miércoles 19, enero 2022
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¿Es Costa Rica el paraíso tropical de la libre investigación científica con animales?

En medio de mis labores académicas me detengo para escribir, mi llamado es simplemente por la responsabilidad moral y ética que siento ante el peso de ambos gremios sobre mis hombros. Pero ante todo el encontrarme en medio de una labor que no posee gremio, la investigación. Como primer interés quiero escribir a ustedes las personas que se encuentran en medio de la discusión, luego lo haré con los autodenominados “animalistas”. Ante todo, Costa Rica ha sido un ejemplo en América Latina, por sus estrictas regulaciones sobre la investigación científica, a tal nivel, que hoy día podemos aspirar a publicar en cualquier revista indexada sin las restricciones asociadas a la ausencia de regulaciones en el cuido y uso de animales que sufren los investigadores de otros países en desarrollo.

Estimados colegas veterinarios, ¿poseen ustedes conocimiento y  certeza de la estructura existente que otorga los permisos para poder realizar experimentación e investigación con animales en este país?. En toda institución académica que realice investigación debería de existir lo que conocemos como CICUA (Comité Institucional de Cuido y Uso Animal), este comité es un órgano colegiado interdisciplinario y multidisciplinario conformado por representantes elegidos por las unidades académicas que hacen uso de animales en sus procesos de enseñanza e investigación, mismo que está debidamente reglamentado y vigente desde el 25 de abril de 2006 en la Universidad de Costa Rica. Es en este ente donde se discute la conveniencia y viabilidad de los proyectos que requieren el uso de animales, desde las clásicas pesquisas con el uso de animales de laboratorio hasta las más recientes investigaciones epidemiológicas; en muchos de los casos buscando patógenos zoonóticos, en animales de vida libre.  Desde hace un par de años formo parte del CICUA de la UCR y no es inusual, que se redacten notas solicitando  a los investigadores explicaciones sobre procedimientos que proponen realizar, o rechazando autorizaciones de actividades docentes o investigativas. Es en el seno de este grupo donde se discute la conveniencia y la viabilidad del uso de animales en las labores propias de la institución. Puedo comunicarles con propiedad sobre la riqueza de la discusión, por el nivel profesional y la interdisciplinariedad que se maneja en el grupo.

Estoy seguro, estimados colegas, que nunca te preguntaste, cuando eras estudiante, si los animales que usaste en los laboratorios docentes de anatomía, toxicología, reproducción, clínica de especies mayores y menores, entre otros estaban respaldados por algún ente u órgano regulador. Otro de los puntos que se discute fuertemente al evaluar una propuesta y que se solicita en el formulario para someter proyectos, es el responsable de la ejecución de las prácticas con los animales. Para la evaluación de este punto, se consideran muchas variantes, siendo fundamental los años de experiencia y formación académica que posea la persona que ejecutará los procedimientos con los animales. Como antiguo estudiante de dos universidades públicas de este país, debo reconocer, la ausencia de un CICUA en la Universidad Nacional, situación a la que se genera una respuesta por parte de la Escuela de Medicina Veterinaria con la conformación de una Comisión de Bienestar Animal, sin embargo, carente de interdisciplinariedad y susceptible a intereses internos.

