lunes 16, mayo 2022
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Obama busca hueco en los libros de historia con acercamiento a Cuba

Washington, 17 dic (dpa) – Asediado por las crisis internas y externas, con bajos índices de popularidad y limitado frente a un Congreso en su contra, Barack Obama dio hoy un golpe de timón que marcará sus ocho años de mandato y su futuro en los libros de Historia al acordar un acercamiento con Cuba tras medio siglo de enfrentamiento.

El gesto, arriesgado, sorprendente e histórico, ha sido aplaudido en el exterior y criticado por sus rivales políticos y por parte de la comunidad cubanoamericana de Florida.

Lo que en un principio comenzó como unas negociaciones secretas para el intercambio de prisioneros entre La Habana y Washington terminó con el histórico anuncio del inicio de conversaciones para la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas desde 1961.

Si lo logra, Obama se hará un hueco en los libros de historia por poner fin a un conflicto que abarca más de medio siglo y que ha traído de cabeza a diez presidentes estadounidenses.

«Estos 50 años (de embargo económico y comercial a Cuba) han demostrado que el aislamiento no ha funcionado. Es hora de probar un nuevo enfoque», dijo Obama en un discurso en la Casa Blanca.

Teniendo en cuenta que desde hace 35 años Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas con China y que desde hace dos décadas restablecieron sus relaciones con Vietnam, Obama cree que ya es hora de normalizar las relaciones con la isla. «No pienso que podamos seguir haciendo lo mismo durante cinco décadas más y esperar un resultado distinto», dijo el presidente.

«Solamente nos separan 90 millas. Pero año tras año, se endureció la barrera ideológica y económica entre los dos países», recordó Obama.

El presidente anunció que ha ordenado la apertura de una embajada en La Habana y ha engargado al secretario de Estado, John Kerry, que inicie el proceso para revisar la presencia desde 1982 de Cuba en la lista de Estados patrocinadores de terrorismo. También anunció una serie de medidas económicas destinadas a facilitar el envío de remesas y los viajes desde territorio estadounidense a la isla.

Estos cambios no supondrán el levantamiento del embargo económico y comercial a Cuba, ya que sólo el Congreso de Estados Unidos puede aprobar esa medida.

El acuerdo fue bien recibido en el exterior, sobre todo en América latina. Obama anunció que acudirá el próximo mes de abril a la Cumbre de las Américas, que se celebrará en Panamá, donde está previsto que Cuba participe por primera vez.

El Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, felicitó al presidente Obama «por haber dado estos históricos pasos, tan necesarios como valientes, para restablecer unas relaciones diplomáticas rotas en 1961».

Hasta el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cuyo país mantiene desde hace años un tenso vínculo con Estados Unidos, aplaudió a Obama.

Pero el mandatario estadounidense encontrará resistencia en Miami, la capital del exilio cubano, y en Washington, sobre todo por parte de los congresistas de origen cubano, que se oponen a la más minima concesión a los hermanos Castro.

El presidente fue duramente criticado por el senador Marco Rubio y los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, los tres miembros del Partido Republicano, y también por miembros de su partido, como el senador demócrata Bob Menéndez, que consideró «erróneo» el cambio de política hacia Cuba anunciado por el presidente.

La decisión unilateral y ejecutiva refuerza el enfrentamiento con el Congreso, dominado por la facción republicana, de cara a los dos últimos años de su mandato, en los que Estados Unidos necesitará consensos para sacar adelante la legislación más importante.

Durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2008, Obama dijo que de llegar a la Casa Blanca no eliminaría el embargo, pero sí estaría dispuesto a entablar un diálogo «directo» con La Habana.

Cuando asumió el cargo, prometió examinar la política de Estados Unidos hacia Cuba. Y dio un primer paso: levantó las restricciones para los estadounidenses de origen cubano para viajar y enviar giros a sus familias en la isla, medidas muy criticadas por el ala más dura del exilio cubano, pero comprendida por las nuevas generaciones de cubano-estadounidenses.

Otro gesto de que algo estaba cambiando en las relaciones entre Washington y La Habana fue el apretón de manos que se dieron Raúl Castro y Obama en diciembre de 2013 en el funeral de Nelson Mandela en Sudáfrica. Su próxima cita ya tiene fecha y lugar: el 10 y 11 de abril en Panamá, en la Cumbre de las Américas.

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1 COMENTARIO

  1. Obama debe pisar a los gusanos anticubanos y romper paradigmas enquistados en la política yanki. Aún le falta un paso fundamental cual es no vetar los derechos históricos del pueblo palestino a un estado propio dentro de las fronteras de 1967.

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