jueves 1, diciembre 2022
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Zambia votará en medio de la desaceleración económica y rencillas políticas

Lusaka, 19 ene (EFE).- Zambia, el mayor productor de cobre de África, celebra mañana elecciones presidenciales en un momento decisivo para consolidar el crecimiento económico de los últimos años y dejar atrás las rencillas políticas desatadas después de la muerte del presidente Michael Sata.

El fallecimiento de Sata el pasado octubre y la consiguiente convocatoria de elecciones provocó un cisma tanto en el partido dirigente Frente Patriótico (PF en inglés) como en el opositor Movimiento para la Democracia Multipartita (MMD en inglés) por las diferencias generadas en el seno de ambos partidos durante la elección de sus candidatos.

El ministro de Defensa y secretario general del PF, Edgar Lungu, logró el apoyo de su partido tras una larga disputa con el presidente en funciones, Guy Scott, que defendía la candidatura del número dos del ministerio de Comercio, Miles Sampa.

Por su parte, Nevers Mumba será el candidato del MMD después de que el Tribunal Supremo le declara vencedor de las primarias del partido, en las que derrotó al ex presidente Rupiah Banda (1998-2001).

Las tensiones internas se han traslado a la campaña -con Gobierno y oposición lanzándose acusaciones cruzadas de deslealtad y tribalismo- y se han registrado varios enfrentamientos entre partidarios del PF y de la tercera fuerza en liza, el Partido Unido para el Desarrollo Nacional (UPND en inglés).

El UPND volverá a presentar a las elecciones a Hakainde Hichilema, que en 2011 quedó tercero y logró un 18,3% de los votos, muy por detrás de Sata (PF, 42,2%) y Banda (MMD, 35,6%).

Los analistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) consideran que Zambia «mantiene un potencial de crecimiento alto», pero a medio plazo las perspectivas estarán condicionadas por el excesivo endeudamiento público y las presiones políticas para reducir la presión fiscal de cara a las elecciones generales de 2016.

El candidato que mañana salga elegido presidente tendrá el reto de reconducir la economía zambiana, que si bien se estima que ha cerrado el 2014 con un crecimiento cercano al 5,5%, ha sufrido una fuerte desaceleración desde que en 2010 registrara un alza del 10,3%.

Los analistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) consideran que Zambia «mantiene un potencial de crecimiento alto», pero a medio plazo las perspectivas estarán condicionadas por el excesivo endeudamiento público y las presiones políticas para reducir la presión fiscal de cara a las elecciones generales de 2016.

La política económica del actual Gobierno es otro punto de desencuentro con los partidos de la oposición, que acusan al Ejecutivo de hipotecar el futuro del país por los numerosos créditos que ha pedido para cuadrar las cuentas anuales, que dependen en gran medida de las exportaciones de cobre.

El ministro de Finanzas, Alexander Chikwanda, se escuda en las buenas cifras de crecimiento auguradas por instituciones internacionales como el FMI o el Banco Mundial, si bien ha ignorado las advertencias que acompañan esas buenas perspectivas.

Según los datos del Banco Mundial, el 60% de la población está por debajo del umbral de la pobreza, sobre todo en las zonas rurales, que viven básicamente de un sector agrícola infraexplotado y con unas tasas de productividad muy bajas.

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