miércoles 7, diciembre 2022
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Presbicia: Un defecto visual al que llegaremos todos

En un proceso tan normal como lo es envejecer, el ojo y la función visual también cambian, debido a que se mantienen en constante evolución y con el tiempo, se afecta negativamente la capacidad para percibir los detalles, generando consigo, una “vista cansada”, fenómeno conocido clínicamente como presbicia.

Todas las personas sin excepción, en algún momento de su vida, van a presentar esta condición, por lo que obligatoriamente requerirán de ayuda profesional. Es el optómetra quien llevará a cabo una revisión general de los ojos y esto incluye las mediciones para determinar la prescripción de gafas o de lentes de contacto. Los diagnósticos pueden incluir: exámenes de refracción, con lámpara de hendidura, toma de agudeza visual y examen de fondo de ojo.

Con ello, el paciente podrá enfocar correctamente en visión cercana. Por lo tanto, ante esta circunstancia, ¿Cómo puede llegar a sospechar una persona que está entrando a esta etapa de madurez ocular?

Con el paso de los años, las personas presentan algunas de las siguientes características: se quejan de fatiga, dolor de cabeza, necesidad de mayor luz, o simplemente tienden a alejar el texto para leer.

Es importante recalcar, el conocimiento que se debe tener de esta condición, ya que en muchas ocasiones, la población se ve limitada ante la manifestación de los diversos síntomas, llegando a suponer incluso, que hay presencia de algún tipo de enfermedad. No obstante, en la gran mayoría de los casos, la solución es una visita con el especialista de la atención visual primaria. Además, se debe tener conciencia sobre la importancia en materia de educación visual.

De ahí, que es imperativo hacer visitas periódicas al optometrista, ya que estos profesionales detectan, previenen y diagnostican este tipo de trastorno y son ellos, los encargados del diagnóstico y tratamiento; pues la presbicia como tal, es un trastorno que empieza a manifestarse a partir de los 40 ó 45 años de edad, siendo como se indicó anteriormente, una circunstancia inevitable.

Para ampliar lo anterior, Bardini, R. (1983: 351) Define la presbicia como: “una modificación fisiológica del proceso visual debido a la disminuida capacidad del cristalino, para acomodarse a la distancia próxima de observación”.

Otro de los autores, quien hace referencia a la presbicia, es Martín,  R. y Vecilla, G. (2010:254) quienes expresan que “La presbicia proviene de la unión de dos términos griegos: Presby- que significa ‘viejo’ y – tes que significa ‘propio de’, es decir, ‘propio de viejos’, en alusión a que la presbicia o presbipía (‘vista de viejo’) es una afección que habitualmente no se da entre jóvenes”.

Por otra parte, este mismo autor expresa que: “la presbicia es la disminución fisiológica de la acomodación, resultante de la pérdida natural de la elasticidad del cristalino y del tono del músculo ciliar. También puede definirse como el alejamiento progresivo del punto próximo (PP) hasta coincidir con el punto remoto (PR). Clínicamente presenta síntomas a partir de la cuarta década de la vida, aunque estos van a depender de cada persona, de su error refractivo y de su ocupación en visión próxima. Para poder mantener nítida una imagen en visión próxima durante un período prolongado sin que aparezcan síntomas o fatiga se han propuesto varios criterios entre los que destacan la necesidad de dejar entre un tercio y la mitad de la amplitud de acomodación en reserva en reposo, es decir, la persona no debe utilizar más de la mitad (o dos tercios) de su amplitud de la acomodación. Por tanto, cuando una persona no dispone de amplitud de acomodación suficiente para cumplir con este criterio, se le puede clasificar como présbita.”

Entre los principales signos se tiene:

– Alejamiento del punto próximo de convergencia.

– Disminución de la amplitud de acomodación.

– Necesidad de luz para leer.

Algunos síntomas son:

– Disminución en la capacidad para enfocar objetos cercanos.

– Fatiga ocular.

– Dolor de cabeza.

– Fatiga es más notable por la noche

Pruebas Optométricas

El optómetra llevara a cabo una revisión general de los ojos, esto incluye las mediciones para determinar la prescripción de gafas o de lentes de contacto.

Los exámenes pueden incluir:

– Refracción

– Toma de agudeza visual

– Examen de fondo de ojo

Tratamiento:

Para la presbicia no existe cura como tal, pero existe la corrección con gafas o con lentes de contacto. Existe gran variedad en los tipos de lentes para corregir la presbicia:

– Lentes de visión sencilla (solo para leer)

– Lentes bifocales

– Lentes progresivos

Tabla de adiciones con respecto a la edad

Edad Adición
45 años De +1,00 a +1,25 D
50 años De +1,50 a +1,75 D
55 años De +2,00 a +2,25 D
60 años De +2,50 a +3,00 D

            Fuente: Artigas, M. (1987)

La diferencia (en dioptrías) entre la refracción de lejos y la de cerca recibe el nombre de “adición”. Su valor siempre es de signo positivo ya que sustituye el déficit de potencia del cristalino.

Otro tratamiento que se está implementando es la corrección quirúrgica, este es un procedimiento que está a cargo de un Oftalmólogo.

Posibles complicaciones:

Es importante resaltar que esta dificultad visual como antes lo mencionamos empeora conforme vamos avanzando la edad, si no se corrige puede causar problemas con nuestro estilo de vida, por ejemplo: Cuando conducimos un vehículo o en el trabajo.

Conclusiones 

– La presbicia es una enfermedad fisiológica que toda persona sin excepción alguna llegará a padecer, por la pérdida gradual y progresiva de la acomodación. Sin embargo, con la detección temprana de dicha enfermedad, se logra corregir el error refractivo que esta genera para obtener una excelente visión de cerca.

– Los anteojos son la forma más simple y segura de corregir la presbicia. Los distintos tipos de lentes para tratar la presbicia tienen mayor poder de enfoque en la parte más baja del lente. Sin embargo también se puede corregir con lentes de contacto progresivos y a través  de la cirugía.

– Es de suma importancia informarse de los diferentes tratamientos para tomar una mejor decisión de su corrección óptica.

Bibliografía.

Artigas, M. (1987) óptica fisiológica. Editorial Alfa – Omega. Madrid, España

Bardini, R. (1983) La función visual en el análisis optométrico. Editorial: Sociedad Italiana de Optometristas. Valencia, España.

Harvey, B. y Franklin, A. (2006) Exploración del sistema visual. Editorial El Sever. Madrid, España.

Herrman, G. (1993). Oftalmología. Tercera Edición. Editorial interamericana Mc Graw Hill. México.

Martín, R. y Vecilla, G. (2010). Manual de optometría. Editorial Promérica S.A. Madrid, España.

Dra. Sofía Navas es Profesora de Oftalmología en la Universidad Latina.

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