martes 30, noviembre 2021
spot_img

Recorte a la identidad nacional

Para nadie es un secreto, Costa Rica es todo un mar de contradicciones. Por un lado, aumenta el salario del sector público, por otro, recortan los ingresos en sectores como salud, educación y cultura. Para este último, varios activistas se pronunciaron no sólo para evitar la reducción, sino también para buscar que la ayuda monetaria recibida por el Estado alcance al menos el 1% del presupuesto nacional.

Nos gustaría creer que el actual presidente, sus pupilos y todo aquel debajo de éste, cumplirán sus promesas de incentivar la cultura en suelo costarricense y no traérsela al fondo del abismo; más allá de reconocer a los artistas como verdaderos profesionales con salarios mínimos.

Y es que una macroencuesta de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) revela que el acceso a las artes crece en el continente al tiempo que pide a los Gobiernos más inversión pública.

Felipe Buitrago, consultor de Asuntos Culturales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y coautor del libro La economía naranja, se adentra un poco más: “Los presupuestos son importantes, pero independientemente del porcentaje que se destine, hace falta un debate que vincule la financiación con políticas de cultura, que fomente la absorción de esa cultura”.

La falta de apoyo al talento tico se trae abajo la personalidad nacional y no nos permite crecer; bloquea el acceso al libre albedrío de nuestras mentes. “La cultura comunitaria”, dice el estudio, “contribuye también a cambiar las calles y los espacios de contacto en lugares de convivencia. Lograr formas de acceso más democráticas a la cultura que respalden la participación activa de la ciudadanía es uno de los mejores caminos para recuperar las señas de identidad colectivas y para favorecer la inclusión social”.

Así como lo dijo la diputada Patricia Mora del partido político Frente Amplio, la gente, por falta de interés asume que el dinero invertido en música, teatro, cine o libros es un gasto superfluo  –de todos modos el costarricense es difícil de complacer-.

Sin embargo, las personas no se dan cuenta de la importancia en la inversión cultural. Ese bloqueo mental sistematizado y regido por el Estado nos llevará a la adopción de identidades ajenas, por ejemplo, nos hará creer que nuestro platillo oficial es una hamburguesa con papas a la “francesa”.

No hay que dejar a un lado las pequeñas organizaciones encargadas de “intentar” la promoción del talento tico. Pequeños grupos, integrados mayoritariamente por estudiantes, los cuales mantienen la idea de la creación local como algo esencial, aunque tal vez no sea percibida como cultura.

Finalmente nos preguntamos ¿Por qué será que el Gobierno no nos quiere culturizar? ¿Será que tienen miedo de lo que el pueblo pueda aprender? Los grandes jerarcas no quieren una población instruida, temen que eso les quite el poder. Así como lo expresó la organización “GuanaRed” de artistas, gestores y promotores culturales, la reducción de fondos “sería un insulto a la vida porque se pierde la educación crítica”.

Laverne Otárola Urtecho es estudiante de Periodismo.

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias