martes 25, enero 2022
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Los salarios en el mundo crecieron en 2013 una media de un 2 por ciento

Ginebra, 5 dic (EFE).- Los salarios crecieron en el mundo una media de un 2 por ciento en 2013, un punto porcentual menos que los aumentos registrados en los años que precedieron a la crisis económica, reveló hoy el Informe mundial sobre Salarios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Todas las estadísticas sobre crecimiento de los salarios recogidas en el texto están expresadas en términos reales, es decir, ajustadas por inflación.

En 2013, el crecimiento medio fue de un 2 por ciento, un aumento menor que el de 2012, cuando la media fue de un 2,2 por ciento.

Pero los salarios aún tienen que recuperar los niveles anteriores a la crisis, dado que en 2006 y 2007 el crecimiento rondaba el 3 por ciento.

El modesto aumento de los salarios a nivel mundial en 2013 fue impulsado por las economías emergentes, donde los sueldos subieron el 6,7 por ciento en 2012 y el 5,9 por ciento en 2013.

En cambio, el crecimiento medio de los salarios en las economías desarrolladas fluctuó en torno al 1 por ciento anual a partir de 2006, y desde entonces fue retrocediendo hasta llegar a solo un 0,1 por ciento en 2012, y un 0,2 por ciento en 2013.

A pesar del aumento en los países en desarrollo, el informe -basado en datos de 185 países- constata grandes diferencias entre una región y otra.

Por ejemplo, en 2013, los salarios crecieron un 6 por ciento en Asia y 5,8 por ciento en Europa Oriental, pero sólo el 0,8 por ciento en América Latina y el Caribe.

En el Oriente Medio, los salarios muestran un aumento del 3,9 por ciento, y del 0,9 por ciento en África.

Con respecto a la productividad laboral -el valor de bienes y servicios producidos por cada trabajador- ésta sigue siendo superior al aumento de los salarios en los países desarrollados.

El creciente desajuste entre salario y productividad se ha traducido en que una proporción cada vez menor del PIB se destina al trabajo, mientras que una cada vez mayor va al capital, sobre todo en las economías desarrolladas.

Esta tendencia significa que los trabajadores están obteniendo una parte más pequeña del crecimiento económico y los propietarios del capital reciben mayores beneficios.

Los salarios son la principal fuente de ingreso de los hogares en los países desarrollados, emergentes y en desarrollo por igual, sobre todo para los hogares de ingresos medios.

Sin embargo, el 10 por ciento de las personas con ingresos más altos y el 10 por ciento de las de los más bajos dependen más de otras fuentes de renta.

En las economías en desarrollo, donde el trabajo por cuenta propia es más frecuente, la contribución de los sueldos a los ingresos familiares es generalmente más baja, oscilando entre un 50 y 60 por ciento en México, la Federación Rusa, Argentina, Brasil y Chile; un 40 por ciento en Perú; y un 30 por ciento en Vietnam.

En la mayoría de los países donde han aumentado las desigualdades, como en Estados Unidos o España, los cambios en los salarios y el empleo han sido el factor dominante, explicita el informe.

Por el contrario, donde las disparidades de ingresos han disminuido, como en Brasil, Argentina o la Federación Rusa, mayores salarios y oportunidades de empleo han impulsado la reducción de la desigualdad.

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