miércoles 19, enero 2022
spot_img

El Gobierno y su accionar político: Un análisis de cierre de año 2014

Columna “Pensamiento Crítico”

Un inquietante clima de opinión nacional

Impera en Costa Rica al cerrar el año 2024 un entorno psicosocial de gran frustración con el comportamiento de la economía y del Gobierno PAC-Solís (GPS), combinado con un sentimiento generalizado de pesimismo acerca  del futuro del país, del familiar y el personal.

Así lo revelan las más recientes desde las encuestas salidas de las Escuelas de Ciencias Políticas y Estadística de la UCR sobre votantes y consumidores, hasta aquellas montadas por las cámaras empresariales para medir la atmósfera nacional en materia de comercio, producción, inversiones y empleo. ¿Será esto casual o existen causas fundamentales que explican la desazón y el desengaño?

Algo tiene que ver el telón de fondo económico

Pensamos que hay raíces del estado de ánimo nacional en el insuficiente dinamismo y rendimiento de la economía y más desde que fuera azotada desde el 2007-2008 por una larga e imbatible recesión del capitalismo global. Solo crecen los sectores financiero-bancario y en menor medida el comercial, como es lo esperable en un tipo de economía volcada hacia la especulación bursátil, el mercantilismo y el mercado mundial. Y donde nada han hecho los operadores del modelo neoliberal excepto esperar sentados a que una reactivación venga de afuera, rehusando construir adecuadas opciones de defensa contra las frecuentes caídas de la inversión extranjera y de los mercados externos de capitales y de bienes y servicios.

En efecto, una y otra vez, a lo largo de más de treinta años, hemos sido víctimas de esa frustrante incapacidad de las élites de generar medidas eficaces contra la extrema dependencia externa; la derivada de una inserción incontrolada y de altísimo riesgo en el mercado internacional y lograda mediante la apertura comercial y la liberalización financiera patrocinadas por los organismos financieros internacionales, los verdaderos controladores y conductores de la política económica local.

Mientras tanto, el mercado interno -llamado de la “vieja economía”- no solo fue descuidado y librado a su suerte, sino que ha sido incapaz por sí mismo de compensar la pérdida de dinamismo del sector corporativo exportador -un sector de enclave llamado de la “nueva economía”-. A ello, sumemos el deterioro del fisco, al disminuir los tributos e ingresos del gobierno por el efecto combinado de la recesión, la corrupción tributaria y la subida de los gastos.

Hoy día no es sorprendente que estemos viendo los resultados acumulados de todas esas fallas y debilidades.

El GPS no da indicios de cambio en la política económica y fiscal

Si bien luce depresivo el panorama económico y fiscal en el que asume el poder el  GPS, más lamentable y desesperanzador es para la ciudadanía el saber que de seguro seguirá esta administración empecinada en continuar por el mismo camino y con los mismos lamentables resultados de antes en materia de política económica.

Al cabo de medio año, el gobierno habla de querer hacer algo efectivo para estimular la producción y el empleo. Pero no logra sobreponerse a los malos tiempos debido a que, en la práctica diaria, sus decisiones lucen reactivas e ineficaces, improvisadas, de corto plazo, y fatalmente “pro-cíclicas”: logran el efecto contrario al fin que persiguen, al contraer con políticas de austeridad el gasto, la capacidad adquisitiva de la población trabajadora, y la demanda interna.

Tampoco encuentran en Zapote fórmulas para vincular la política social a la generación de empleo, manteniéndose la burocracia del sector social dentro del marco asistencialista tradicional, al par que se deterioran los servicios, aumentan los perjuicios para el bienestar, y bajan la productividad de la población ocupada, mientras prosigue galopante la precarización del mercado laboral. Por tanto, nada fuera de lo acostumbrado en los últimos treinta años.

Pero hay causales de malestar general que no son económicas

Sin embargo, y por más impactante que sea, no todo podemos achacarlo al manejo y comportamiento de la economía, sea la global o la local. De camino se cruzan varios factores ligados a la coyuntura política y al ascenso de un nuevo gobierno, el flamante y novel GPS con su plan de “Gran Cambio de Rumbo”, anunciado por LGS cuando era candidato y se presentaba entonces como un buen prospecto de líder carismático, capaz de realizar grandes transformaciones.

