miércoles 29, junio 2022
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El que no bailó no estaba en Cahuita

Este fin de semana Cahuita vibró al son del Calypso en la segunda edición del Festival Internacional del Calypso, dedicado al padre del género Walter Ferguson.
Uno de los objetivos principales del festival es mostrar la importancia del Calypso dentro del marco de la cultura costarricense.
“Nos consideramos calipsonians y hemos adaptado el calypso como nuestro. Al igual que la provincia de Guanacaste que tiene su propia música, queremos divulgarlo para que entiendan que Costa Rica tiene una música que practicaban nuestros ancestros», expresó Danny Williams, miembro de la banda nacional Kewe Calypso, a Elpaís.cr.
Agrupaciones nacionales y referentes calipsonians internacionales llenaron de música la comunidad e hicieron de la actividad una fiesta constante.
Kewe Calypso, Johnny Dixon, Grupo Calypso Caliente y Caribbean Calypso, Cantoamérica y Calypso Limón Legends fueron algunas de las bandas nacionales encargadas de tocar las canciones clásicas del caribe y rendirle homenaje a algunas canciones de Ferguson.
Marcia Miranda de Trinidad y Tobago, Leslie George de Panamá y Guillermo Anderson y Rómulo Castro, ambos de Honduras, cerraron los tres días de festival.
Los ritmos de la Banda Comunal de Cahuita fueron los encargados de inagurar el festival. De ahí en adelante todo fue celebración. La alegría, el baile y la identidad afrocaribeña fueron los ingredientes que siempre se hicieron presentes.
Así fue como el primer día transcurrió usando como parámetro la locura de los demás, y sirvió como advertencia a los asistentes de lo que se aproximaba
El sol calentaba, la cerveza refrescaba y la música contagiaba de una alegría única. Familias de la comunidad se conectaban con sus raíces, algunos turistas bailaban con su poco son y los niños simplemente se encargaban de ser niños.
Había empezado el segundo día. Cultura por todas partes, ritmos caribeños y cientos de platos de rice and beans alimentaron a Cahuita. El agua se hizo presente y muchas personas, hipnotizadas por la armonía de los instrumentos, optaron por quitarse los zapatos y bailar sobre el barro.
El tercer oleaje se desarrolló con el continuo agradecimiento de los organizadores del evento y de quienes disfrutaron del festival. Los invitados internacionales se contagiaron del ambiente, tanto así que subieron de nuevo al escenario inyectados de alegría y movimiento.
 Acompañados de una gran fiesta de percusión y de un fin de semana único en Costa Rica,  el festival finalizó llenando de color y ritmo a sus copartícipes.  
Banjo, flauta, tambor ¡El festival en Cahuita terminó!

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