Los CICUAS no son autoregulados, están sometidos a la autoridad del  Comité Técnico Nacional (Decreto Ejecutivo 26668 del 04 de marzo de 1998) que se encuentra por ley regulado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones. Dicho comité está conformado por un representante del Ministerio de Ciencia , Tecnología y Telecomunicaciones quien es el que preside, un representante de World Animal Protection y de ACCMAL (Asociación Científica, Centroamericana y Mexicana de Animales de Laboratorio), esta última organización con ámbito en el área Centroamericana y del Caribe que es miembro científico de la ICLAS (International Coucil for Laboratoy Animal Science), la organización más importante a nivel mundial en experimentación animal. El nuevo proyecto de ley (18298) haría un llamado vehemente a todas las instituciones públicas y privadas a la conformación de sus CICUAS. Estoy seguro que muchos de ustedes no tenían conocimiento sobre esto, si has llegado a este punto aún te preguntas sobre tu papel profesional como médico veterinario en la investigación, los CICUAS no regulan las prácticas veterinarias, regulan el adecuado protocolo y proceso de investigación, así como la justificación del uso del animal. Las prácticas veterinarias han estado y seguirán sometidas al Servicio Nacional de Salud Animal. ¿En la práctica cómo se logra esto?, es muy sencillo, todo establecimiento, entre ellos, bioterios y laboratorios de ensayos biológicos, deben poseer un certificado veterinario de operación y un regente, y así como lo estás pensando, solamente nosotros como médicos veterinarios podemos tener este papel. Por ésta razón, la ejecución de las prácticas veterinarias siempre deberían ser realizadas en estos lugares por médicos veterinarios, de igual manera, el encargado en el manejo de los medicamentos y las normas de bienestar animal. Te pregunto nuevamente, ¿estamos quedando excluidos del proceso de investigación? Por supuesto que no, siempre seremos los responsables que esos protocolos aprobados para una investigación sean respetados al pie de la letra, más allá de eso, seremos los responsables de su ejecución. Esta es una responsabilidad que deberíamos asumir con la completa seriedad que esto implica y donde las instituciones docentes deben brindar el entrenamiento y educación que exige este tipo de prácticas en la actualidad.

Investigadores de la Universidad Nacional, el Instituto Tecnológico de Costa Rica y la Universidad de Iberoamérica, ante la incapacidad administrativa de sus instituciones han requerido la evaluación de sus proyectos por parte del CICUA de la Universidad de Costa Rica. Sería ideal que esta discusión generará la necesidad que instituciones como el SENASA que también realizan investigación, posean la iniciativa de crear un CICUA y envíen su representante al Comité Técnico Nacional, de esta forma habría una presencia más clara de nuestro gremio en este órgano.

Estimados colegas biólogos y demás profesionales que poseen la necesidad de hacer uso de animales de laboratorio e investigación con animales de vida libre. Estoy seguro que muchos de ustedes ya tenían claro lo que le explico a mis colegas veterinarios, en caso contrario, hagan suyos mis comentarios anteriores. Por lo demás, la legislación en Costa Rica es clara, y la aplicación de las medidas de bienestar animal y regulaciones de uso de medicamentos veterinarios y reactivos de laboratorio veterinario son competencia del médico veterinario. Sin embargo, la regulación de los procesos de investigación, es competencia de órganos colegiados e interdisciplinarios creados para tal fin. Todos los que nos dedicamos a este labor sabemos que Costa Rica no es “el paraíso tropical de la libre experimentación científica” y que debemos cumplir con las estrictas regulaciones vigentes cuando queremos hacer uso de animales, ya sean de laboratorio o de vida libre.

Estimados colegas, biólogos y veterinarios, he estado inmerso en la discusión que ha generado este proyecto de iniciativa popular y la que apoyo incondicionalmente. Claramente ningún procedimiento que provoque dolor animal amerita ser practicado, y menos aún, por personas que no se encuentren debidamente capacitadas. Sin embargo, la investigación no es definida por una única profesión. La mejor práctica de esta actividad es creada a partir de la multidisciplinariedad e interdisciplinariedad. Ninguna profesión es dueña del conocimiento y mucho menos de la creación del mismo. Escribí esta nota como médico veterinario y como biólogo, pero ante todo, como investigador. La discusión sobre el tema no es un asunto gremial, los papeles están claramente definidos, la discusión está en mostrarle a la sociedad que los médicos veterinarios e investigadores de este país somos capaces de crear conocimiento apegándonos a las más altas normas de ética. Costa Rica no necesita más entes reguladores de la investigación científica, necesita que cada uno de nosotros, cumplamos con nuestro papel profesional en este complejo engranaje y ayudemos a fortalecer la calidad científica del país.

Gilbert Alvarado, DMV, M.Sc.

Escuela de Biología

Universidad de Costa Rica

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