domingo 23, enero 2022
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El rey del rock resucita en Londres Por Alexandra Paulfranz

Londres, 12 dic (dpa) – Elvis Presley saltando a la piscina de su casa de Memphis, con su hija pequeña en brazos ante la llegada de Papá Noel o cantando ante centenares de fans en un programa de televisión. «¡Elvis vive!», podría exclamar cualquiera que desde hoy y hasta agosto se adentre en el estadio O2 de Londres a ver la mayor retrospectiva sobre el rey del rock jamás mostrada en Europa.

Algunos de los objetos que se podrán ver en la ciudad del Támesis no habían salido hasta ahora de Graceland, la mansión de Elvis en Memphis (Tennessee). Allí pasó el rey del rock gran parte de su vida y allí murió también en 1977. Pero para muchos fans europeos, resulta demasiado caro viajar hasta Estados Unidos, afirma Kevin Kern, director de atención al público de Graceland. «Así que nos hemos traído una parte aquí».

Con 345 exponentes, «Elvis en el O2: La exhibición de su vida» se centra sobre todo en Graceland, pero también en la vida del mito, sus raíces y, como no podía ser de otra manera, la historia del rock’n’roll: «Pues eso es lo que simboliza Elvis», añade Kern. Y esa historia comienza esencialmente con dos temas que el joven conductor de camiones que soñaba con ser cantante grabó para su madre allá en 1953. Ocho dólares tuvo que pagar para poder utilizar un estudio de Memphis, pero su madre nunca las recibió: Elvis se las dejó a un amigo.

Con todo, el talento de aquel joven no pasó desapercibido en el estudio. Elvis se convirtió rápidamente en una estrella que, además, descubrió lo rentable que podía ser el merchandising. Chapas en las que se lee «I like Elvis» junto a otras que rezan «I hate Elvis», figuritas de yeso, guitarras e incluso pintalabios con la inscripción «Keep me always on your lips» («Tenme siempre en tus labios») fueron un éxito de ventas que acercaron el ídolo a sus legiones de fans.

Y es que en el O2 Arena de Londres, el Elvis real y el mito se dan la mano: junto a las vitrinas de merchandising se sitúa una de las dos carteras de Elvis. El segundo monedero se encuentra unas salas más adelante, dedicadas al lado más familiar del mito. En una de ellas, aparece con su hija. «Eso demuestra que era como muchos otros: un padre», declara Kern.

Un padre que ni siquiera en casa llevó jamás unos jeans, al que le apasionaban los caballos, el squash y el kárate, apodado «Tiger» y que tuvo que proteger su vivienda con un muro de las desatadas jóvenes que lo adoraban. Uno que, debido a la enorme cantidad de correo que recibía de sus fans femeninas, tuvo incluso que agrandar su buzón.

Sin embargo, pese a lo ambicioso de la retrospectiva no está todo. La discográfica de Elvis destrozó muchos de sus trajes de los años 50 para el lanzamiento de un disco recopilatorio, de modo que cada edición especial pudiera tener un pedacito del rey del rock. Eso sí, seguro que los fans que compraron aquel álbum aún conservan los retales.

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