jueves 2, diciembre 2021
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A la memoria del Dr. Carlos Luis Collado Martínez:

Héroe costarricense de la resistencia italiana
La semana anterior se cumplieron  70 años del fallecimiento de Carlos Luis Collado Martínez, médico costarricense que sacrificó su vida siendo fiel a su formación moral, ética y espiritual, al ayudar clandestinamente a patriotas italianos heridos y perseguidos por la furia nazi-fascista, que asolaba Europa y amenazaba con desgarrar al mundo. La barbarie fascista, que  desencadena su ira contra la población civil, entiéndase contra mujeres, niños, niñas y mayores de edad.
El afán desmedido de servir a sus semejantes, sobre todo a los más desposeídos y desvalidos, lo hace despojarse de lo suyo lo más preciado, dio su vida para vivir y ser recordado eternamente. De este modo, brindó sus servicios médicos al incorporarse a la “63 Brigada Garibaldi – Bolero”, donde fuera conocido fraternamente como Carlo.
El Dr. Collado nació en San José el 19 de septiembre de 1919, estudió en la Escuela Buenaventura Corrales y en el Liceo de Costa Rica de 1933 a 1937 y partió para Italia en 1938 para estudiar medicina en la Universidad de Bolonia en el Instituto de Anatomía Patológica. En este reconocido Centro de estudios, cuna intelectual de Dante Alighieri, Nicolás Copérnico y Antonio de Nebrija.
El Dr. Collado obtiene las máximas calificaciones y en 1944 el premio Víctor Manuel II por la mejor tesis con su trabajo final sobre tumores cerebrales así como la recomendación de publicar, por parte de la Comisión examinadora. Su capacidad le valió ser asistente del director del Instituto de Anatomía Patológica, el profesor Claudio Businco, quien fuera opuesto al fascismo y al nacionalsocialismo.
Con un espíritu valiente, ante la barbarie nazi y facista, el joven Dr. Collado comienza por ocultar a los soldados y partisanos opuestos al régimen opresor de Mussolini, en áreas cercanas al Hospital Sant’Orsola.
Finalmente, de forma altruísta, decide sumarse como médico a la ya indicada 63° Brigada Bolero Garibaldi, decisión que lo llevaría al fatídico escenario de la gélida madrugada de otoño del 10 de octubre de 1944.
Ese oscuro día, junto a otros doce partisanos, nuestro héroe de 25 años, presencia costarricense en la II Guerra Mundial, es bárbaramente torturado por 16° Panzergrenadierdivision de la SS, al mando del Capitán Manfred Schmidt, en un jardín adyacente al puente ferroviario de Casalecchio, el  “Cavalcavia”. De igual manera que a sus fraternos amigos, el joven médico es maniatado y ligado al cuello con alambres de púas, para recibir impactos de bala en rodillas y piernas, con el fin de que muriese estrangulado lentamente con el peso del cuerpo, derramando así su sangre por defender el ideal sublime y sempiterno de la libertad y generando en Italia un mayor movimiento de rechazo a la dominación nazi-fascista.
Aunque el cuerpo martirizado de Carlos fuese sepultado en una fosa común, una vez libre Bolonia, su cuerpo es colocado provisionalmente en la tumba de la familia de su estimado profesor Busino, para finalmente ser trasladado a Costa Rica por su gran amigo el Dr. Antonio Portugués. En esta su patria recibe las honras fúnebres en San José, en la Iglesia del Carmen, y actualmente descansan sus restos en el Cementerio General desde el 15 de enero de 1946.  
De esta manera, el Dr. Collado dignificó en otra tierra el espíritu democrático costarricense de la defensa de los derechos humanos y de la libertad, de la democracia como forma de vida y de gobierno de los pueblos, al oponerse al poderío y represión de una gran potencia.
Muerto su cuerpo por el poder de las armas, hoy su alma libre nos inspira a todos los demócratas del mundo, a luchar y comprometernos por mejores condiciones de vida para nuestros pueblos, en esencia, preocuparnos por los que menos tienen.
Como homenaje póstumo, en 1945 se le honró con la medalla Garibaldina y hoy este valiente costarricense es recordado en los sacrarios de los partisanos de Bologna, en la Conmemoración de la liberación de Casalecchio, en una placa en la Universidad de Bologna, es considerado uno de los mártires de Calvacavia, el pabellón de cirugía de esa universidad lleva su nombre,  y hasta una vía allá en Italia lleva su nombre. Hoy la Asociación de amistad Costa Rica-Italia, fundada en Roma en el 2007 lleva su nombre.
La inmortalidad de héroes modernos como el Dr. Collado, llena nuestro pecho y espíritu de fervor patriótico, para comprometernos imperecederamente, todas y todos,  en la construcción de una sociedad más justa, inclusiva y solidaria.
(*) Legislador Partido Acción Ciudadana (PAC)

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