jueves 2, diciembre 2021
spot_img

CRÓNICA. El hambre más allá de JAPDEVA

Limón, 29 Oct  (Elpaís.cr) – La fuerte luz del sol caribeño que se despedía de la gente a las 4 de la tarde, no entraba debajo del toldo de artesanías en el que Cecilia Hilnes esperaba a los últimos turistas del crucero Coral Princess, para intentar venderles algo que le dejara, por lo menos, con qué pagar los 5 mil colones de parqueo que la Municipalidad de Limón les cobrara a los artesanos por dejar en un lugar seguro, la buseta con la que en la noche volverían a casa.

En toldo de la par, la rechonchita de Rosaura movía sus enormes caderas de aquí para allá, al ritmo de la voz de Bob Marley, que salía a todo volumen en su pequeño aparato de radio de una marca conocida, mientras nos preguntábamos si a los extranjeros les parecería que la música era un cliché caribeño.

Pero a Rosaura eso no le importaba y a Cecilia tampoco, ya que lo único que les concernía en ese momento era si nosotros, vestidos en jeans y con cámaras en mano, éramos de los turistas que se subirían en el crucero y a los que les podrían vender algunas de sus pulseritas de colores, o éramos más de esos periodistas que solo les tomaban fotos y se iban, como nos gritarían luego, en medio de los disturbios Cieneguita, esa noche.

-¡Por eso hay que bailar!- exclamó Rosaura al compás de Buffalo Soldier –para olvidar como está la situación…

Esa situación que tenía vacío al Muelle Alemán, como también se le conoce a la terminal portuaria del centro de Limón, y que tenía a doña Cecilia preocupada, pensando en si los bloqueos la dejarían llegar o no a casa, porque los audios que incitaban a la violencia habían corrido todo el fin de semana por los teléfonos de los caribeños y ya habían caído en el whatsapp de su hijo.

-Yo no tengo de esos, son muy caros- nos aseguró mientras nos contaba de la llamada que le había hecho el mayor de sus retoños para advertirla.

Todo a partir de que el miércoles pasado los trabajadores de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA) y su sindicato de empleados, SINTRAJAP, habían iniciado un paro que terminó con 68 detenidos solo el primer día, según la Fuerza Pública (y 15 según el sindicato) y con acusaciones mutuas de una parte a otra, que se tiraban la bola respecto a quienes habían sido los que iniciaron la violencia y la quema de llantas.

Pero todo eso de la huelga a doña Cecilia parecía no importarle mucho cuando, en ese momento, una de las turistas que se bajaban del Coral Princess, se posó sobre su puesto en el toldo de artesanías.

-Hello, lady! Do you like “Café 1820?”- preguntó la vendedora con un buen manejo del inglés, a una norteamericana rechoncha y bronceada como un camarón, que se abanicaba con su sombrero de paja amarilla.

La turista sonrió, mientras el semblante morenísimo de Cecilia se iba alegrando al ver como la ahora potencial compradora, agarraba las pulseritas de tela y los collares con abalorios y conchas marinas, que la vendedora le enseñaba con su voz suave y largas uñas pintadas de verde.

-Esto es duro, chica- nos diría más tarde Cecilia, hablando entre los dientes ocupados en destapar la botella enorme de agua que llevaba para bajarse el intenso calor del Caribe- hoy he hecho $20 dólares (los 20 de la norteamericana que pagó cuando llegamos) y con eso no me alcanza ni para la gasolina de aquí a Moín.

Porque para llegar a Moín, doña Cecilia se iría por el camino de Playa Bonita, que aunque era más largo, tomaría porque le daba miedo que las amenazas de explotar un puente que habían corrido a lo largo de la tarde, se hicieran realidad como se habían hecho en la huelga del 2012, cuando la vendedora tuvo que dormir en el asiento trasero de su buseta verde a un costado del Parque Vargas, porque no logró pasar de la entrada de la 32, en la primera de las huelgas contra la concesión de APM Terminals que paralizó Limón.

En aquel momento los jerarcas de SINTRAJAP habían acordado irse a paro debido a que el gobierno de la entonces mandataria Laura Chinchilla, firmó un contrato con la empresa holandesa APM Terminals, en la que se dio permiso a los europeos de construir un nuevo muelle en Moín que los extranjeros manejarían con exclusividad por tres décadas.

Este muelle, según declaraciones de APM en 2012, sería “una isla artificial que se construiría en un proceso de ampliación por etapas” y que, según la presidente Chinchilla, aportaría al país más de 2.200 millones de dólares en impuestos de renta.

SINTRAJAP contestó rápidamente con su oposición al proyecto por considerar que otorgarle a APM la exclusividad sobre la nueva terminal, descrita en el inciso 1 del artículo 9 del contrato, representaría un monopolio a favor de la empresa “que mataría a JAPDEVA”, que le daba empleo directo a 1500 limonenses, cuando los holandeses no contraría ni 5 centenas de empleados.

Ese año, el 12 de junio, estalló la primera huelga que fue finiquitada 7 días después, con un saldo de incidentes callejeros que dejaron como resultado por lo menos un tráiler quemado, varios detenidos y quema de barricadas en varias calles de la provincia, además de la promesa de inversión social en Limón, que según detalló este fin de semana la nueva jerarca de JAPDEVA, Ann Mckinley, se cumplirá hasta inicios del próximo año, cuando la institución invertirá en la compra infraestructura portuaria para que las labores puedan competir con APM.

