viernes 21, enero 2022
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Protestas contra racismo policial, un toque de atención a Obama y el Congreso

Washington, 14 dic (EFE).- Las manifestaciones celebradas este sábado en EE.UU. contra la violencia racial de la Policía representan un toque de atención al presidente del país, Barack Obama, y al Congreso para que promulguen leyes que solucionen el problema.

Más de 25.000 personas marcharon en Nueva York para expresar su repulsa por la muerte de ciudadanos negros a manos de agentes blancos, secundando un llamamiento nacional de la organización «Resistencia Popular» para escenificar una «ola de indignación».

Las protestas, en general pacíficas, también se repitieron en otras ciudades del país, como Boston, Los Ángeles, San Francisco y Washington, donde sobrevoló el recuerdo, entre otros, de los casos de Eric Garner y Michael Brown, que han suscitado gran polémica.

Eric Garner falleció el pasado julio en Nueva York a manos del policía blanco Daniel Pantaleo, contra el que un gran jurado decidió no presentar cargos hace once días.

Garner, de 43 años, era asmático y murió por asfixia, según determinó la autopsia, luego de que Pantaleo le colocara el brazo alrededor del cuello y ejecutara una llave de estrangulamiento, acto que fue grabado por un transeúnte en video.

Otro gran jurado decidió el pasado mes no formular cargos contra el policía blanco Darren Wilson por la muerte del joven negro Michael Brown.

Wilson, de 28 años, tiroteó a Brown, de 18 años, tras robar éste una caja de cigarrillos en un supermercado de Ferguson, un suburbio de San Luis (Misuri), en circunstancias no aclaradas públicamente.

Especial simbolismo político tuvo la manifestación en la capital de Estados Unidos, donde miles de personas, al grito de «Justicia para todos», se congregaron en la Plaza de la Libertad, cerca de la Casa Blanca, y marcharon hasta el Capitolio, sede del Congreso.

Al frente de la multitud se encontraba el reverendo Al Sharpton, uno de los grandes líderes de la comunidad negra de Estados Unidos y gran promotor de la manifestación en Washington, quien cree que Obama y el Congreso deben tomar cartas en el asunto.

«Necesitamos cambios en la legislación, no sólo protestas, para que se haga algo», afirmó Sharpton.

El reverendo sostiene que los poderes Legislativo y Ejecutivo deben aprobar leyes que obliguen a todos los policías a portar cámara adheridas al cuerpo para grabar su contacto con la ciudadanía, y creen la figura de un fiscal especial encargado de investigar negligencias policiales.

Sharpton también defiende una legislación para eliminar la evaluación por perfil racial en los cuerpos de seguridad, así como para establecer una nueva sección en el Departamento de Justicia que aborde las tensiones entre la comunidad afroamericana y la Policía.

«Miembros del Congreso, tengan cuidado. Vamos en serio (…). Queremos que el Gobierno se implique», advirtió el reverendo.

La Liga Nacional Urbana, un grupo defensor de los derechos civiles, también ha pedido a las autoridades una reforma de la Policía y la designación de fiscales especiales para investigar los abusos de las fuerzas de seguridad.

El presidente de la Liga, Marc H. Morial, considera que ha llegado el momento de un «cambio histórico», impulsado por «millones de estadounidenses que ahora han tomado las calles y las redes sociales» a la luz de los citados casos de violencia racial.

Ante la creciente presión popular, Obama -primer presidente negro de la historia de EE.UU.- anunció a comienzos de mes una serie de medidas para combatir la «creciente desconfianza» entre los departamentos de policía locales y las comunidades, especialmente las minorías, algo que consideró «un problema nacional».

El mandatario pedirá al Congreso invertir 263 millones de dólares durante un periodo de tres años en policías locales, incluidos 75 millones para que unos 50.000 agentes más lleven cámaras incorporadas a su uniforme o su cuerpo, con el fin de grabar su interacción con civiles.

A la espera de que esas palabras se traduzcan en hechos, más de cien empleados negros del Congreso se manifestaron este jueves a las puertas del Capitolio en solidaridad con las familias de Eric Garner y Michael Brown.

La protesta, respaldada con pancartas en las que se leían mensajes como «No puedo respirar» (la ya famosa frase pronunciada por Garner antes de morir), tuvo lugar la misma semana en que el Comité Judicial del Senado celebró una sesión sobre derechos civiles y abogó por una reforma del sistema de justicia penal.

Durante la sesión, desarrollada el martes, el senador demócrata afroamericano por Nueva Jersey, Cory Booker, condenó un sistema que ha llevado «más afroamericanos ahora a prisión (…) que todos los esclavos en 1850».

De cualquier modo, el camino hacia una mejor relación entre las fuerzas de seguridad y la comunidad negra parece aún muy largo, según una encuesta publicada esta semana por el centro de estudios Pew, con sede en Washington.

De acuerdo con el sondeo, hecho entre el 3 y el 7 de diciembre a 1.507 adultos de EE.UU., el 52 por ciento de los negros entrevistados piensa que la relación entre la Policía y las minorías irá a peor el próximo año, frente a un escueto 16 por ciento que prevé una mejora.

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