viernes 3, diciembre 2021
spot_img

Pablo VI, atrapado entre reformistas y conservadores

Por Alvise Armellini (dpa), Ciudad Vaticano, 19 oct (dpa) – Pablo VI, beatificado hoy en la Plaza de San Pedro, pasó a la historia como el «papa Hamlet» por su visión trágica de la vida. Algunos lo consideran un papa dubitativo y reacio a tomar grandes decisiones, pero también hay quienes lo recuerdan como un líder que prefería no actuar bajo presión, sino sopesando las más diversas opiniones.

Este hombre, que nació como Giovanni Battista Montini en 1897 en Brescia, en el norte de Italia, y fue elegido papa en 1963, fue el responsable de implementar las revolucionarias reformas del Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 por quien lo antecedió como sumo pontífice de la Iglesia católica, Juan XXIII.

Aquel Concilio fue el que decidió abolir la misa en latín y que allanó el terreno al diálogo entre el Vaticano y otras religiones, en particular con el judaísmo. Esa relación se había visto especialmente deteriorada por la falta de un pronunciamiento oficial de las autoridades católicas condenando el Holocausto.

Mientras las reformas derivadas del Concilio generaban resquemores entre las filas conservadoras de la Iglesia, la encíclica papal Humanae Vitae (1968) le valió a Pablo VI duras críticas de los sectores progresistas, ya que en el escrito reafirmaba la postura clásica del Vaticano contra el uso de anticonceptivos, justamente cuando en muchos países de occidente se vivía el auge de la «revolución sexual».

«Para los progresistas el papa fue un obstáculo. Para los conservadores era el responsable de la crisis por haber cedido a la secularización», escribió el especialista en asuntos eclesiásticos Andrea Riccardi en el «Corriere della Sera».

El cardenal Giovanni Battista Re, que conoció a Pablo VI en vida, asegura que el sumo pontífice fue malinterpretado en su calidad de líder. «Fue conocido como un papa indeciso, pero, más que ser dubitativo, Montini era alguien que quería escuchar las distintas voces y que tenía la voluntad de excavar más profundo en los argumentos de los otros», recordó el cardenal este jueves.

Montini -que se ordenó en 1920 como sacerdote, fue nombrado cardenal en 1958 y elegido papa en 1963- fue el primer pontífice que viajó en avión y el primero que se propuso recorrer el mundo.

Su primera peregrinación fue a Jerusalén, en 1964, para reunirse con el patriarca Atenagoras I de Constantinopla, en lo que fue un gesto de reconciliación con la Iglesia ortodoxa, que se selló con un significativo abrazo entre ambos.

Dando continuidad a las políticas de Juan XXIII, Pablo VI impulsó el diálogo entre el Vaticano y los regímenes comunistas. En sus últimos meses instó infructuosamente a las Brigadas Rojas, organización italiana de lucha armada revolucionaria, a liberar a Aldo Moro, el ex primer ministro que había sido secuestrado y que fue asesinado en 1978.

El pontífice también es recordado por haber impulsado la reorganización de la administración en el Vaticano. Amplió la colección de los museos adquiriendo obras modernas y abolió el uso de la tiara papal, en un gesto de humildad que lo une al actual papa Francisco.
Pablo decidió vender la corona papal y entregar los fondos recaudados a la Madre Teresa de Calcuta.

Al ser beatificado, estará a un paso de la santidad, categoría que le fue otorgada en abril a Juan XXIII y al sucesor de Pablo VI, Juan Pablo II, ambos pontífices que llegaron a ser considerablemente más populares que él.

Los especialistas del Vaticano certificaron que Pablo VI sanó a un feto que padecía una grave malformación. Su madre, embarazada, rogó en 2001 a Pablo VI que intercediera para curar a su hijo y, según aseguran quienes están a cargo de confirmar el hecho, así sucedió. Aquel niño tiene actualmente 13 años. Él y su familia han decidido mantener su historia en el anonimato.

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias