jueves 26, mayo 2022
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Berlín dice que en Alemania no hay lugar para la ultraderecha y la xenofobia

Berlín, 15 dic (EFE).- El Gobierno alemán advirtió hoy de que en el país «no hay sitio para la extrema derecha y la xenofobia», en un mensaje a los miles de personas que desde hace semanas se manifiestan contra la política de asilo y la supuesta «islamización» del país.

En rueda de prensa, el portavoz de la cancillería, Steffen Seibert, se refirió a las marchas organizadas por grupos como Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) en Dresde (este de Alemania), que ha convocado una nueva manifestación para hoy tras sacar a la calle a cerca de 10.000 personas la semana pasada.

Poco después, la canciller, Angela Merkel, reiteró su advertencia en una rueda de prensa junto al primer ministro búlgaro, Boiko Borisov.

«En Alemania existe efectivamente libertad de manifestación. Pero no hay sitio para campañas de difamación y calumnias contra las personas que vienen de otros países. Todo el mundo debe tener cuidado de no ser instrumentalizado por los promotores de esos eventos», manifestó Merkel.

Su portavoz aseguró que la inmigración y la política de integración es un asunto central en la gestión del Gobierno alemán y garantizó que el Ejecutivo entiende que haya ciudadanos que planteen sus dudas ante la creciente llegada al país de refugiados.

Pero marcó distancias claras entre esa preocupación a la que debe dar respuesta el Gobierno y las manifestaciones que se suceden cada lunes en Dresde o las concentraciones que han tenido lugar en otras ciudades, en las que «se rechaza en bloque a personas de otras creencias».

Seibert subrayó además la necesidad de recordar la contribución de los inmigrantes a Alemania en los últimos años.

Las palabras de Merkel y de su portavoz preceden a la marcha que ha convocado «Pegida» para esta tarde en Dresde, ciudad que será de nuevo también escenario de una contramanifestación bajo el lema «Dresde para todos. Por un Dresde abierto al mundo».

Según la policía, la semana pasada Pegida consiguió reunir a unas 10.000 personas mientras alrededor de 9.000 se dieron cita en la contramarcha.

En declaraciones ayer a la primera cadena de la televisión pública, el vicecanciller alemán y titular de Economía, Sigmar Gabriel, consideró que no se puede decir que todos los que salen a la calle sean neonazis, pero estimó que «quienes se manifiestan y no son neonazis deben distanciarse de ellos».

En la misma línea, el ministro de Justicia, Heiko Maas, apostó en el diario «Süddeutsche Zeitung» por «desenmascarar» a Pegida, convencido de que en sus manifestaciones hay personas «claramente afines a la xenofobia» y eso es algo «repugnante».

A su juicio, el movimiento era «una vergüenza para Alemania» y lo que «lo que está ocurriendo en las calles de Alemania no tiene ninguna justificación».

Sólo el partido euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD) ha mostrado sus simpatías por este grupo de nuevo cuño.

Mientras la inmensa mayoría de fuerzas políticas se desmarcan de las manifestaciones, el líder de AfD, Bernd Lucke, ha hecho hincapié en que «la mayoría de sus reclamaciones son legítimas».

Antes de «Pegida», las alarmas ya habían saltado en Alemania con la irrupción de «Hooligans contra salafistas», una organización en la que confluyen aficionados al fútbol violentos y ultraderechistas y que llegó a concentrar en Colonia en octubre a miles de radicales.

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