viernes 21, enero 2022
spot_img

Conversaciones sobre el programa nuclear de Iran, en la recta final

Viena, 17 nov (dpa) – ¿Irán pretende fabricar una bomba atómica? Desde hace unos 12 años, esta interrogante viene siendo motivo de gran preocupación por parte de la comunidad internacional. En aquel entonces, informaciones recabadas por servicios secretos apuntaban a la existencia de un programa militar secreto de la República Islámica. Las reiteradas afirmaciones con las que Irán ha negado la intención de fabricar una bomba nuclear no han logrado disipar las sospechas.

Ahora se acercan a su final las negociaciones más intensas que se han celebrado entre los países con poder de veto en Naciones Unidas, Alemania e Irán (el Grupo 5+1). Las delegaciones negociadoras se reúnen en Viena desde mañana martes y hasta el 24 de noviembre, la fecha límite que ellas mismas se fijaron para resolver este conflicto. El éxito de las negociaciones es incierto, pero un fracaso total tampoco parece ser un escenario probable.

«En vista de las inmensas inversiones políticas que se han realizado, es difícil que (las partes implicadas) digan: hasta aquí hemos llegado», opina el experto alemán en temas iraníes Oliver Meier. Él está convencido de que, en caso de que no se alcance un acuerdo el 24 de noviembre bajo el lema «más seguridad a cambio de menos sanciones», simplemente las partes continuarán negociando.

«Si la otra parte muestra flexibilidad, aún podemos lograrlo», estima el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamed Yawad Zarif. Sin embargo, las dos partes también deberían considerar la posibilidad de prolongar las negocaciones, al menos hasta finales del Año Persa (el 20 de marzo de 2015), afirma Zarif.

También el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, ve posible una prórroga del plazo fijado para las negociaciones. Sin embargo, un diplomático occidental insiste en que «la fecha límite sigue siendo el 24 de noviembre».

El objetivo central del Grupo 5+1 consiste en imponer a Irán tantas condiciones técnicas que sea muy difícil para este país ir más allí del uso meramente civil de la energía nuclear. Irán, por su parte, exige el levantamiento de las sanciones que paralizan su economía.

La últimas conversaciones, celebradas en Omán, no dieron un impulso a la ronda negociadora que comienza este martes en Viena. Esas conversaciones fueron «arduas, directas y serias», según Estados Unidos. «Ni avanzamos ni retrocedimos», concluyó fríamente el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghji. Todo depende ahora de la palabra esperanza, agregó.

Hace unos días, un convenio cerrado en Moscú llamó la atención. Rusia planea construir en Irán ocho nuevos rectores nucleares. «El momento elegido para anunciar este convenio es sospechoso», opina Meier. Según el experto alemán, con esta cooperación ruso-iraní a largo plazo, la oferta del Grupo 5+1 a Irán será probablemente menos atractiva para Teherán: el regreso a la cooperación internacional condicionado al uso civil de la energía nuclear.

Además, Teherán tendría un argumento, aun cuando sea Rusia la que suministre al principio el combustible, para defender con insistencia el desarrollo de una gran capacidad propia para el enriquecimiento de uranio, explica Meier. Y es precisamente esto lo que menos quieren los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Sin embargo, Moscú posiblemente también desempeñe un papel clave en el control del uranio iraní. Según el diario «The New York Times», Teherán ha aceptado en principio enviar una gran parte de sus reservas de uranio a Rusia para su almacenamiento. Si el material nuclear de Irán se encuentra en el exterior, el eventual desarrollo de armas nucleares tardaría notablemente más, en opinión de Meier.

Durante la última ronda de negociaciones, Irán parece haber hecho algunas concesiones. Teherán estaría dispuesto a enriquecer menos uranio y a renunciar también a la instalación de centrifugadoras más rápidas.

El presidente de Irán, Hassan Rohani, cuya política permitió la realización de las negociaciones, necesita éxitos. Rohani había prometido a sus electores el pronto cese de la crisis económica, también como resultado de un acuerdo en la disputa nuclear. Sin embargo, a 16 meses de su toma de posesión, los seguidores de Rohani comienzan a perder la paciencia. «El problema de Rohani ahora es que está en juego su credibilidad», señaló un diplomático occidental en Teherán.

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias