miércoles 19, enero 2022
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Costa Rica continúa a la deriva en inglés

En el periódico La República (19/11/14) fue publicada la noticia “Inglés de ticos llega a niveles más bajos de Latinoamérica”.

La nota tiene como referente principal los resultados de una prueba cuya validez es desconocida (“Presidenta Laura Chinchilla, ¿cuál es la validez de la prueba de inglés reciente?”; La Prensa Libre, 11/12/12; Semanario Universidad 1975; Big Education Ape, 25/1/14), (“¿Qué es lo que sucede en el Conare?”; Ticovisión, 14/1/13; elpais.cr, 15/1/13; La Prensa Libre, 16/1/13; Semanario Universidad 1977).

No es la primera vez que se ha aplicado esa prueba en Costa Rica por la misma empresa transnacional, que en otro de sus departamentos, vende programas de estudio para viajar a otros países. Es decir, “¿creo mi indicador, luego, vendo mis productos sobre la base de ese indicador y, mejor aún, recibo publicidad gratuita por medio de noticias, posicionándome mejor en el mercado?”.

Este modelo de negocio es ya conocido, como el utilizado por quienes promueven el Marco Común Europeo de Referencia (CEFR, por sus siglas en inglés), y luego aparecen publicando libros de texto y “académicos”, pruebas “homologadas” que satisfacen el CEFR y “certificaciones” que no poseen ni la validez de un título de “kinder garden”.

Orígenes de la debacle “moderna”.

Lo relevante de la noticia, sin embargo, es su título al señalar que en materia de educación en lenguas distintas al castellano –en este caso, el comercializado inglés- Costa Rica sigue mal.

Para arribar a esa conclusión no es necesario un “indicador” que no indica nada. Es conocimiento común que a los estudiantes en el sistema de educación pública –y en muchas guarderías semiprivadas y privadas, que llaman escuelas y colegios- se les hace perder entre once y doce años. Los estudiantes que sobrevivan la secundaria completa, se gradúan sin comunicarse al menos en inglés o francés.

Empero, ¿dónde y cuándo se oficializa esta debacle “moderna” en la educación pública en lenguas distintas al castellano?

Resulta paradójico saber que esto ha sucedido en el Ministerio de Educación Pública (MEP), “órgano del Poder Ejecutivo en el ramo de la Educación…, a cuyo cargo está la función de administrar todos los elementos que integran aquel ramo, para la ejecución de las disposiciones pertinentes del título sétimo de la Constitución Política, de la Ley Fundamental de Educación, de las leyes conexas y de los respectivos reglamentos” (Ley Orgánica del Ministerio de Educación Pública).

 En mi artículo “La enseñanza y el aprendizaje del inglés en Costa Rica” (Nuestro País, 7/10/10; La Prensa Libre, 26/10/10; Semanario Universidad, 1875), escribí sobre los orígenes, no sólo de la debacle “antigua”, sino además de la “moderna”.

El “conductismo” y el “constructivismo” en la educación en lenguas son dos corrientes internacionales cuyos aportes han sido importantes, pero que erróneamente quienes han estado a cargo de la educación pública nacional, no solo en el MEP, sino además en las universidades públicas, las han aceptado como en un acto de fe.

El “credo académico” en el que se han “formado”, no les permite ver más allá de lo que esas “escrituras” digan, llevando a todo el país a quedar casi mudo en lenguas extranjeras, pero con altas facturas científicas, académicas, emocionales y dinerarias pagadas y con resultados casi nulos.

La debacle “moderna” tiene un nombre. A eso le llaman “Communicative Approach” (CA; enfoque comunicativo) que ha resultado más bien ser un enfoque para la incomunicación, pero que ha servido para el enriquecimiento de los monopolios transnacionales privados (“Doña Laura: Cursos y pruebas de inglés… ¿“sin fines de lucro”?”. Nuestro País, 09/11/11; Ticovisión, 19/3/14).

