viernes 21, enero 2022
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Sala IV estudia recurso contra eliminación de licencias para pescar carnada viva

San José, 3 Dic (ElPaís.cr) – Una directriz que elimina las licencias de pesca de carnada viva, emitida por el Instituto Costarricense de Pesca (Incopesca), fue cuestionada ante la Sala Constitucional.

El abogado ambientalista Álvaro Sagot Rodríguez, quien recurrió la decisión de Incopesca, aseguró que la misma violenta principios básicos de derecho ambiental como el de no regresión.

Recordó que anteriormente “sí se obligaba a obtener la licencia dicha. Además todo esto se hace sin que existan estudios científicos y ello es jugar a ciegas con la biodiversidad marina”, acusó Sagot.

Según el Expediente 14-018294-0007-CO, Sagot presentó una acción de inconstitucionalidad contra el artículo tercero, segundo párrafo de la directriz denominada “Medidas de ordenamiento para el uso de carnada viva para la flota pesquera comercial y de pesca deportiva en el Océano Pacífico Costarricense” que consta en acuerdo ADJIP 280-2014, emitido por la Junta Directiva del Incopesca.

Para Sagot, “con la norma señalada en la directriz dicha, se violentan varios principios como lo serían el de no regresión, el de progresividad, precautorio, principio de objetivación o tutela científica y el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”.

El abogado recordó que si bien la pesca en aguas costarricenses está regulada por la Ley de Pesca y Acuacultura Nº 8436  y su reglamento Decreto Nº 36782-MAG, estos cuerpos legales incorporan otros instrumentos normativos tanto de rango de ley, como de rango inferior.

Sagot indicó que de esta manera, la Ley Nº 7384 de Creación del Incopesca otorga al Instituto la potestad de “normar el aprovechamiento racional de los recursos pesqueros que tiendan a lograr los mayores rendimientos económicos, la protección de las especies marinas y de la acuicultura” (Art. 2, b).

Además, añadió, “la misma Ley de Pesca y Acuacultura Nº 8436 mantiene como principio  el siguiente: “se garantizan la conservación, la protección y el desarrollo sostenible de los recursos hidrobiológicos, mediante métodos adecuados y aptos que aseguren su permanencia para el uso de las generaciones actuales y futuras y para las relaciones entre los diversos sujetos o agentes vinculados con la actividad”  (Art.1) (el resaltado es nuestro) pero esa competencia de normar tiene límites o frenos que la Administración no puede transgredir y por ello cuando se dicta una norma, sea del rango que sea, deben prevalecer principios como el precautorio, el de objetivación o la no regresión y progresividad”.

Igualmente, también recordó que la Ley de Pesca y Acuicultura y su reglamento, entre otras muchas leyes que preservan y comprometen las acciones estatales para el manejo de la vida silvestre marina son contestes con los principios constitucionales de salud y equilibrio del ambiente, contenidos en el numeral 50 de nuestra Carta Magna.

“Lo anterior implica necesariamente la responsabilidad de las instituciones públicas de tutelar nuestros mares, como parte integral del ambiente, a partir de las mejores disposiciones basadas en estudios científicos actuales y fidedignos. Esta responsabilidad ambiental se traduce también en la responsabilidad de progresar en materia ambiental y consecuentemente en la responsabilidad de evitar el retroceso normativo”, aduce Sagot.

Para Sagot, las directrices anteriores funcionaron como norma específica que mantenían en protección la carnada viva, con el propósito de evitar que se usara  sin restricciones, como parte del arte de palangre, arte de pesca usado por embarcaciones de mediana escala  y de avanzada.

El palangre es una línea de monofilamento al cual se le agregan chilillos o cabos cortos con anzuelos encarnados y que tiene una longitud de hasta 30 millas de largo (47 kms)  es usualmente usado por la flota nacional para realizar la pesca pelágica o pesca oceánica.

Según Sagot, cuando esta línea se extiende con flotadores de manera que quede flotando, se denomina “palangre de superficie”. Si este palangre se encarna con carnada viva, es decir, con pescados de tamaño pequeño, por el movimiento de estos peces enganchados en el anzuelo, se convierte en un arte que  atrae a los peces denominados picudos como  el  vela y el marlín, los cuales están  declarados de interés turístico en el artículo 76 de la Ley de Pesca y Acuicultura.

“Pero este palangre, también atrae  a tortugas marinas que persiguen la presa viva y que terminan ya sea anzueladas, o bien resultan enredadas en la línea de palangre, ambas con fatales consecuencias para los quelonios.  Es por ello que el palangre de superficie con carnada viva se considera como un arte de pesca dirigido al pez vela y que incidentalmente produce la muerte de cientos de tortugas”, resaltó.

Recuadro Comparativo

ARTICULO 476-2008 090-2009Y081-2014  280-2014
Art 3 Para la pesca de cualquier tipo de carnada se requiere la respectiva licencia por parte del INCOPESCA. El nombre científico de las especies de carnada autorizadas para ser extraídas así como las artes de pesca aprobadas estarán definidas en la licencia de pesca, No modifican el artículo 3 de la directriz  476-2008 y la mantienen vigente. Las embarcaciones que se dediquen a la pesca comercial de carnada viva para su comercialización o venta, deberán contar con la respectiva licencia de pesca comercial otorgada por el INCOPESCA.No requerirán de licencia de pesca para carnada viva las embarcaciones con licencia comercial de pesca pequeña escala, pesca mediana escala, pesca avanzada y pesca turística; así como las embarcaciones o personas físicas que se dediquen a la pesca deportiva y que utilicen carnada viva, para ser utilizada en sus propias faenas de pesca.

 

 

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