lunes 5, diciembre 2022
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El «silencio» del papa emocionó a los supervivientes del tifón Yolanda

Tacloban (Filipinas), 17 ene (EFE).- Los más de 100.000 peregrinos, supervivientes del tifón Yolanda, que acudieron a la misa en Tacloban, en la isla de Leyte, quedaron profundamente emocionados por un papa Francisco que aseguró que no tenía palabras ante tanto sufrimiento.

La mayoría de los peregrinos que hoy abarrotaron la explanada adyacente al aeropuerto de Tacloban lo perdieron todo en noviembre de 2013, cuando el peor ciclón de la historia con vientos de 320 kilómetros por hora y zonas que quedaron sepultadas bajo 7 metros de agua.

«Perdonadme, no tengo palabras, pero Dios no os defraudará», dijo Francisco a los peregrinos y después pidió guardar unos minutos de silencio.

«Lo que más me ha emocionado ha sido cuando el papa ha pedido guardar silencio, porque cuando se acabó el tifón lo único que quedó era el silencio», explicó a EFE una Letezia, una mujer de unos 50 años, que asistió a la misa con un grupo de peregrinos desde Ormoc, una localidad cercana.

Analyn Pesquera, una joven también Ormoc, que vino a Tacloban con su madre y unos cuantos amigos y familiares, empapada y llena de barro expresaba su felicidad por ver al papa.

«Ha sido un detalle que haya querido hablar español para poder ser mas cercano a nosotros. Me ha gustado mucho cuando decía no tener palabras ante lo que pasó», dijo Pesquera,

La madre de Analyn, emocionada hasta las lágrimas, aseguraba que nunca podría haber pensado vivir algo como «el tifón», pero sobre todo «haber visto al papa» aunque fuera de lejos,

Todos ellos cuentan la historia de devastación que vivieron tras el tifón, que asoló totalmente la isla de Leyte y los alrededores, causando más de 8.000 víctimas y numerosos desaparecidos.

Muchos llevan en sus manos las fotos, ahora mojadas, de los parientes que perdieron en esta catástrofe.

«Pero nos levantaremos. Somos gente fuerte. El papa nos ha dado la fuerza», explicó Conchita Pan una de las peregrinas que con su familia y amigos llegó desde la cercana isla de Samar, tras ochos horas de viaje.

Han pasado toda la noche en esta explanada, a pesar de que durante la madrugada comenzó a llover y se convirtió en un lodazal, llevan sus pertenecías en sacos y están cansados, pero vuelven felices porque para muchos se ha cumplido el sueño de su vida.

Los peregrinos agradecían la presencia de los medios de comunicación en esta isla perdida del Pacífico: «Gracias por haber venido a vernos», afirmaban cuando veían a un periodista,

Ataviados con sus impermeables amarillos, el mismo que el papa no se quiso quitar durante toda la visita, fueron abandonando el recinto y algunos emprendieron una marcha de varios kilómetros andando para regresar a casa

«No os podéis ni imaginar los esfuerzos que ha hecho esta gente para poder estar aquí», explicaba a EFE uno de los tantos voluntarios encargados de distribuir agua a los peregrinos.

El papa, que tenía previsto pasar toda la jornada en la isla y visitar la localidad de Palo, tuvo que acelerar sus actos, pero pudo también almorzar y saludar a 30 familias que perdieron a muchos familiares tras el tifón.

También se detuvo durante una decena de minutos en una casa de un pescador de Palo y su mujer y que tienen dos niños, como símbolo de cercanía a la población, según explicó el portavoz vaticano Federico Lombardi en el avión papal.

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