Un enfoque carente de fundamentos teóricos que confunden con simples “competencias lingüísticas”; las mismas competencias de la debacle “antigua” en el MEP: gramática prescriptiva (de receta) escrita, memorística, por “niveles” infundados e interminables, empacadas en “cuatro destrezas”, pero que en la debacle “moderna” mutaron a “oral”, digitalizadas, en cursos en distintos formatos que siempre inician con “to be” y terminan dejando al estudiante en un “not to be”… en un “never be”

La “Génesis de la Implementación del Enfoque Comunicativo en el proceso de la Enseñanza y el Aprendizaje del Inglés en el Ministerio de Educación Pública de Costa Rica (MEP)” (2008) desde 1994, tuvo varios propósitos.

 Entre ellos, uno fue aprovechar la moda internacional sobre ese enfoque, el “cambio de paradigma”, y, en la transición, “las personas a cargo de la comisiones redactoras y revisoras de los planes de estudio en el MEP, empleados públicos, aparecen además como autores de libros de texto cuyos contenidos temáticos son los mismos que ellos aprobaron debían ser los impartidos para la enseñanza y el aprendizaje de esa lengua. Los libros fueron publicados por casas editoriales extranjeras, que aún son requeridos a los estudiantes de secundaria. En otras palabras, la adopción y la adaptación de ese enfoque para la enseñanza y el aprendizaje no respondió a estudios científico-educativos;  respondió a otro tipo de intereses. Los encargados dentro del MEP han sido juez y parte para la toma de decisiones sobre lo que en Costa Rica se debía y debe estudiar en materia de lenguas”.

Continuación de la debacle “moderna”. 

No siendo suficiente la oficialización del enfoque comunicativo en el MEP desde 1994, con la participación de las universidades públicas, surgen otras “iniciativas”, “esfuerzos”.

Una de esas, oficializada mediante decretos presidenciales obedientes de “sugerencias” bancarias internacionales, la llamaron “Costa Rica Multilingüe” (sic) a cargo de un supuesto plan “nacional” de inglés, junto con un “ente rector sin credenciales en la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación de lenguas distintas al castellano…” (“Más de veinte millones de dólares… ¿para inglés?”; Nuestro País, 27 y 28/4/10; Semanario Universidad 1852 y 1853).

Lo lamentable, además, es que quienes se suponían podían hacer un esfuerzo científico, no lo hicieron. En su lugar, presentaron un sesgado informe sobre un “estado” de la educación en lenguas (“Tercer Informe Estado de la Educación: Inglés”. Nuestro País, 04/5/11; Odiseo. Revista Electrónica de Pedagogía, 5/11; Semanario Universidad 1897).

Ese sesgado tercer informe sobre “el” estado de la educación en lenguas en Costa Rica, al igual que los otros que se maquilan, no han sido evaluados de manera independiente, como sucedería con cualquier investigación seria que se dice científica y que pretende establecer sus “recomendaciones” como “políticas públicas”.

Esos informes constituyen “La maldición de la evidencia basada en la formulación de la política” (elpais.cr, 29/5/14).

A Costa Rica en materia de educación en lenguas la lanzaron al naufragio desde hace décadas.

He sugerido debates públicos sobre este tema, pero los economistas y educadores creyenceros (“Los economistas creyenceros”.  Odiseo. Revista electrónica de pedagogía, 16/11/14; elpais.cr, 16/11/14; Ticovisión, 17/11/14) ni contestan los artículos, ni aceptan el debate.

Una alternativa de solución a la debacle en la que han puesto la educación nacional la he ofrecido en las distintas publicaciones, y continúo poniéndola a disposición de las nuevas autoridades del MEP que deseen contactarme; las autoridades del nuevo gobierno que llaman del cambio.

Por cierto, conocer cuáles son las causas de la debacle es parte de la solución. En suma, las causas se circunscriben a una política educativa en lenguas infundada, copiada, impuesta por terceros, por monopolios transnacionales dueños de productos infundados, comerciales.

Esa política educativa es la que rige los programas y planes de estudio en el MEP y con la que nuestros educadores son formados (con excepción de los educadores serios que sí existen y han sido obligados a relegar sus grados universitarios a espurias certificaciones comerciales).

Costa Rica tiene la oportunidad de dar un giro radical de 180 grados en materia de educación en lenguas.

Costa Rica, sin embargo, a la fecha, continúa a la deriva en inglés, francés y demás.

 “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. — Albert Einstein.

(*) Gerardo Barboza es Educador

www.englishincostarica.org

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