miércoles 26, enero 2022
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Dimensión no material de la cultura no debe ignorarse en los indicadores

Por Carmen Rodríguez, Florencia (Italia), 3 oct (EFE).- Al contrario que en la economía, en cultura no todo se puede medir ni calcular en términos de Producto Interior Bruto, debido a sus componentes intangibles, que deben ser, sin embargo, tenidos en cuenta, aseguran expertos internacionales.
El mexicano Alfonso Castellanos, experto en estadísticas culturales e indicadores, señaló a Efe que «hubo una época en la que se puso mucho énfasis» en medir los efectos de la cultura en el empleo o en su contribución al Producto Interno Bruto, «lo cual está bien».

Sin embargo, «se corre el peligro de perder de vista que los impactos más profundos de la cultura son otros», como su contribución a «mejores niveles de bienestar o un ambiente de mayor respeto a la diversidad».

Ambas dimensiones no son excluyentes: «Podemos darle su lugar a los estudios que nos ayudan a comprender cómo la cultura contribuye en términos económicos, pero también reconocer que hay otros ámbitos en los que juega un papel preponderante y encontrar qué tipos de indicadores nos sirven para abordarlos».

El colombiano Omar López, experto internacional en indicadores culturales para el desarrollo, señaló que «un país puede tener «un desarrollo muy bueno, incluso en temas sociales».

Sin embargo, ese mismo país puede que en temas culturales se centré únicamente en los mercados, o que no proteja su patrimonio inmaterial o que en él haya discriminación de género por temas culturales, lo cual tiene efecto directo sobre su desarrollo.

Catellanos indicó que «medir» la cultura de estas otras maneras tiene «varias razones de ser», como, por ejemplo, ayudar a quienes están a cargo de la políticas públicas a utilizar mejor los recursos públicos.

Es un área que «no ha sido tan desarrollada como parte económica, porque estamos mal acostumbrados a medir en términos de pesos, de porcentajes»: lo importante es poder contar con una metodología comparable entre países y continentes.

Para López, uno de los desafíos «más grandes e importantes» dentro de los temas de la estadística es poder demostrar que la dimensión no material de la cultura «hay que tomarla en cuenta», en especial en países en desarrollo o que empiezan a salir de la pobreza, agregó López.

Unesco puso en marcha hace cinco años un proyecto para medir las dimensiones económicas y no económicas de los procesos culturales en países en desarrollo o con bajos ingresos, con financiación de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo y cuyos resultados se presentarán en un mes en París.

La jefa de la unidad de Cultura de la Unesco en Dakar, Guiomar Alonso, explicó que en este proyecto ha participado una gran variedad de países, desde Colombia, Uruguay y Costa Rica hasta Bosnia-Herzegovina, Namibia y Burkina Faso.

Con el nombre de indicadores Unesco de cultura para el desarrollo, el objetivo fue «hacer algo muy sencillo, donde es fácil recopilar los datos y contar con la participación de muchas personas» en los países implicados.

A través de datos en siete dimensiones se llega a 22 indicadores, «relativamente sencillos, que tratan de medir la contribución de la cultura en los procesos de desarrollo de estos países y las condiciones que son necesarias para que la cultura pueda contribuir a ese desarrollo».

Es un proyecto que trabaja en la doble dimensión de la cultura: la producción cultural en sí y la cultura como valores, precisó la experta, quien resaltó que comparado con otro tipo de estudios es «barato» y a la vez es eficaz, porque está muy adaptado al tipo de países con los que están trabajando.

La cultura es compleja, pero, una vez que defines qué quieres medir, puedes crear sistemas de medición, y lo importante es cuando finalmente le pones una cifra a esos aspectos «inmateriales de la cultura»; entonces, la gente se pone a hablar de ellos, aseguró. EFE

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