viernes 21, enero 2022
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Campesinos del mundo rechazan en Lima enfoque sobre cambio climático

Manifestantes participan hoy, miércoles 10 de diciembre de 2014, en una movilización de decenas de organizaciones sociales e indígenas convocadas por la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático denominada «Marcha mundial en defensa de la madre Tierra», en el centro de Lima (Perú). (EFE)

Lima, 10 dic (dpa) – Bajo el lema «Cambiemos el sistema, no el clima», unas 5.000 personas, entre activistas, campesinos, indígenas y público en general, marcharon hoy por Lima para expresar desacuerdo con la forma en que las Naciones Unidas, a través de la COP, encara el problema del calentamiento global.

Al ritmo de música folclórica, cánticos indígenas y sonidos de instrumentos artesanales de distintas regiones, una extensa fila de personas armadas de pancartas coloridas, banderolas y chicharras, obligó a los vehículos a detenerse y se adueñó de las calles.

«Yo soy de otro planeta porque los terrícolas están destruyendo esta tierra», le respondió a dpa un hombre de unos 50 años y cabello y barbas largos y grises, que llevaba una faja andina y tocaba un pututu (caparazón de caracol marino empleado por los incas para hacer sus llamados de reunión).

«La tierra se defiende, la tierra no se vende», gritaba la multitud durante el recorrido, que fue custodiado discretamente por la Policía y no generó ningún incidente más allá del caos del tránsito.

La marcha fue el acto central de la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático, que, como ya se ha hecho costumbre, sesiona cada año en paralelo con las COP (Convenio de los Partes del Acuerdo Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático).

Para los líderes de la cumbre, el cuidado de la naturaleza no será posible mientras no se cambie el modelo de desarrollo capitalista, que, tras promover el consumo, elabora productos innecesarios y dañinos y emite gases de efecto invernadero que ponen en entredicho el futuro del planeta.

La ya famosa «bandera ecológica más grande del mundo», de casi 60 metros, hecha por campesinos de la región peruana de Cajamarca en 2012 en protesta un proyecto minero, fue flameada por los participantes durante los cerca de 90 minutos que duró el recorrrido, iniciado en otro parque céntrico, el Campo de Marte.

«¡Alerta, alerta, alerta que camina la lucha campesina por América Latina!», se escuchaba gritar a miembros de organizaciones bolivianas. Similares cánticos entonaban visitantes de Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá o varios países de África.

Una bicicleta gigante cubierta portaba una bandolera con la leyenda: «El pueblo se resiste. La libertad es nuestro futuro». Acompañaba esa escenografía un logotipo modificado de la COP20, con un hombre rubio con el símbolo del dólar en la cabeza y la palabra «oro» entre los labios.

Como cabeza de la marcha iban miembros de la Confederación de Campesinos del Perú, encargada de coordinar la marcha junto a la Confederación General de Trabajadores del Perú y la Confederación Nacional Agraria.

Ya en la plaza San Martín, varios oradores tomaron la palabra, pero la que más atención captó fue la coordinadora general de la Marcha Mundial de Mujeres, la mozambiqueña Graca Samo, quien instó a los presentes a continuar por la lucha de la justicia global.

«¿Qué cosa más haremos? ¿Vamos a marchar, gritar en la Cumbre y terminar por acá? ¡No! Necesitamos seguir, necesitamos continuar todos los días movilizando a todas las mujeres, los hombres y las familias, todas las naciones oprimidas por el capitalismo», enfatizó Samo.

Los participantes en la Marcha de los Pueblos no tuvieron en ningún momento intención de acercarse al Cuartel General del Ejército, lejos del centro, en el sureste de la ciudad, donde se desarrollan las audiencias de la COP20.

Los organizadores querían que la marcha fuera encabezada por uno de los líderes más visibles en la posición contestararia en el tema, el presidente boliviano Evo Morales, pero éste regresó el martes a su país tras lanzar en la sesión formal de la COP20 críticas al acto e insistir en la necesidad de un cambio de sistema.

Morales alegó razones de agenda para irse sin participar, pero además deslizó una razón «misteriosa», sobre la que no entró en explicaciones, al denunciar la presencia de ONG que están «al servicio del imperialismo».

Finalizada la ronda de oradores, los manifestantes se retiraron con la misma actitud pacífica que mostraron siempre. Tanto la COP20 como la Cumbre de los Pueblos deliberarán hasta el viernes.

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