lunes 26, septiembre 2022
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Condenamos el terrorismo, pero…

La Asociación de Periodistas de Costa Rica Veteranos, no puede menos que condenar los actos terroristas ocurridos en Francia en días recientes, igual que lo hacemos con todo tipo de terrorismo, venga de donde venga, y que esta vez ha utilizado como disfraz el fundamentalismo islamista, para vengar, según sus autores, los agravios del semanario satírico Charlie Hebdo al profeta Mahoma, fundador de su  religión.

Poco a poco va pasando el tiempo de la indignación. Ahora debe seguir el tiempo de la reflexión. Es en ese sentido que  damos nuestro aporte.

En estos lamentables hechos, como en muchos otros semejantes que vienen ocurriendo en Europa, en el Medio Orienta, en América, en África y en casi todos los rincones del mundo, nos encontramos con un trasfondo bíblico. Debemos tener presente que el judaísmo,  el cristianismo  y el  islamismo, las tres religiones  más difundidas en el mundo y también con más influencia social, cultural, política,  económica y militar en la comunidad internacional, se fundamentan en La Biblia. El conjunto de países que se encuentran bajo esta determinante influencia, constituye por tanto lo que podemos llamar la Civilización Bíblica.

En el Antiguo Testamento encontramos muchos  terribles ejemplos de crueldad y de barbarie, como la Ley del Talión: “Ojo por ojo, diente por diente”, que es la suprema justificación de la venganza; pero también  hay otros  de amor y de perdón.  En el Nuevo Testamento, aparece Jesús de Nazaret. Un maestro de la Ley le pregunta: “Cuál de los mandamientos encabeza a los demás?” Jesús le contestó: “El primer mandamiento es: Escucha Israel: el Señor nuestro Dios, es el único Señor. Al Señor tu dios amarás con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. Y después viene éste: amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay ningún mandamiento más importante que estos.” El maestro de la ley le dio la razón, y añadió que ese mandamiento, “vale más que todas las víctimas y todos los sacrificios”, que, como sabemos, eran ofrendas a Dios. (Evangelio de Marcos).

En el Evangelio según Mateo, Jesús se refiere al mismo tema: “Se dijo, asimismo: “Ama a tu prójimo y guarda rencor a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores. Así serán  hijos de su Padre que está en los cielos. El hace brillar el sol sobre malos y buenos, y caer la lluvia sobre justos y pecadores.”

En el libro de Génesis leemos cómo Ismael e Isaac, hijo el primero de la esclava egipcia Agar y a quien se considera padre del pueblo árabe, y el segundo de Sara, esposa de  Abraham, fundador del pueblo judío, fueron hermanablemente a dar sepultura a su anciano padre en la cueva de Macpelá,  pese a los hondos sentimientos de discordia que podría haber entre ambos por hechos  familiares del pasado muy dolorosos. Si hoy ambos pueblos siguieran su ejemplo, se terminaría el baño de sangre de hermanos que durante tantas décadas viene ocurriendo sobre todo en Palestina, y en mucho menos escala  -aunque igualmente lamentable-  en su vecino limítrofe Israel.

Pensamos que los dirigentes del judaísmo, del cristianismo y del islamismo, si no pueden ponerse de acuerdo en materia  doctrinal, sí  podrían  construir sobre sólidas  bases bíblicas un código de ética al que se sometan ellos y  todos sus fieles, y que a la vez comprometa a toda la Civilización Bíblica a tomarlo como norma rectora de sus acciones. Ese sería el mejor aporte a la construcción de una paz firme y duradera en esa convulsa región del planeta.

Y el ilustrado pueblo francés, mayoritariamente cristiano, y quienes financian  la publicación satírica Charlie Ebdo, modelo de periodismo chocarrero, deben comprender que la libertad de expresión, para ser acreedora de respeto, debe ser ejercida con responsabilidad y con elevados principios éticos. La mofa, la ridiculización, la burla descarada y grosera de líderes religiosos históricos, que son la fuente de inspiración de los  pueblos que siguen sus enseñanzas,  atenta contra la convivencia pacífica de las distintas comunidades religiosas, tanto en Francia como en cualquier parte del mundo. Y no nos engañemos: si Charlie Ebdo es un éxito de circulación y un muy buen negocio, es porque así lo quiere el gran público francés, que espera con morbosa avidez su salida cada semana. Si así no fuera,  Charlie Ebdo habría cerrado ya sus puertas.

(*) Junta Directiva

Firma responsable:

Carlos Manuel Longhi Carvajal

Presidente

Ced. Id. 1-247-617

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