jueves 9, diciembre 2021
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España: Podemos se define como partido dividido en dos corrientes

Por Ana Lázaro Verde (dpa), Madrid, 20 oct (dpa) – ¿Un partido centralizado con un solo líder o una estructura alternativa con más poder para las bases? Son las dos corrientes que fluyen en el seno de Podemos, la formación de izquierda que irrumpió por sorpresa en España en las elecciones europeas de mayo y que ahora trata de definirse como partido.
Con la vista puesta en 2015, año electoral en España, el proceso arrancó este fin de semana con la cita presencial más importante de la formación en su breve vida: la asamblea fundacional celebrada en Madrid en la que se trató de definir su modelo organizativo y reglas internas.

Su protagonista fue, como era de esperar, el politólogo y profesor universitario Pablo Iglesias, cabeza visible de un proyecto que se fraguó al calor del movimiento de los indignados y que echó a andar a principios de año.

Su rostro, muy conocido en España por las tertulias de televisión de las que era asiduo, llegó a aparecer en las papeletas electorales de los comicios de mayo. En la formación, todos -o casi todos- le consideran el «líder natural», aunque su propuesta de partido también tiene críticos.

Iglesias, de 36 años, apuesta por construir un proyecto centralizado y con un solo líder que se convierta en el gran adversario electoral de Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular (PP), y de Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista (PSOE), el más importante de la oposición en España.

Sin embargo, se topa con la corriente alternativa abanderada por su tocayo, el eurodiputado Pablo Echenique, quien defiende una estructura más alejada de la de los partidos tradicionales, con un liderazgo tricéfalo y con más poder para los grupos locales en los que se sustenta la formación, los llamados «círculos» de Podemos.

«Es evidente que Iglesias y los suyos no aceptan esto y que son partidarios del ejercicio de la disciplina, por más apelaciones al voto ciudadano que hagan, lo cual les acerca al modelo de un partido clásico, por mucho que pretendan rechazarlo», destacaba hoy en su editorial el diario español «El País».

Iglesias y Echenique defendieron este fin de semana sus propuestas ante los simpatizantes de la formación y quisieron desterrar las sombras de la división con lo que los medios llamaron «el abrazo de la reconciliación». Rechazaron hablar de «ganadores y perdedores», pero no se bajaron del carro.

Iglesias dijo el sábado que quien pierda la votación de las propuestas presentadas en la asamblea debe «echarse a un lado», a lo que el equipo de Echenique contestó hoy que, salga el resultado que salga, no se retirará sino que dará «diez pasos al frente».

«No soy imprescindible, soy un militante, no un macho alfa y me pongo a las órdenes de la mayoría», dijo Iglesias después de explicar que no está dispuesto a liderar la formación si sus propuestas no salen adelante.

Los 130.000 simpatizantes de Podemos podrán votar los documentos debatidos este fin de semana hasta el 26 de octubre. Después se abrirá el plazo de candidaturas y el equipo directivo asumirá la gestión en noviembre.

Tras una fuerte campaña en las calles y en las redes sociales, la formación obtuvo un sorprendente resultado en su primera cita electoral, los comicios europeos del pasado 25 de mayo, en los que cosechó 1,2 millones de votos en España y logró cinco eurodiputados.

Su vista está puesta desde entonces en las elecciones generales de noviembre de 2015 en España, pero antes tendrán que definir su estrategia de cara a las municipales de mayo.

Mientras el equipo de Iglesias apuesta por no concurrir a estos comicios bajo las siglas de Podemos para no «quemar» la marca, otros sectores defienden la lucha por las alcaldías en los ayuntamientos españoles.

El 2015 será, en todo caso, un año clave para la formación. Las encuestas arrojan resultados que la convierten ya en la tercera fuerza política de España, a poca distancia del Partido Socialista y por delante de otros referentes de la izquierda, como Izquierda Unida.

Podemos se presenta como el motor del cambio en un país golpeado por la crisis económica en el que parte de los ciudadanos alza la voz contra la corrupción política, los excesos del poder financiero y los recortes en los servicios públicos.

Entre las propuestas más votadas hoy por los simpatizantes, se encuentra una reforma educativa, penas más altas para corruptos, la eliminación de los procesos de privatización en sanidad y medidas de amparo frente a los desahucios.

Sin embargo, algunos sectores acusan a Iglesias y los suyos de populistas y piden que definan más sus polémicas propuestas.
«Nadie puede atribuirse el papel de vigilante de la ética general como si estuviese dotado de un poder superior. Todo suena a lo mismo: personalismo, populismo, manipulación», rezaba hoy «El País» en su editorial.

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