Pero, en aquel 2012, no se logró acuerdo sobre la conflictiva cláusula 9.1, la “monopolizadora”, y eso fue precisamente, lo que estalló la nueva huelga el 22 de octubre anterior y que ya lleva un tráiler y un contenedor quemados, 90 detenidos y por lo menos tres barricadas por noche a lo largo de toda la provincia.

-Aquí en Limón siempre pasa lo mismo cuando hay huelgas grandes- dijo doña Cecilia, centrando de nuevo la preocupación en su venta, ya que muchos de los turistas del Coral Princess no se quisieron bajar del navío por la situación de Limón que, suponían los vendedores, les habían comunicado desde el barco.

-Igual ¿qué se van a bajar a ver? Si aquí en Limón no hay nada…- aseguró un vendedor canoso que fumaba copiosamente a pesar de la prohibición de “echarse un blanco” en lugares públicos.

-La única opción que tenemos es agarrarlos cuando salen o entrar del crucero, porque luego se los llevan a Tortugero, a Puerto Viejo o Cahuita y ahí son otros los que les venden- amplió Rosaura que ya había dejado de bailar para comerse una galleta, sentada en uno de los sillones artesanales que trataba de vender la morena entaconada del puesto frente a doña Cecilia.

-Lo mismo que pasa con la inversión aquí- acotó doña Cecilia, guardando los dólares en la bolsa de donde tenía sus títulos universitarios en educación primaria, en atención a extranjeros y los certificados de todos los cursos de turismo que ha llevado y que siempre anda a mano para que tal vez alguien la contrate, a pesar de que en los últimos años nadie lo ha hecho.

-Aquí el dinero de los pobres se manda a Talamanca y el trabajo legal (hace referencia en “legal”) lo da JAPDEVA y JAPDEVA solo contrata a ciertos apellidos, por los demás nos morimos de hambre”.

Cecilia me cuenta además, como hace unos 10 años trabajó en el Ministerio de Educación Pública (MEP) como educadora de la escuela de Moín y como llegaba a fin de mes sin tener con qué darle de comer a sus hijos, “-el MEP no paga cuando debe chica, ute’ sabe cómo es-” y por ello decidió, después de rezarle mucho a Dios a las 3 de la mañana, ponerse su propio negocio de vender pulseras y Café 1820 “-porque es el más rico, chica, ute’ sabe cómo es-“ y para que su hijo de 20 años no se le fuera de la casa y se fuera con la parte ilegal de la población económicamente activa de Limón.

-Yo no quiero que se me pierda, chica, de verdad que no…-suspira doña Cecilia, mientras Rosaura le manda una mirada preocupada y cómplice que ni mi fotógrafo ni yo entendemos todavía.

El Coral Princess es el último de los cruceros del mes de octubre y el cuarto que atracó en este periodo de huelga, luego de 6 meses en los que los limonenses, como Cecilia, Rosaura y el canoso que fuma, tuvieran que “rasgar paredes” para ver qué comían, según contaron la vendedores.

En este periodo, el muelle de cruceros ha seguido habilitado debido a que el sindicato está permitiendo estos atraques “como acto de buena fe” para el trabajo de Limón, no sin dejar claro también que “si la actitud intransigente del gobierno no cambia y no se abren a negociar la 9.1”, considerarán cerrar también el acceso de cruceros, según nos comentaba el fin de semana pasado, el secretario de prensa de SINTRAJAP, José Luis Castillo.

-¿Qué pasaría con ustedes si la huelga llega al punto de que no entren más cruceros a Limón?- pregunté mientras el ambiente a nuestro alrededor se iba poniendo cada vez más tenso, sin que nosotros aún supiéramos por qué.

-Di chica, o nos morimos de hambre o mando a mi hijo a encapucharse, porque no es que uno sea malo, es que hace hambre”- me contesta con una paz en los ojos que sólo se inmuta, aunque muy poco, cuando Rosaura grita detrás de nosotros:

-¡CECILIA, RECOJA QUE YA VIENEN!

Los vendedores se levantan antes de que el grito termine de resonarnos en las orejas, y empiezan a recoger sus cosas, metiéndolas rápidamente en bolsas plásticas que irán a parar desacomodadas en las cajuelas de los carros y en los asientos de atrás de las busetas.

Ya se subió el último pasajero, el barco ya va a atracar y “ya vienen”.

5 minutos después, cuando llegamos al parqueo, ya no hay carros. El Coral Princess se está yendo, el muelle estaba cerrado y tomado, ¿por quienes?, aún no sabemos, esa pregunta nadie nos la contestó.

Más noticias

2 COMENTARIOS

  1. Si un encapuchado sale a asaltarme, por la razón que sea le doy bala y punto, además eso de «tener hambre», pero estar gordo… no con el estomago hinchado como es signo de desnutrición… no gordo no es imagen de alquilen que pasa habré. Limón es una provincia atrasada por culpa de Políticos corruptos y narcos, pero también de sus gentes conformistas y de los chancletudos que los alcahuetean.

    Soldado Búfalo, que luchas por América…. bla, bla, bla rasta… pero que costarricense que es eso, un «green-go» que sale de EUNA para ver lo mismo que puede ver en su patria… pero paga mas caro para verlo. Turismo de masas pásalo!

    • Totalmente de acuerdo, ademas de que la pobreza no es excusa para ser una rata, cada quien vive como quiere vivir, si la provincia quiere prosperar pongan a trabajar a ese montón de vagos que hay por todas las calles. Hay mucho café que recogen los extranjeros.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias