IMAGEN

Más sobre divisiones y opciones en la izquierda

Fuente: José Luis Vega Carballo  |  2009-07-18

COLUMNA “PENSAMIENTO CRÍTICO”

Para mejor dimensionar los problemas que ha tenido y tiene la izquierda con el manejo de la dicotomía reforma/confrontación en el plano estratégico de la confrontación con la derecha, conviene hacer aquí un somero repaso de algunas situaciones históricas donde se revela cómo no es ahora que el amplio y variado centro-izquierda costarricense enfrenta esa disyuntiva que le genera problemas y confusiones en su participación electoral.

En efecto, desde antes de la fundación del Partido Comunista como Bloque de Obreros y Campesinos en 1931, una incipiente izquierda de raíces anarco-sindicalista, socialista y mutualista aparece aglutinada alrededor del Partido Reformista para la campaña de 1926. Pero se trató de un experimento frustrado que terminó en una maltrecha alianza de su líder Jorge Volio con el centro-derecha liberal representado por don Ricardo Jiménez, a cambio de algunas pocas concesiones. La fuerza despertada por este movimiento se trasladó luego al Bloque bajo una concepción más clasista y revolucionaria de la lucha obrero-popular. Pero éste se disolvió al alinearlo la dirigencia con el reformismo social-cristiano. Convertido en partido Vanguardia Popular en los años de 1940, renunció a la revolución mundial marxista-leninista, se nacionalizó y optó por respaldar una alianza (también frustrante) con la Iglesia Católica y el gobierno calderonista, que le dio buenos dividendos incluida una novedosa legislación social, algo útil pero poco o nada revolucionario. Luego de la guerra civil de 1948 en la que triunfó el reformismo socialdemócrata jefeado por Figueres, vino el período de represión anticomunista, clandestinidad y relativo letargo para toda la izquierda, del cual comenzó a despertar a partir de 1959 por efectos de la revolución cubana. Fue cuando las luchas se concentraron en las lejanas zonas bananeras, en las juntas progresistas a escala comunal y en varios intentos polémicos de regresar a la vía electoral.

Y así por el estilo, hubo en general casos de adaptación de sectores de izquierda a políticas de ajuste y mejora del status quo en el período dominado por la Guerra Fría y el reformismo desarrollista del PLN, que va de las elecciones de 1962 hasta las de 1986, cuando se instauró el bipartidismo neoliberal del PLUSC. En esos torneos, distintas agrupaciones de izquierda, la mayoría de grata memoria, formaron en vano coaliciones entre ellas o con sectores estudiantiles y liberales de centro-derecha para tener algunos diputados y regidores. Otras intentaron infructuosamente emprender el camino de la lucha armada revolucionaria, como el MRP, al tiempo que criticaban el nuevo electoralismo reformista. En 1984 sobrevino la división autoinfligida del comunismo local por exceso de pugnas internas, dogmatismos y elitismo académico, y el duro golpe del derrumbe de la Unión Soviética (1989-92). A partir del año 2000, la agrupación que mejores opciones tuvo para desempeñarse en el campo electoral fue Fuerza Democrática, pero desapareció luego del Combo-Ice, víctima de la mala praxis, las divisiones y ambiciones de sus dirigentes. Las otras agrupaciones de tendencia militar-revolucionaria o pro-cubana (“foquistas”), se fueron diluyendo y hasta ahora no tienen peso alguno.

De ahí en adelante, la atomización y un retorno a lo electoral han sido la norma, con algún reciente dominio de escena del Frente Amplio dirigido por el diputado Merino, hacia la izquierda del cual hay una gama de agrupaciones marxistas-leninistas, trotskistas y anarquistas, o de socialistas populistas del siglo XXI, que no se ponen de acuerdo para formar un solo partido o una coalición, y menos para llevar adelante un proyecto conjunto, sea de reformas, de revolución, o lo que sea.

Lo que sí resulta interesante destacar es que ya no hay tanto recelo ni rechazo en los círculos izquierdistas a la idea de que participar electoralmente debilita o elimina por fuerza otras formas y espacios de lucha, apartándolos del socialismo y el marxismo revolucionario. Esto ha sucedido después de observarse cómo los avances electorales y ascensos al gobierno de las izquierdas en varios suramericanos, no han impedido las movilizaciones y otras formas de lucha contra la derecha, sino que le han aportado liderazgos carismáticos y otros recursos de poder (incluido el mediático), subsanando allí déficits consuetudinarios padecidos por la izquierda y que ésta había desaprovechado por influencia fidelista entre 1960-1990. Es decir, que lo político-electoral puede ser un instrumento útil y para nada despreciable en un proceso de acumulación de fuerzas en la larga duración. Pero esto no debe conducir a la idea de que la derecha local o regional (caso Honduras) ha cambiado tanto que no va a recurrir a la violación de la legalidad y la democracia cuando así convenga a sus intereses, recurriendo a giros e intervenciones autoritarias y hasta militares.

Por tanto, lo anterior exige, primero, que en el frente electoral, la izquierda no desestime la necesidad de la organización y movilización desde abajo tanto en los planos de ofensiva como de defensa de intereses; segundo, que logre articularse y aglutinarse bajo un frente, una estrategia y un programa comunes (por ejemplo, el socialismo nuevo o del siglo XXI); y tercero, que lo anterior permita afianzar posiciones al frente de los movimientos emergentes de la sociedad civil, los que pueden proveer un potenciamiento de vastas proporciones los esfuerzos de partidos y agrupaciones que se mueven en el plano institucional, incluido el de gobierno a escala local y nacional. Que la opción de llegar al gobierno por medios electorales es  algo novedoso en la esfera de la izquierda post revolución cubana, no hay duda. No obstante, aún persiste la duda persiste de si la izquierda nacional va a alejarse de un electoralismo ingenuo y comprender esta dialéctica entre movimiento social y esfuerzo electoral para intentar, por esa vía, recuperar creativamente en algún momento la iniciativa estratégica y táctica que perdió desde finales del 2007 en nuestro país.

Comentarios

Su comentario

Nombre

yk51cf

Normas de uso

La opinión en los comentarios es la de los usuarios, no de ELPAIS.cr - No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes o injuriosos. - Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. - Una vez aceptado el comentario, será publicado.

Clima
BCCR El dólar
COMPRA ¢540.65
VENTA ¢555.64
Encuesta

¿Cree usted que el PLN dará tres comidas diarias a 339 mil personas?

Lotería
Sorteo: 9 marzo 2014

61

589

Primer premio

55

900

Segundo premio

71

846

Tercer premio