apunta el analista político Duque Daza para el caso de Colombia, del “debilitamiento de la identificación partidista, las transformaciones del clientelismo y los cambios en la competencia electoral, con lo cual se modifican las lógicas de reproducción del electorado”.

La cuestión es que, a corto plazo, o reformamos el Código electoral y exigimos como requisito mínimo de triunfo electoral el 50% de los votos emitidos y referendo revocatorio para todos los puestos de elección popular, incluyendo a los magistrados de la Corte, como es ya una realidad en la mayoría de los países latinoamericanos, de modo que los partidos tengan que buscar nexos y compromisos reales con la sociedad y coaligarse para negociar en diálogo los rumbos del Estado, y parte de los del país, o seguiremos padeciendo los embates de la crisis política que acrecienta el abstencionismo y la precariedad organizativa y práxica de los partidos y gobiernos de hoy, y que ojalá no nos lleve a más gobiernos corruptos, populistas y autoritarios.  

O nos sumamos, o seguimos sumándonos, al abstencionismo y a las luchas sociales...  Todavía nos quedaría mucho qué hacer...

Comentarios

  • EL PAC Y MASDELOMISMO2013-05-27 La última Asamblea del PAC en que pactaron los centristas de Mendoza y hasta un exmilitante del PLN, Guillermo Solís muy cercano a los Arias, deja mucho que desear de ese partido, solo les falta pactar con Araya y lo que queda del bipartidismo en el PUSC que son la mayoría, esos partidos no son más que más de lo mismo...
  • Tico desencantado2013-05-29 Los partidos en Costa Rica están por el suelo, imaginense cómo puede salir de malo un Araya candidato del PLN después de perder a lo interno de su partido con Laurita, o este doctorcito que dijo aprendería de la experiencia de los corruptos Calderón y Rodríguez, o los nuevos partidos inscritos de los troskos que tanto ridículo hacen en el país, que son tan corruptos y clientelistas como los partidos tradicionales, y ahora seguro financiados por Maduro, los países de la ALBA y China...

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