Muchas han sido las noticias y análisis acerca de los problemas, las contradicciones y fallas de la gestión gubernamental del GPS, mostrando bien la prensa que todo va muy al estilo de la Partidocracia tradicional. No vamos a repasar esos insumos mediáticos, los que en general no pasan de contemplar solo la superficie de los acontecimientos. Nos interesa hurgar más bien en las posibles causas más profundas de los mismos; y sobre todo en una muy particular que moldea la praxis política de todo el GPS desde sus bases mentales mismas, desde los sustratos cognitivos y afectivos de sus más altos operadores políticos y administrativos, tanto en Zapote como en Cuesta de Moras y en los niveles decisorios de la administración.

Ya fue esa causa anunciada por LGS hace. Sucedió al usar un dicho popular para intentar explicar la inobservancia de sus ofertas de campaña y del inefable compromiso con un gran cambio de camino, sus indecisiones y vacilaciones, las fluctuaciones y contradicciones tan flagrantes de su gestión al frente del GPS como un todo: “No es lo mismo verla venir que bailar con ella”, dijo públicamente.

Ahora bien, no estamos ante una causa objetiva o material ubicada en el entorno de nuestro sistema político –por tanto, externa- la que hace al GPS comportarse como lo viene haciendo. Ya que la causa pensamos que proviene más bien del trasfondo subjetivo de los propios actores involucrados en la gestión del GPS. Tiene que ver con los “a prioris” o el paradigma ideológico que comparten y que les empuja a actuar como lo hacen a diario. En él se asienta la toma de decisiones del alto círculo del GPS –tanto cuando las hay como cuando no las hay-; y que hace a éste funcionar muy en concordancia con el status quo y la reproducción del modelo de economía política instaurado por el PLUSC-bipartidismo y el ascenso de los Arias al poder con su meritocracia e ilegal e ilegítima estructura de gobierno: “Estado Paralelo”.

Es ese bipartidismo y su forma corrupta y desviada de Estado, el eje clave del dominio de la Partidocracia –en especial, pero no solamente, de su ala verdiblanca-, con plena vigencia en la actualidad. Es esa estructura la que ni LGS ni el PAC muestran voluntad real de desmontar con su zigzagueante discurrir, donde -valga la pena anotarlo- cuentan con el apoyo (nada casual) de uno de los dos pilares del viejo bipartidismo: el PUSC, en pleno disfrute de un co-gobierno con visos de llegar a ser una insospechada reedición del bipartidismo.

Hasta aquí una sucinta descripción del estado de cosas reinante al cierre de este año político.

Queda pendiente para la semana entrante responder a la pregunta sobre cuál es la causa subyacente al accionar del GPS 2014, la que lo hace meterse más y más en el sostenimiento del orden (o desorden) existente, sin poder por ello entrar en la prometida ruta de un cambio cualitativo, realmente transformador e innovador en materia de formulación y manejo de las políticas públicas.

Hacemos un adelanto: no es solo por motivo de las zancadillas, bloqueos y  presiones de grupo provenientes de distintos círculos de poder, estratos y clases sociales, que esa conducta del GPS viene produciéndose.

Las tensiones y conflictos que enfrenta eran esperables y son normales en los períodos de acomodo post-electoral, cuando precisamente los partidos y sus maquinarias casi desaparecen, quedan reducidos a sus fracciones parlamentarias, e intentan los diputados jugar en esos (estos) momentos a una especie de “tercera ronda electoral” en asocio con distintos grupos minoritarios de presión, especialmente de los sectores empresariales y bancario-financieros que controlan la economía con ayuda de sus aliados transnacionales.

Una tercera ronda muy peculiar, donde los efectos de la primera y la segunda se tratan de anular para que queden atrás, demostrándose que en esta falsa democracia que vivimos como farsa, ni elecciones ni los ciudadanos deciden nada. Es el momento de que entre a gobernar la Partidocracia, como de costumbre. Más esto tampoco tiene nada de sorpresivo ni extraño, porque la ilegitimidad y no la legitimidad se ha vuelto la norma del régimen y del accionar de sus más poderosos operadores.

Diríamos que la procesión anda por otro lado, que el frío no está en las cobijas, sino –y que no se olvide esto cuando retomemos el tema la semana entrante- que, la principal razón de lo que sucede, radica ni más ni menos y antes que nada en el presidente LGS, en su círculo íntimo y equipo de gobierno, y en el PAC mismo.

Ya veremos de qué se trata el síndrome de marras, que a todos esos insignes actores los afecta y carcome por igual, y que lastimosamente tendrá frustrantes repercusiones sobre la psique y el devenir inmediato de una ciudadanía que aún espera ilusionada los indicios del Gran Cambio, que por lado alguno se ve venir.

José Luis Vega Carballo es Sociólogo

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias