miércoles 19, enero 2022
spot_img

Día Mundial de los Baños: el ambicioso reto de India

Neuva Delhi, 17 nov (dpa) – En India hay más smartphones que baños, pero el nuevo jefe de gobierno del país está decidido a acabar con esta situación. «Hermanos y hermanas», dijo Narendra Modi en su discurso por el Día de la Independencia, «les chocará que el primer ministro hable de higiene y la necesidad de construir aseos». Pero Modi, al contrario que la mayoría de sus predecesores, proviene de una familia humilde. «Sé cómo es la pobreza», declaró.

Poco después, Modi se marcó un ambicioso objetivo: dentro de cinco años, cada uno de los 1.250 millones de indios tendrá acceso a un baño. Algo que no parece nada fácil, pues según el último censo, la mitad de la población hace sus necesidades en el campo o la esquina más cercana, lo que supone un tercio de la cifra mundial. Para concienciar sobre este problema, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró en 2013 el 19 de noviembre como Día Mundial de los Baños.

La falta de higiene afecta a la salud, pues puede provocar diarreas, la aparición de parásitos o el contagio de enfermedades como la tuberculosis. Muchos expertos consideran que la malnutrición de los niños y los problemas de crecimiento también están relacionados con la escasez de aseos. Ya el padre de la nación, Mahatma Gandhi, criticaba la higiene de sus compatriotas: «El motivo de muchas de nuestras enfermedades es el estado de nuestros baños y nuestra costumbre de hacer siempre nuestras necesidades por todas partes», escribió en 1925.

No es que desde entonces los sucesivos gobiernos no se hayan ocupado del problema. Se pusieron en marcha incontables programas, pero una vez se retiraban los ayudantes, los baños construidos en los suburbios y los pueblos se utilizaban como establos o almacenes. O el dinero destinado a estos programas desaparecía en los bolsillos de los funcionarios.

Por ejemplo en Mator, una localidad de 5.000 habitantes en medio de las plantaciones de caña de azúcar de Uttar Pradesh, en el norte de India, sus vecinos no han visto una rupia. Y como no pueden permitirse costear ese tipo de instalaciones, la mayoría cuando tienen un apretón se dirige al campo más cercano y se baja allí mismo los pantalones, junto a las verjas que protegen los cultivos.

«Mi hijo de seis años Arun fue atropellado por un camión cuando volvía del campo por la mañana. Murió de camino al hospital», cuenta Radha Devi. La suya es una de las incontables tragedias relacionadas con la ausencia de baños en la localidad. La mujer, de 36 años, señaló que pidió inmediatamente un crédito para construirse su propio baño. «No podríamos soportar otra tragedia más».

Sin embargo, la ausencia de baños volvió a provocar otra fatalidad a unas pocas casas de allí. Y es que el joven Deepak Kumar no encuentra esposa. «Una vez, el padre de una chica se reunió con mi familia para arreglar un matrimonio», cuenta este muchacho de 23 años. «Era casi una cosa hecha, hasta que empezó a preguntar por un baño. Dijo que jamás dejaría a su hija en un hogar en el que no haya baño».

Sin embargo, no basta con que sólo las mujeres utilicen el baño, como sucede a menudo en India. Según un estudio publicado recientemente en la revista especializada «The Lancet», si en una localidad sólo unos pocos usan el inodoro, no sirve de mucho, pues las peligrosas bacterias de los excrementos seguirán estando por todas partes.

Por tanto, según los investigadores del Instituto de Economía Caritativa de Nueva Delhi, no sólo hace falta un programa para construir letrinas, sino para utilizarlas. Mediante las encuestas que realizaron en el norte de India descubrieron que en más de un tercio de las familias que disponen de algún tipo de escusado, al menos un miembro de la familia no lo usa.

Eso mismo le sucede a Shripal, un agricultor de 62 años vecino de Mator. Hace seis meses construyó un baño. «Las mujeres y los niños lo utilizan porque tienen problemas para salir», explica el hombre, refiriéndose a lo que le sucedió a dos de sus primas en la localidad de Badaun. Las mujeres salieron al campo por la tarde y fueron halladas por la mañana colgadas de un árbol de mango. Sin embargo, las letrinas no son para él, añade Shripal. «Siempre he salido al aire libre. Estoy acostumbrado».

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias