viernes 21, enero 2022
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EL ANTICIPO ELECTORAL GENERA INCERTIDUMBRE ANTE EL FUTURO DE GRECIA

ATENAS (dpa) – 31 Dic. Tras cuatro duros años de austeridad, los primeros atisbos de recuperación comienzan a asomar en Grecia, al menos a juzgar por las cifras de crecimiento económico. Sin embargo, las nuevas turbulencias políticas tras la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas colocan un gran interrogante sobre el futuro.

El drama griego comenzó el 1 de enero de 2002, con la introducción del euro. La prensa celebró entonces la llegada de una moneda fuerte frente al dracma, pero se equivocaron. Los gobiernos de Atenas, tanto socialistas como conservadores, inflaron el aparato estatal y solucionaron todos los problemas acudiendo a los créditos. El auge crediticio se extendió entre la sociedad, hasta el punto de que además del Estado, casi la totalidad de la clase media vivía del dinero prestado.

«Lo único que hemos hecho ha sido consumir. Nos hemos vendido cosas unos a otros», dice el empresario Tolis Nikolaou. «Sin embargo, eso no era economía, era una gran fiesta», añade este sexagenario griego que durante 25 años dirigió la mayor cadena de electrodomésticos del país. Y aquella fiesta popular llegó a su fin con el estallido de la crisis financiera, en 2009.

Hoy en día, Grecia se ha reorientado, buscando salidas realistas como el turismo, la agricultura y el sector sanitario. Además, el país apuesta por el comercio marítimo, aprovechando su situación estratégica entre tres continentes: Europa, África y Asia. Algo que no pasa desapercibido para China, que ha arrendado una amplia parte del puerto del Pireo.

Así, el Pireo se ha convertido ya en plataforma para los productos chinos destinados a Europa central y del este. Otras partes del puerto son utilizadas además por compañías estadounidenses y japonesas, mientras que las conexiones ferroviarias con Europa central están siendo saneadas y ampliadas.

Por otro lado, el turismo en el país helénico vivió este año un boom con más de 22 millones de visitantes. El sector supone casi un 20 por ciento del producto interior bruto (PIB) del país y hay planes de ampliar la oferta para turistas de la tercera edad en los meses de invierno. Además, varias clínicas privadas han firmado contratos con países árabes para que acaudalados ciudadanos del Golfo reciban tratamiento médico en Grecia.

La agricultura también sigue ofreciendo grandes posibilidades. El precio del aceite de oliva griego subió en 2014 de 1,80 a cuatro euros debido a la mala cosecha en otros países mediterráneos competidores. «Tenemos que apostar más por la calidad, y venderla como marca», cuenta a dpa la productora Agathi Tagari, de la región de Filiartra. Tampoco el vino griego cuenta con una buena posición de mercado, añade haciendo una mueca.

Las mayores inversiones desde el estallido de la crisis provienen de Alemania. A finales de noviembre, la operadora alemana de aeropuertos Fraport resultó vencedora en la privatización de 14 aeropuertos regionales griegos, concesiones que se saldaron por un total de 1.234.000 millones de euros. Pero que lleguen inversiones de este tipo depende de la estabilidad política y la calma.

A finales de 2014, la tasa de desempleo en Grecia retrocedía, aunque sólo muy ligeramente, y tras una dura recesión, se espera que el año finalice con un crecimiento del 0,6 por ciento. Para 2015, la Comisión Europea pronostica incluso un incremento del 2,9 por ciento. La duda es, ahora, si con la crisis de gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas podrá mantenerse el optimismo.

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