viernes 21, enero 2022
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Se cumple un siglo de la entrada de Zapata y Villa en Ciudad de México

Ciudad de México, 4 dic (dpa) – Hace un siglo los ejércitos de los revolucionarios mexicanos Emiliano Zapata y Francisco Villa entraron juntos a la Ciudad de México como una muestra de poder que los historiadores consideran fue el momento culminante de la Revolución Mexicana (1910-1917).

La mítica reunión del 6 de diciembre de 1914 en el Palacio Nacional entre Zapata, el caudillo del sur, y Villa, el del norte, quedó plasmada en una emblemática fotografía. La imagen muestra a un alegre Villa sentado en la silla presidencial y junto a él, a un Zapata desconfiado.

«El símbolo de 1914 es de dos Méxicos populares y distintos que deciden aliarse y cooperar para llevar al país a una transformación más social que política», dijo a dpa Lorenzo Meyer, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Días antes, el 4 de diciembre, los legendarios combatientes se habían reunido por primera vez en el pueblo de Xochimilco. Era parte de un plan, acordado mediante cartas y emisarios, para unir fuerzas contra los constitucionalistas, encabezados por el encargado del poder ejecutivo Venustiano Carranza, que luego sería presidente.

Al cabo de dos días, los caudillos de la rebelión social ingresaron de manera triunfal a la Ciudad de México. De acuerdo con Felipe Ávila, investigador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM), iban acompañados de 60.000 hombres.

El desfile, contó Ávila a dpa, fue encabezado «por los líderes populares más carismáticos, más admirados, representó el clímax de la revolución popular porque nunca antes sus ejércitos tuvieron el poder de entrar a la ciudad, menos al Palacio (nacional)».

La foto de la reunión, una de las más conocidas en el mundo, refleja mucho de cada líder: Villa está feliz en la «silla presidencial», aunque era una silla vieja de época, ya que la original se la había llevado Carranza a Veracruz, adonde trasladó su gobierno provisional.

En contraste, se ve a un Zapata incómodo, «pues creía que la silla (presidencial) corrompía. Incluso unos días antes, mandó a su hermano a buscarla para quemarla, pero no la encontró», narró Ávila.

De la entrada triunfal de los ejércitos villista y zapatista, así como del encuentro en el Palacio Nacional, titulado «Banquete de la Convención Revolucionaria», hay testimonio fílmico.

En las cintas se ve a miles de indígenas, campesinos, ferrocarrileros, obreros y rancheros, a pie o a caballo, que seguían a sus líderes. También hay civiles mirando por los balcones de los edificios aledaños a la Plaza del Zócalo de la ciudad.

De hecho la Revolución Mexicana no sólo dio pie a filmaciones de la época, sino que sirvió de tema a más de un centenar de películas posteriores como «Vámonos con Pancho Villa» (1936), del mexicano Fernando de Fuentes, y «Enamorada» (1946), de Emilio Fernández, con la actriz María Félix.

Otros filmes ambientados en la revolución son «¡Viva Zapata! (1952), del estadounidense Elia Kazan, con Marlon Brando y Anthony Quinn, y «Gringo Viejo» (1989), basada en un libro de Carlos Fuentes, bajo la dirección del argentino Luis Puenzo y con la actuación de Jane Fonda.

Antes de la llegada de los ejércitos de Villa y Zapata, en la Ciudad de México reinaba el pánico. La población creía en la leyenda negra que sus enemigos habían forjado en torno a ellos, a través de la prensa.

«Sin embargo las cosas fueron muy distintas porque en el desfile del 6 de diciembre de 1914 la población se dio cuenta de que las personas de esos ejércitos eran sectores populares no muy distintos a ellos», dijo Ávila.

Según Meyer, «fueron raros los incidentes. La legación inglesa pidió enviar ametralladoras para defender a la población británica concentrada allí y los zapatistas ni se acercaron».

Unos años después de este emblemático encuentro, la revolución de las clases populares de México fracasó por diversas causas.

«La gran tragedia de la Revolución Mexicana fue que sus líderes populares, que representaban visiones distintas del mundo, nunca lograron ponerse de acuerdo: Zapata sí tenía proyecto político más acabado y Villa no», pero en contraparte él tenía artillería y el control de los trenes.

Para celebrar el centenario de este acontecimiento en México se ha montado una exposición fotográfica en las rejas del parque de Chapultepec, titulada «1914, el año decisivo. Villa y Zapata en la Ciudad de México».

Distintas instituciones preparan publicaciones y mesas redondas sobre el tema y una caravana organizada por descendientes de Villa y Zapata tiene pensado avanzar el sábado a caballo hasta la Plaza del Zócalo, que ha sido testigo de muchas movilizaciones, entre ellas ahora las protestas por 43 estudiantes desaparecidos.

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