martes 25, enero 2022
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Ataque de hackers a Sony despierta el fantasma de guerra cibernética

Washington/Seúl, 21 dic (dpa) – Estados Unidos y Corea del Norte intercambian amenazas como en los momentos álgidos de la Guerra Fría; aunque la contienda se libra por ahora en el ciberespacio.

El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció una reacción «adecuada» al ciberataque contra el estudio de cine de Sony Pictures del que Washington acusa a Pyongyang. No le quedaba otra opción, pues lo ocurrido no sólo obliga a Estados Unidos a dar una respuesta, sino que también lleva aparejado un cierto chantaje.

El hecho de que otro país consiga hacer daño a la libertad de expresión en Estados Unidos supone una humillación para Washington. Una nación que se presenta como faro de la libertad en el mundo no puede aceptarlo sin más.

La decisión de Sony Pictures de cancelar la sátira «The Interview», en la que los protagonistas reciben el encargo de matar al líder norcoreano Kim Jong-un, puso a Estados Unidos en una situación muy difícil, opina Scott Snyder, experto en Corea del think tank Council on Foreign relations.

Obama debe encontrar un camino de quitar a los enemigos del país la impresión de que «esas amenazas podrían funcionar de verdad».

En estos momentos, en países conectados en red como Estados Unidos y Corea del Sur el miedo a una ciberguerra es especialmente grande, como dejó en evidencia el escándalo por el ataque de hackers.

El gobierno estadounidense considera que se trata de un «ataque a la seguridad nacional». Pero ¿qué opciones tiene Estados Unidos? Las posibilidades de castigar la acción norcoreana son muy limitadas. El ex secretario estadounidense de Seguridad Interior Tom Ridge cree que a Washington sólo le queda la opción de responder con una acción cibernética, al menos para neutralizar la infraestructura de los hackers.

No está claro hasta dónde llegan las capacidades norcoreanas para una guerra en el ciberespacio. Según el servicio secreto surcoreano, el país vecino lleva años equipándose para una guerra cibernética, incluso cuando el régimen comunista niega a sus ciudadanos el acceso a Internet.

Pyongyang forma brigadas de hackers para perpetrar ataques en el extranjero. El Departamento de Defensa estadounidense ve en las «operaciones cibernéticas ofensivas» una «vía económica de desarrollar opciones militares asimétricas y fáciles de negar».

Corea del Norte acusa a Estados Unidos desde hace año de llevar a cabo una política hostil contra su país. Pero el motivo más probable del ataque norcoreano a Sony Pictures es la controvertida película «The Interview».

Y es que Corea del Norte es especialmente sensible a las críticas a su líder desde el extranjero. Pyongyang calificó la película de una «acción terrorista y de guerra», pero sin embargo el país niega tener algo que ver con el ataque de hackers.

El sábado, Corea del Norte incluso propuso a Estados Unidos investigaciones conjuntas sobre el caso, algo que los expertos interpretaron como un paso de Pyongyang para presionar a Washington, ya que es muy improbable que éste acepte la oferta de colaboración. Pero si rechazan la propuesta, amenazó Corea del Norte, el país tendrá que afrontar consecuencias. Hoy, tan sólo un día más tarde, Pyongyang amenazó con ataques militares contra suelo continental estadounidense.

¿Y ahora qué? La cruz para Estados Unidos es que en el régimen comunista aislado internacionalmente apenas queda poco espacio para nuevas sanciones, pues el país ya está copado desde hace años de castigos por su controvertido programa nuclear.

¿Y un ataque cibernético? Albergaría el riesgo de que estalle una auténtica «ciberguerra» entre los dos países en la que Estados Unidos, con su desarrollada infraestructura -desde el sector energético al del transporte, pasando por el sistema el sanitario- ofrece muchos más objetivos de ataque que Corea del Norte.

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