martes 25, enero 2022
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Toni Servillo: «Soy un artesano del teatro»

Barcelona , 9 dic (EFE).- A pesar de la popularidad que le ha proporcionado «La grande bellezza», el actor Toni Servillo se considera «un artesano del teatro» y «un primer violín en una orquesta de cuerda» cuando, como ahora en Barcelona, dirige e interpreta la obra «Le voci di dentro», de Eduardo de Filippo.

Después de más de un año de gira y de unas 300 funciones en ciudades de todo el mundo, esta coproducción del Piccolo Teatro di Milano-Teatro de Europa, Teatro di Roma y Teatri Uniti di Napoli recala entre el 10 y el 13 de diciembre en el Teatre Lliure de Barcelona (noreste).

Con un puro apagado entre los dedos, el napolitano ha explicado en rueda de prensa que se trata de una pieza firmada por De Filippo en el año 1948, protagonizada por dos hermanos, en la que se retratan las miserias morales de un país que la II Guerra Mundial ha cambiado completamente y donde reina «una atmósfera de total impunidad».

Servillo, que protagoniza esta obra junto a su hermano Peppe, cree que este hecho crea «un juego divertido, en el que realidad y ficción se juntan».

Uno de los dos hermanos, Alberto, al que da vida Toni, sueña que han asesinado a un amigo suyo y cree que la familia que tiene como vecinos ha cometido el crimen de verdad, lo que provoca que aparezcan «oscuros mecanismos de sospecha y acusación» entre unos y otros.

Para el intérprete, De Filippo es el «Molière italiano, porque es capaz, con absoluta sencillez, de explicar cuestiones completamente complejas, dramáticas».

A su juicio, se trata de «teatro vivo, que entusiasma», y ha agregado que «la clave de la obra es la confusión que surge entre realidad y sueño».

Además, entiende que tiene una gran vigencia, porque el dramaturgo se dirige a la sociedad para «despertarla de la indiferencia del hecho criminal y llama a la desorientación de los personajes, que no tienen fe en nada, lo que tampoco les lleva a ninguna parte».

Dirigida por un director de cine que conoce muy bien cómo es Paolo Sorrentino, «Le voci di dentro», que en el Lliure se verá con subtítulos en catalán, se pasó este año en una versión televisiva en directo, un domingo a las cinco de la tarde, y más de dos millones de espectadores, los mismos que pueden ver un partido normal de la liga italiana, quedaron clavados ante la pantalla.

Contento al conocer que todas las entradas para las cuatro sesiones del teatro barcelonés están agotadas, Toni Servillo espera «estar a la altura» junto con el resto de actores. «Yo soy de una generación que quiere el teatro, que lo ve como un acto de comunicación. No soy de los que hacen suyo un teatro complicado para tener las salas vacías», ha sentenciado.

Respecto a si la vida le ha cambiado mucho después de que «La grande bellezza», de Paolo Sorrentino, ganara este año el premio al mejor film extranjero en los Golden Globe, los Bafta y los Óscar, ha señalado que no, porque sigue pisando las tablas entre 150 y 180 días al año, aunque no ha escondido que su popularidad «puede que lleve más gente al teatro».

Además, ha indicado que en los últimos meses no es raro que turistas de países como España, si lo encuentran por las calles de Roma, le digan que lo han visto en la gran pantalla. «Pero yo soy un hombre de teatro, esta es mi vida, y ahora, si quieren, me pueden ver en el Lliure», apunta.

Tras observar frente a los grandes ventanales de la sala de prensa a unos jóvenes volando en monopatín en la plaza Margarida Xirgu, Servillo asevera que esta imagen es imposible en una ciudad como Milán, pero «no en Barcelona, Nápoles o Nueva York», precisa.

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