martes 25, enero 2022
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Disturbios y arrestos en Los Ángeles mientras Ferguson recupera la normalidad

Washington, 27 nov (EFE).- Los Ángeles vivió en la noche del miércoles protestas con episodios aislados de violencia que condujeron a decenas de arrestos, mientras Ferguson recupera la normalidad tras los disturbios que desató el lunes la no imputación del policía que mató a tiros al joven negro Michael Brown.

Las protestas por el fallo judicial, que el martes se extendieron a 170 ciudades de todo el país, se mantuvieron vivas el miércoles en el centro de Los Ángeles, donde la Policía dispersó a centenares de manifestantes y efectuó decenas de detenciones.

En las calles de la ciudad californiana pudo verse cómo manifestantes lanzaban objetos contra los policías, unas imágenes que contrastaron con las del resto del país, con pequeñas y contadas concentraciones que nada tuvieron que ver con los cortes de carreteras y puentes de la jornada anterior.

En Ferguson, epicentro de las protestas, apenas hubo unas pocas decenas de manifestantes, mientras la Guardia Nacional vigilaba los comercios y edificios que el lunes registraron incendios, destrozos y saqueos.

Ya el martes este suburbio de San Luis vivió una noche más tranquila que la anterior, mientras las protestas más significativas se registraban en Nueva York, Los Ángeles, Atlanta, Washington DC, Boston y Filadelfia.

La calma de la noche del miércoles en todo el país se explica en parte por tratarse de la víspera de Acción de Gracias, la fiesta familiar por excelencia en Estados Unidos, en la que 46 millones de personas se desplazan entre el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana para la tradicional comida con sus allegados.

Las grandes ciudades de todo el país están en alerta por posibles disturbios desde la noche del lunes, cuando se conoció que el agente Darren Wilson seguirá libre y sin cargos después de que un gran jurado concluyera que no existen pruebas suficientes para su imputación.

Wilson, blanco y de 28 años, mató con varios disparos a Brown, negro y de 18, el 9 de agosto cuando el adolescente iba desarmado y en circunstancias aún por esclarecer.

Este caso provocó entonces una ola de disturbios raciales que se saldaron con saqueos y destrozos, una violencia que volvió el lunes a esta pequeña ciudad de poco más de 20.000 habitantes tras conocerse el fallo.

Para evitar que la repetición de ese escenario, Ferguson se blindó la noche del martes con más de 2.000 agentes de la Guardia Nacional y efectivos de otros cuerpos de seguridad, mientras en las grandes ciudades de EE.UU. los manifestantes cortaban puentes y carreteras.

Essas imágenes se pudieron ver en Nueva York, Atlanta, Boston, Nashville, Minneapolis, Oakland y Los Ángeles.

En total, desde el lunes Ferguson registró más de 150 arrestos, mientras que el total nacional superó los 400.

Ya el lunes las protestas trascendieron Ferguson y miles de personas salieron a la calle en Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Washington DC, donde los manifestantes llevaron sus gritos de «justicia» ante la Casa Blanca.

El agente Darren Wilson dijo este martes en una entrevista en la cadena ABC que siente la ocurrido aunque tiene «la conciencia tranquila» y volvería a actuar del mismo modo puesto que lo hizo para salvar su vida.

Wilson sostiene que Brown le agredió e intentó quitarle el arma, un relato que contradice la versión de algunos testigos, entre ellos un amigo que acompañaba al joven.

Según esos testimonios, Wilson disparó en repetidas ocasiones al joven cuando este estaba desarmado y con los brazos en alto, el gesto utilizado ahora como icono de las protestas acompañado del grito: «No dispares».

Los cargos que podría haber enfrentado Wilson abarcaban desde un máximo de 4 años de cárcel por homicidio involuntario a cadena perpetua o pena de muerte por asesinato en primer grado.

El gran jurado decide si hay pruebas suficientes para presentar cargos contra una persona, por lo que tras su fallo el caso de Wilson queda cerrado por esta vía.

No obstante, continúa la doble investigación independiente del Departamento de Justicia sobre si, por un lado, hubo una violación de los derechos civiles en el caso de Brown, y, por otro, si la policía local mantiene prácticas discriminatorias.

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1 COMENTARIO

  1. Una pistola de balines en manos de un juvenil de raza blanca, es un juguete imprudente. Una pistola de balines en manos de un juvenil de raza negra, es una arma peligrosa. Un hombre de raza blanca, montado en una bicicleta, es un atleta. Un hombre de raza negra, montado en una bicicleta, es un ladrón. El enfado de la raza negra en los Estados Unidos, tiene raíces históricas muy antiguas y profundas. Hollywood ha perpetuado esos estereotipos. Los indios son los salvajes, que arrancan a sus víctimas las cabelleras y caen como moscas ante los rifles de repetición de los colonos blancos y los vaqueros. Los mexicanos son los bandidos, los chicanos. Todavía en el diccionario en inglés de los Estados Unidos está la palabra «chicanery» (traidor, truculento, de juego sucio). Los negros eran los sirvientes y mucamas, mano de obra barata e ignorantes. Eran linchados en el Sur, cuando fallaba la cosecha de algodón. Fueron los chivos expiatorios perfectos (lo siguen siendo). ¡Y pensar que hay latinos que celebran el Día de Gracias! Como si hubiera que darle gracias a un dios, porque el protestantismo anglosajón llegó a América. Los colonos protestantes anglosajones, pagaban un dólar de oro por cada cabellera de indio, que se mostrara en el ayuntamiento. Así, y de ellos, aprendieron los indios a arrancar las cabelleras como trofeos.

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